02/12/2024
La tranquilidad de Baja California Sur se vio sacudida por un evento que puso en tela de juicio la integridad de sus fuerzas policiales. Un tiroteo en la carretera a Los Planes, que dejó un saldo de tres personas fallecidas, entre ellas un presunto operador del narcotraficante Dámaso López Núñez, desató una investigación que apuntó directamente a miembros de la Policía Estatal Preventiva (PEP). En el centro de esta intrincada trama se encuentra un nombre que resuena con particular fuerza: Fernando de Jesús Estrada Martínez, conocido por el apodo de "El Mono".

Este incidente no solo culminó con la muerte de figuras ligadas al crimen organizado, sino que también expuso una posible red de complicidad y protección dentro de las instituciones encargadas de velar por la seguridad ciudadana. La revelación de la presunta participación de agentes activos en hechos tan graves ha generado una profunda inquietud y ha abierto un debate sobre la corrupción policial en la región. La historia de "El Mono" y sus supuestas acciones es un reflejo sombrío de los desafíos que enfrenta la lucha contra el crimen organizado en México.
- El Escenario del Crimen: La Balacera de Los Planes
- La Identificación Clave: El Testimonio de "El Rayo"
- Conexiones Peligrosas: La Red de Protección Policial
- El Negocio del Narcomenudeo en La Paz: Un Lucrativo Motivo
- El Misterio de los Policías Desaparecidos
- El Amparo de "El Rayo": Un Obstáculo en la Investigación
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso "El Mono"
- ¿Quién es Fernando de Jesús Estrada Martínez "El Mono"?
- ¿En qué incidente estuvo involucrado "El Mono"?
- ¿Cómo fue identificado "El Mono" en el lugar de los hechos?
- ¿Qué otros policías fueron señalados en el caso?
- ¿Cuál era la presunta conexión de "El Mono" con el narcotráfico?
- ¿Qué sucedió con "El Mono" después de la balacera?
- ¿Qué papel jugó "El Rayo" en la investigación?
- Un Caso que Sacude la Confianza Pública
El Escenario del Crimen: La Balacera de Los Planes
La fatídica noche del 1 de agosto fue el telón de fondo para un suceso violento que marcaría un antes y un después en la percepción de la seguridad en La Paz, Baja California Sur. Tres individuos perdieron la vida en un enfrentamiento armado en la carretera a Los Planes. Entre las víctimas se encontraba Esteban Espinoza Velázquez, alias "El Pantera", a quien se le identificaba como un presunto operador del notorio narcotraficante Dámaso López Núñez, una figura clave en la jerarquía del cártel de Sinaloa. Junto a "El Pantera", también fallecieron su escolta, Alberto Montero Lizárraga, "El Betillo", y Jesús Enrique Urquiza Portillo, "El Ferrari".
Lo que inicialmente pudo parecer un ajuste de cuentas entre grupos criminales tomó un giro inesperado y alarmante cuando las investigaciones comenzaron a desvelar la presunta participación de elementos de la Policía Estatal Preventiva. Según un reportaje del Semanario Zeta Tijuana, agentes de investigación de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) habrían identificado a varios oficiales de la PEP como involucrados en el suceso. Esta revelación no solo intensificó el misterio en torno a la balacera, sino que también sembró serias dudas sobre la lealtad y el profesionalismo de las fuerzas del orden.
La Identificación Clave: El Testimonio de "El Rayo"
La pieza fundamental que permitió desentrañar la presunta participación policial en la balacera provino de un testigo crucial: Édgar Amílcar Acosta Reyes, conocido como "El Rayo", el único sobreviviente del tiroteo. Su testimonio, recogido por los investigadores de la PGJE, fue decisivo para identificar a los agentes que supuestamente estuvieron presentes o involucrados en los hechos. "El Rayo" señaló directamente a Fernando de Jesús Estrada Martínez, "El Mono", y a Javier Aurelio Parra Mungaray como dos de los policías implicados.
Las declaraciones de "El Rayo" fueron corroboradas, al menos en parte, por evidencia física. La publicación de Zeta Tijuana reveló que Fernando de Jesús Estrada Martínez, "El Mono", fue la persona que presuntamente llegó a la escena del crimen a bordo de una cuatrimoto, la cual fue encontrada abandonada en el lugar. Las huellas dactilares de "El Mono" fueron halladas en diversas partes de este vehículo, un indicio contundente que lo vinculaba directamente con la escena del triple homicidio. Otros dos agentes, Rubén Romero Cabrera y Martín Enrique Aceves Marqués, también fueron señalados por testigos que los vieron resguardando la zona desde horas antes del suceso, "como si estuvieran cuidando la seguridad del cónclave de narcos del cártel de Sinaloa en la carretera a Los Planes". Esta combinación de testimonios y evidencia física pintaba un cuadro perturbador de complicidad policial.
