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Dodge Avenger: ¿Por Qué Su Fama Es Tan Problemática?

02/02/2024

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En el competitivo mundo automotriz, la historia de un vehículo puede ser tan fascinante como su diseño. Mientras algunos modelos alcanzan el estatus de superventas y son aclamados por el público y la crítica, otros, a pesar de compartir una misma raíz, luchan por encontrar su lugar, e incluso son señalados por sus deficiencias. Este es el caso del Dodge Journey, un crossover que se convirtió en un referente de ventas y seguridad en su segmento, y su contraparte, el Dodge Avenger, un sedán que, lamentablemente, acumuló una serie de críticas negativas que lo posicionaron como uno de los vehículos menos atractivos de su clase. La pregunta que surge es: ¿cómo es posible que dos vehículos nacidos de la misma plataforma tuvieran destinos tan dispares? La respuesta se encuentra en una combinación de diseño, reingeniería y la capacidad de aprender de los errores.

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La percepción de un vehículo como 'peligroso' no siempre se limita a su seguridad pasiva en caso de un accidente. A menudo, un automóvil puede ser considerado problemático o 'peligroso' en el sentido de ser una mala inversión, con una experiencia de conducción deficiente, una calidad de construcción cuestionable, o simplemente por no cumplir con las expectativas del consumidor en términos de rendimiento y confort. El Dodge Avenger se inscribe en esta última categoría, no por ser inherentemente inseguro en el sentido estricto, sino por sus múltiples fallas que lo hicieron una opción poco deseable en el mercado.

Índice de Contenido

El Origen Compartido: De Sedán a Crossover

Para comprender la historia del Dodge Avenger y su relación con la Journey, es fundamental entender cómo se conciben muchos de los vehículos utilitarios deportivos (SUV) o crossovers modernos. Contrario a lo que podría pensarse, la mayoría de estos vehículos no son diseñados desde cero como 'camionetas' robustas. En su lugar, parten de la base de un automóvil de pasajeros, al cual se le eleva ligeramente la carrocería y se le dota de un aspecto más imponente. Es una práctica común en la industria automotriz, donde plataformas ya existentes son adaptadas para crear nuevos segmentos de vehículos.

Ejemplos de esta estrategia abundan en el mercado: la popular Mazda CX-5 comparte su plataforma con el Mazda3, la Hyundai Tucson iX35 deriva del Elantra, y la Renault Duster tiene sus cimientos en el Logan. Esta técnica permite a los fabricantes optimizar costos de desarrollo y producción, aprovechando la ingeniería ya probada de un sedán o hatchback para dar vida a un crossover con un propósito diferente. La Dodge Journey no fue la excepción a esta regla. Su base, aunque quizás poco conocida para el público general, fue precisamente el Dodge Avenger, un sedán de tamaño mediano que precedió a la Journey en el mercado.

Dodge Avenger: Un Sedán Con Mala Fama

Si bien la Dodge Journey se ganó el corazón de muchos, el Avenger, su predecesor y base, tuvo una trayectoria mucho más accidentada. Las críticas hacia este sedán no tardaron en aparecer, y fueron contundentes. Publicaciones especializadas de renombre internacional no dudaron en señalar sus múltiples deficiencias. Un artículo de Car and Driver lo describió de manera lapidaria: “En la aparición más reciente del Avenger en Car and Driver, un SXT de cuatro cilindros terminó séptimo entre siete en una comparativa de sedanes medianos, no solo de último, sino un distante último”. Esta valoración tan baja evidenciaba una falta de competitividad alarmante en un segmento tan disputado.

La revista norteamericana Motor Trend, en su edición de agosto de 2008, no fue menos crítica. El Avenger se ubicó en el décimo y último puesto entre diez competidores. El artículo lo sentenció con una frase que resumía perfectamente su problemática: “Frenos de tambor, caja de cuatro velocidades, plásticos baratos y una pobre economía de combustible hacen que esto tenga una conducción espantosa. La diferencia entre el último y el primero no puede ser más grande que esta”. Estas duras evaluaciones dejaban claro que el Avenger no estaba a la altura de sus rivales, adoleciendo de una transmisión obsoleta, materiales de baja calidad en el interior y un rendimiento de combustible ineficiente, factores que contribuyeron a su reputación de ser un vehículo problemático y poco recomendable.