Conexiones Peligrosas: La Red de Protección Policial
La investigación del caso "El Mono" no se limitó a señalar su presencia en la escena del crimen, sino que también destapó una presunta red de protección dentro de las filas de la Policía Estatal Preventiva. Los cuatro agentes identificados, incluyendo a "El Mono", fueron señalados por los investigadores de la PGJE como parte del círculo de confianza del actual Subcomisario del Área de Operaciones de la PEP, Fernando Guadalupe Ramírez Martínez. Se presume que este alto mando policial protegía a narcotraficantes, estableciendo un enlace directo entre la autoridad y el crimen organizado.
Las declaraciones de "El Rayo" fueron aún más explosivas en este sentido. Tras ser encontrado herido y antes de ampararse legalmente, "El Rayo" reconoció ser el jefe de la plaza del narcomenudeo en La Paz y confesó que pagaba una cuota de protección al Subcomisario Fernando Guadalupe Ramírez Martínez. La forma en que este dinero llegaba a su destino era, según "El Rayo", a través del oficial Fernando de Jesús Estrada Martínez, "El Mono". Se hablaba de cuotas semanales de 5 mil pesos para que los narcomenudistas pudieran operar libremente en La Paz. Incluso, "El Rayo" reveló que el Subcomisario habría dado órdenes a todos los policías de no detener a ningún vehículo de narcomenudistas, sino solo a consumidores, para "presentar trabajo". Estas revelaciones, de ser ciertas, expondrían un esquema de corrupción profundamente arraigado que permitía la operación del crimen organizado bajo el amparo de la autoridad.
El contexto en el que se desarrolló este caso es crucial para entender la magnitud de las implicaciones. La Paz, capital de Baja California Sur, se ha convertido en un punto estratégico y altamente lucrativo para el narcomenudeo. Un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública, citado por ZETA, explicó que la lucha interna por el control del cártel de Sinaloa no solo se centra en el liderazgo de la organización, sino también en el dominio de las plazas y, fundamentalmente, en el trasiego de droga de Sinaloa hacia Baja California Sur. Esta región es vista como un "trampolín" hacia la frontera con Tijuana y, por ende, hacia Estados Unidos, lo que la convierte en un corredor de alto valor para las redes de narcotráfico.
La escala del negocio del narcomenudeo en La Paz es asombrosa. Se estima que en un solo día, las células delictivas pueden llegar a vender hasta 5 kilogramos de marihuana por colonia. Considerando que la ciudad cuenta con más de 300 colonias, esto equivaldría a casi dos toneladas de droga vendida diariamente, con un valor en el mercado negro que asciende a 1 millón 200 mil pesos. Esta vasta cantidad de dinero en circulación es, sin duda, un poderoso incentivo para la corrupción y para que elementos de las fuerzas del orden se vean tentados a involucrarse en esquemas de protección. La lucha por el control de este mercado es feroz, y la infiltración de las autoridades en este entramado criminal complica aún más la ya de por sí compleja tarea de combatir el narcotráfico.
El Misterio de los Policías Desaparecidos
Uno de los aspectos más intrigantes y preocupantes de este caso es la suerte de dos de los policías presuntamente implicados. Tanto Fernando de Jesús Estrada Martínez, "El Mono", como Javier Aurelio Parra Mungaray, fueron reportados como desaparecidos desde el mismo día en que ocurrieron los hechos. Desde entonces, no se han presentado a trabajar ni han regresado a sus domicilios. Esta desaparición, en el contexto de las graves acusaciones de su participación en un triple homicidio y su presunta vinculación con una red de protección al narcotráfico, añade una capa de misterio y sospecha al ya complejo escenario.
La ausencia de estos agentes plantea numerosas interrogantes: ¿Huyeron para evitar la justicia? ¿Fueron silenciados para proteger a otros implicados? ¿Están siendo protegidos por la misma red a la que supuestamente servían? La falta de su paradero dificulta aún más la investigación y la rendición de cuentas. Su desaparición no solo es un golpe para la credibilidad de la institución policial, sino que también deja en el aire la posibilidad de que otros detalles de la trama de corrupción queden sin ser revelados. La búsqueda de "El Mono" y Parra Mungaray se convierte en una pieza clave para cerrar el círculo de este caso y esclarecer la verdad detrás de la balacera de Los Planes.