La Metamorfosis de la Journey: De Cimientos Débiles a Éxito Rotundo

Ante el panorama desolador del Avenger, la gran pregunta era: ¿cómo lograr un crossover exitoso partiendo de un sedán tan poco competitivo? La respuesta residió en un proceso de reingeniería intensiva y una evolución constante. La Dodge Journey, lanzada como modelo 2009, no fue perfecta desde el principio. Las primeras unidades aún arrastraban algunos de los defectos inherentes a la plataforma del Avenger, y su desempeño inicial en el mercado no fue particularmente destacado.

Sin embargo, Dodge no se dio por vencido. En 2011, la Journey recibió una actualización significativa que transformaría por completo su propuesta de valor. Estos cambios no fueron meramente estéticos; abarcaron el diseño interior y la calidad de sus materiales, retoques en el diseño exterior, y, crucialmente, rediseños en la suspensión, la dirección, el motor y la transmisión. Esta profunda revisión surtió un efecto positivo inmediato. La Journey se convirtió en un producto altamente competitivo, capaz de rivalizar con los mejores de su clase. Este proceso de mejora continua fue la clave para que la Journey, a pesar de sus orígenes humildes, alcanzara el éxito que su hermano sedán nunca pudo lograr.

Calidad de Marcha: La Herencia Positiva del Avenger

Paradójicamente, no todo en el Avenger fue negativo. Uno de sus puntos fuertes, y que afortunadamente la Journey heredó, fue su calidad de marcha. El Avenger, como típico sedán estadounidense de su época, era conocido por la suavidad de su suspensión y su notable capacidad para absorber las imperfecciones del camino. Esta característica se mantuvo en la Journey, contribuyendo significativamente a la comodidad de sus ocupantes.

Durante pruebas de manejo, incluso en vías con irregularidades, la suspensión de la Journey demostraba su eficacia, haciendo que los baches y desniveles pasaran casi desapercibidos. Si bien, al ser un crossover, su recorrido de suspensión no es tan amplio como el de un SUV puro, sí supera con creces el de un automóvil convencional, ofreciendo un equilibrio ideal entre confort y control. Otro aspecto destacable es el control de los movimientos de la carrocería. La suspensión es lo suficientemente firme como para mantener la estabilidad en un uso racional, sin sacrificar la comodidad de los pasajeros. Las llantas de perfil 65 con rines de 17 pulgadas (225/65 R17) que equipan muchas versiones de la Journey también contribuyen a esta suavidad. Es importante destacar que algunas unidades se comercializaron con rines de 19 pulgadas, que, aunque estéticamente atractivos, comprometían la absorción de impactos y elevaban el costo de reemplazo de los neumáticos. Por ello, la opción de rines de 17 pulgadas es la más recomendable para la Journey, ofreciendo el mejor balance entre estética y funcionalidad.

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Cabe mencionar que los inmensos discos de freno de 302 mm de diámetro impiden el uso de rines menores a 17 pulgadas, lo cual es un indicativo de la robustez de su sistema de frenado.

Seguridad: El Compromiso Inquebrantable de la Journey

La seguridad es, sin duda, el punto más crítico a considerar al adquirir un vehículo, y en este aspecto, la Dodge Journey comercializada en Colombia se destaca como uno de sus mayores atributos. A diferencia de otros modelos en su segmento, sus importadores han mantenido el equipamiento de seguridad que se ofrece en Estados Unidos y Europa (donde se conoce como Fiat Freemont), lo que garantiza un alto nivel de protección para todos sus ocupantes.

Seguridad Activa

En el ámbito de la seguridad activa, la Journey incorpora un conjunto completo de sistemas diseñados para prevenir accidentes:

  • Frenos ABS (Sistema Antibloqueo de Frenos): Evita que las ruedas se bloqueen durante una frenada de emergencia, permitiendo al conductor mantener el control direccional.
  • Distribución Electrónica de Frenado (EBD): Optimiza la fuerza de frenado entre las ruedas delanteras y traseras para una detención más eficiente, especialmente con carga.
  • Control de Tracción (TC): Previene el deslizamiento de las ruedas motrices al acelerar, mejorando la adherencia en superficies resbaladizas.
  • Control Electrónico de Estabilidad (ESC): Uno de los elementos más importantes, ayuda a mantener la trayectoria del vehículo en situaciones de pérdida de control, corrigiendo derrapes y subvirajes.
  • Mitigación Electrónica de Vuelco: Parte integral del ESC, detecta situaciones de riesgo de vuelco y aplica frenado selectivo para estabilizar el vehículo.
  • Asistente de Frenado (BAS): Aumenta la fuerza de frenado en situaciones de emergencia, incluso si el conductor no presiona el pedal con suficiente fuerza.
  • Sistema de Monitoreo de Presión en las Llantas (TPM): Alerta al conductor sobre la baja presión en los neumáticos, lo cual es crucial para la seguridad y la eficiencia del combustible.

Seguridad Pasiva

En cuanto a la seguridad pasiva, diseñada para minimizar las lesiones en caso de impacto, la Dodge Journey ofrece una protección integral:

  • Doble airbag frontal: Protege al conductor y al pasajero delantero en caso de colisión frontal.
  • Airbags laterales delanteros: Se despliegan desde los asientos delanteros para proteger el tórax y el abdomen en impactos laterales.
  • Airbags de cortina: Se extienden a lo largo de las ventanillas, desde el techo, protegiendo la cabeza y el cuello de los ocupantes en todas las filas (incluida la tercera, si está presente) en caso de choque lateral o volcamiento. Un sensor específico detecta el riesgo de vuelco y despliega estos airbags para reducir lesiones y evitar el impacto del cuerpo contra el suelo.
  • Apoyacabezas activos: En caso de una colisión trasera, un sistema automático acerca los apoyacabezas a la cabeza de los ocupantes, reduciendo el riesgo de lesiones cervicales y el temido “efecto latigazo”.
  • Sistema ISOFIX-LATCH: Presente en los tres puestos de la segunda fila y también en la tercera fila (si aplica), facilita la instalación segura de sillas para niños, mejorando su efectividad.

La resistencia estructural del techo es un factor crucial en las SUV debido a su mayor propensión al vuelco en comparación con los automóviles. El IIHS (Insurance Institute for Highway Safety) evalúa este aspecto aplicando un peso en el pilar “A” y midiendo la deformación. La Journey obtuvo una calificación de “Good” (Bueno), la más alta, con una relación de fuerza/deformación de 4.55. Esto significa que el techo de la Journey soportó 4.55 veces su propio peso (equivalente a 8931 kg o el peso de diez Renault Twingo), demostrando una excepcional resistencia en caso de volcamiento.

Gracias a todo este equipamiento, la Journey obtuvo la calificación más alta (Good) en las pruebas del IIHS de choque frontal moderado, choque lateral, resistencia del techo y efectividad de los apoyacabezas. Sin embargo, no todo fue perfecto; la Journey obtuvo la nota más baja (Poor) en la nueva prueba de choque frontal con pequeño solapamiento (small overlap crash test), implementada desde 2012, que somete una pequeña porción de la estructura del vehículo a una carga considerable.

A pesar de este último resultado, la Journey se mantiene como una de las pocas SUV/Crossovers en su rango de precios que ofrece de serie un equipamiento de seguridad tan completo, incluyendo airbags frontales, laterales y de cortina, ABS, Control de Tracción y Control Electrónico de Estabilidad, un conjunto de características que deberían ser estándar en cualquier vehículo moderno.

Un Interior Pensado para la Comodidad y Funcionalidad

El interior es otro de los puntos fuertes de la Journey, destacando por su amplitud y versatilidad. Para cuatro ocupantes, el espacio es más que suficiente, sin importar su estatura, una de las grandes ventajas de ser un crossover de tamaño mediano. Incluso una quinta persona en el puesto central trasero disfrutará de buen espacio para la cabeza y las piernas, aunque quizás no tanta anchura como los laterales. En cualquier caso, la comodidad es superior a la de una SUV compacta como la Tucson iX35 o la Sportage Revolution.

Algunas características inteligentes que mejoran la experiencia de usuario incluyen el amplio ángulo de apertura de las puertas (90 grados), lo que facilita enormemente la entrada y salida de los pasajeros, y también permite cargar objetos voluminosos, como un televisor o muebles desarmados. Los materiales del interior están bien acabados y transmiten una sensación de durabilidad, resistiendo el paso del tiempo de manera notable, incluso en vehículos con varios años de uso.