El Amparo de "El Rayo": Un Obstáculo en la Investigación
El único sobreviviente de la balacera, Édgar Amílcar Acosta Reyes, "El Rayo", se convirtió en una fuente invaluable de información para los investigadores de la PGJE. Al ser encontrado herido, "El Rayo" no solo identificó a "El Mono" y otros agentes, sino que también confesó su propia posición como jefe de la plaza del narcomenudeo en La Paz. Sus revelaciones sobre el pago de cuotas de protección al Subcomisario Fernando Guadalupe Ramírez Martínez y la presunta complicidad de la Policía Estatal Preventiva y la Policía Estatal Acreditable prometían desentrañar una vasta red de corrupción.

Sin embargo, la posibilidad de profundizar en estas declaraciones se vio frustrada. Cuando los investigadores pretendían interrogarlo más a fondo sobre sus nexos criminales con la policía, "El Rayo" ejerció su derecho a un amparo en contra de la Agencia del Ministerio Público en Investigación de Delitos Dolosos, bajo el número de expediente 670/2014. Esta acción legal le permitió ser liberado casi de inmediato, cortando de tajo la oportunidad de obtener más información crucial directamente de la fuente. La liberación de "El Rayo" por medio de un amparo generó críticas y levantó sospechas sobre la efectividad de la justicia en casos de alto perfil que involucran a figuras poderosas y redes de corrupción.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso "El Mono"
A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes sobre el caso que involucra al policía Fernando de Jesús Estrada Martínez, alias "El Mono".
¿Quién es Fernando de Jesús Estrada Martínez "El Mono"?
Fernando de Jesús Estrada Martínez, conocido por su apodo "El Mono", es un oficial de la Policía Estatal Preventiva (PEP) adscrito a la Subsecretaría Estatal de Seguridad Pública de Baja California Sur. Fue señalado como presuntamente involucrado en una balacera que dejó tres muertos en La Paz.
¿En qué incidente estuvo involucrado "El Mono"?
Estuvo presuntamente involucrado en la balacera ocurrida el 1 de agosto en la carretera a Los Planes, La Paz, donde murieron tres personas, incluyendo a Esteban Espinoza Velázquez "El Pantera", presunto operador del narcotraficante Dámaso López Núñez.
¿Cómo fue identificado "El Mono" en el lugar de los hechos?
Fue identificado por el único sobreviviente, Édgar Amílcar Acosta Reyes "El Rayo". Además, sus huellas dactilares fueron encontradas en una cuatrimoto abandonada en la escena del crimen, vehículo que, según testimonios, él habría conducido.
¿Qué otros policías fueron señalados en el caso?
Además de "El Mono", fueron identificados Javier Aurelio Parra Mungaray, Rubén Romero Cabrera y Martín Enrique Aceves Marqués, todos oficiales de la PEP, presuntamente involucrados en la protección del perímetro durante el tiroteo.
¿Cuál era la presunta conexión de "El Mono" con el narcotráfico?
Se le señaló como el intermediario para el cobro de cuotas de protección de 5 mil pesos semanales a narcomenudistas en La Paz, dinero que supuestamente era entregado al Subcomisario del Área de Operaciones de la PEP, Fernando Guadalupe Ramírez Martínez.
¿Qué sucedió con "El Mono" después de la balacera?
Fernando de Jesús Estrada Martínez "El Mono" fue reportado como desaparecido desde el día de los hechos, sin haberse presentado a trabajar ni en su domicilio.
¿Qué papel jugó "El Rayo" en la investigación?
Édgar Amílcar Acosta Reyes "El Rayo", el único sobreviviente, identificó a los policías implicados y confesó ser jefe del narcomenudeo en La Paz, revelando la red de protección policial. Sin embargo, fue liberado por un amparo antes de poder profundizar en sus declaraciones.
Un Caso que Sacude la Confianza Pública
El caso de Fernando de Jesús Estrada Martínez, "El Mono", es un doloroso recordatorio de la compleja y a menudo oscura relación entre el crimen organizado y algunos elementos de las fuerzas del orden. Las revelaciones de este incidente no solo exponen la vulnerabilidad de las instituciones de seguridad ante la corrupción, sino que también socavan la confianza del público en aquellos que juraron protegerlos. La desaparición de agentes clave, la existencia de presuntas redes de protección y la frustración de las investigaciones por recursos legales como el amparo, dejan un sabor amargo y muchas preguntas sin respuesta.
La lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada es una batalla constante que exige la máxima integridad y transparencia de todas las autoridades. Cuando figuras como "El Mono" son señaladas por su presunta complicidad, se hace evidente la necesidad imperante de purgar y fortalecer las instituciones, garantizando que la justicia prevalezca y que los responsables, sin importar su posición, rindan cuentas por sus actos. El caso de "El Mono" sigue siendo un símbolo de los desafíos persistentes en la construcción de un estado de derecho robusto en México.
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