El equipamiento de serie es bastante completo en todas sus versiones, incluyendo el arranque sin llave (Keyless Enter’N Go) con botón de encendido, inmovilizador, y un sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 4.3 o 8.3 pulgadas (siendo esta última la de las versiones más equipadas). Además, cuenta con aire acondicionado de dos o tres zonas, computador de abordo, sensores de aparcamiento, controles de radio en el volante, termómetro exterior y control crucero. Las versiones de prueba solían incorporar una práctica cámara de reversa, espejo interior de oscurecimiento automático y volante forrado en cuero, añadiendo un toque de lujo y funcionalidad.

La capacidad del portaequipajes/baúl en la versión de cinco puestos de la Journey es de 540 litros (medidos hasta la bandeja de carga), un volumen considerablemente mayor que el de otras SUV de su categoría (por ejemplo, la Captiva tiene 420 litros, la Sportage Revolution 465 litros y la CX-5 463 litros). Las versiones de siete puestos sacrifican espacio en el baúl para acomodar la tercera fila de asientos, reduciendo la capacidad a 145 litros (menos que un Kia Picanto, que tiene 200 litros). Sin embargo, esta limitación se puede solventar abatiendo la tercera fila de asientos, o parte de ella, para aumentar el espacio de carga cuando no se necesitan los siete asientos.

¿Por qué el Avenger es tan peligroso?
En la edición de Agosto del 2008 de la revista norteamericana Motor Trend, el Avenger obtuvo el décimo puesto entre diez competidores, dice el artículo sobre el Avenger: " Frenos de tambor, caja de cuatro velocidades, plásticos baratos y una pobre economía de combustible hacen que esto tenga una conducción espantosa.

Un detalle curioso es la ubicación de la llanta de repuesto, que no se encuentra dentro del baúl, sino debajo de la carrocería. Es una llanta provisional o de “galleta”, más pequeña que las demás y con una limitación de velocidad máxima de 80 km/h. Para acceder a ella, es necesario levantar el recubrimiento del piso del baúl y girar un tornillo con las barras del gato, lo que anula la ventaja de tenerla por fuera (no tener que vaciar el baúl en caso de pinchazo). Afortunadamente, cualquiera de las llantas principales de la Journey puede ser guardada en el espacio de la llanta de repuesto, evitando que ocupe espacio con el equipaje.

Motorización: ¿Potencia Suficiente o Talón de Aquiles?

El punto más débil de las versiones de acceso de la Dodge Journey es su motorización, específicamente el motor de 2.4 litros. No obstante, es importante aclarar que el motor en sí no es el culpable. Este propulsor es producto de un ambicioso proyecto conjunto de fabricación, la Global Engine Manufacturing Alliance (GEMA), entre Daimler-Chrysler (ahora FCA), Mitsubishi Motors y Hyundai Motor Company. El objetivo era desarrollar una familia de motores de cuatro cilindros escalable en cilindradas de 1.8, 2.0 y 2.4 litros.

La colaboración permitió reducir significativamente los costos de investigación y desarrollo (se estima un ahorro de 100 millones de dólares) e implementar avances tecnológicos sin elevar el precio final del producto. Cada fabricante realizaba ajustes para imprimir su propio carácter al motor. De esta base surgieron versiones muy potentes, como los 4B11T del Mitsubishi Lancer, que producían entre 240 caballos para la versión Ralliart y hasta 400 caballos para el Evo IX FQ400. Dodge también acopló un turbo a este 2.4 litros, logrando 285 caballos para la versión SRT-4 del Caliber.

A pesar de sus credenciales, la versión atmosférica/aspirada de 173 HP de este motor, cuando se acopla a la Journey de 1735 kg, se queda corta para moverla con la agilidad deseada. El principal responsable de esta percepción de falta de potencia es la anticuada caja automática de solo cuatro velocidades, con convertidor de par y engranajes epicicloidales. Una transmisión más moderna, como una automática de seis velocidades (similar a la que Hyundai utilizaba en su Sonata con este mismo motor), le daría una vida adicional a la Journey 2.4 y mejoraría significativamente el consumo de combustible.

Para quienes buscan un desempeño superior, la versión V6 de 3.6 litros y 283 caballos, perteneciente a la familia de motores Pentastar (presente en múltiples productos de Jeep, Chrysler y Dodge), es la opción ideal. Este motor mueve la Journey con mucha más agilidad, acoplado a una caja automática de seis velocidades que impulsa las ruedas delanteras (la versión AWD no se comercializa en Colombia).

Aunque la Journey V6 acelera mejor, dista de ser tan rápida como sus 283 caballos podrían sugerir. En pruebas de aceleración realizadas por profesionales, la Journey V6 aceleró de 0 a 96 km/h (60 mph) en 7.1 segundos y cubrió el cuarto de milla en 15.7 segundos. Comparativamente, una Mazda CX-5 AWD con un motor 2.5 litros de 184 caballos recorrió el cuarto de milla en 15.8 segundos. Incluso en adelantamientos, la CX-5 demostró ser más ágil: de 80 a 112 km/h en sexta, la Journey V6 necesitó 5.8 segundos, mientras que la CX-5 lo hizo en 5.3 segundos, a pesar de tener 100 caballos menos. Esto subraya que, a pesar de la potencia bruta, el peso y la configuración de la transmisión influyen significativamente en el rendimiento percibido.

Preguntas Frecuentes sobre el Dodge Avenger y Journey

¿Por qué el Dodge Avenger fue considerado un mal carro?
El Dodge Avenger fue criticado principalmente por su motor de cuatro cilindros poco potente acoplado a una transmisión anticuada de cuatro velocidades, su pobre economía de combustible, el uso de plásticos de baja calidad en el interior y una calidad de marcha que no estaba a la altura de sus competidores, lo que resultó en una experiencia de conducción deficiente y una baja calificación en comparativas de sedanes medianos.
¿El Dodge Journey y el Dodge Avenger comparten la misma plataforma?
Sí, la Dodge Journey comparte su plataforma con el Dodge Avenger. Aunque el Avenger fue un sedán con una reputación negativa, la Journey se benefició de un extenso proceso de reingeniería y mejoras significativas que transformaron la plataforma en un crossover exitoso.
¿Qué mejoras recibió el Dodge Journey para ser exitoso?
La Dodge Journey recibió importantes actualizaciones en 2011, incluyendo cambios en el diseño y materiales del interior, ajustes en el exterior, y rediseños cruciales en la suspensión, la dirección, el motor y la transmisión. Estas mejoras corrigieron las deficiencias del Avenger y la hicieron un producto competitivo.
¿Es el Dodge Journey un vehículo seguro?
Sí, la Dodge Journey es considerada un vehículo muy seguro, especialmente las versiones comercializadas en Colombia, que mantienen el equipamiento de seguridad de serie de Estados Unidos y Europa. Cuenta con un completo sistema de seguridad activa (ABS, EBD, ESC, TC, BAS, TPM) y pasiva (airbags frontales, laterales, de cortina, apoyacabezas activos, ISOFIX-LATCH, y una excelente resistencia del techo según pruebas del IIHS).
¿Cuál es la mejor opción de motor en la Dodge Journey?
Si bien el motor 2.4 litros es adecuado para un uso tranquilo, la versión V6 de 3.6 litros con 283 caballos y una transmisión automática de seis velocidades ofrece un rendimiento y agilidad significativamente superiores, siendo la opción preferida para quienes buscan mayor potencia y respuesta en la Journey.

Conclusión: Lecciones Aprendidas de un Legado Dividido

La historia del Dodge Avenger y la Dodge Journey es un claro ejemplo de cómo la reingeniería y el compromiso con la mejora continua pueden transformar un producto. Mientras el Avenger languideció como un sedán con una reputación desfavorable, la Journey, construida sobre la misma base, ascendió para convertirse en un líder de ventas y un referente en seguridad en su segmento. La clave del éxito de la Journey residió en la capacidad de Dodge para identificar y corregir las deficiencias de su predecesor, invirtiendo en mejoras sustanciales en la suspensión, la transmisión, el interior y la seguridad.

Este contraste resalta la importancia de la ejecución y la adaptación en la industria automotriz. La Journey demostró que incluso una plataforma con un historial problemático puede dar origen a un vehículo sobresaliente si se le somete a la evolución y los ajustes necesarios. Su confort, espacio interior, y, sobre todo, su impresionante lista de características de seguridad la consolidaron como una opción atractiva para las familias, demostrando que un vehículo puede ser exitoso no solo por su potencia o su diseño, sino por la forma en que integra todas sus características para ofrecer una experiencia completa y confiable a sus usuarios.

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