¿Quién fue el primer jefe de la policía?

Ordnungspolizei: La Policía Nazi y su Rol Oscuro

16/01/2024

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La Ordnungspolizei (Orpo), conocida como la Policía del Orden, es una de las instituciones menos comprendidas pero fundamentalmente importantes dentro de la maquinaria del terror nazi. A primera vista, la Orpo parecía ser una fuerza policial uniformada convencional, responsable de las tareas cotidianas como mantener el orden público, dirigir el tráfico o responder a accidentes y delitos. Sin embargo, detrás de esta fachada de normalidad, la Orpo se convirtió en un instrumento crucial para la implementación de las políticas raciales y genocidas del régimen nazi. La pregunta que surge inevitablemente es: ¿por qué esta policía, que se suponía debía hacer cumplir la ley, no solo no arrestaba a los nazis que cometían atrocidades, sino que activamente participaba en ellas?

La respuesta radica en la profunda y sistemática nazificación de la institución policial, transformándola de un cuerpo encargado de la ley en un brazo ejecutor de la ideología del Tercer Reich. La Orpo no era una fuerza ajena al nazismo; era intrínsecamente parte de él. Sus miembros fueron adoctrinados, sus estructuras reorganizadas y sus deberes redefinidos para servir los propósitos del régimen, lo que incluía la persecución y el exterminio de aquellos considerados “enemigos del estado” o “racialmente inferiores”.

¿Por qué la policía del orden no arrestaba a los nazis?
La policía del orden casi nunca arrestaba a los nazis responsables de esos delitos. En julio de 1935, por ejemplo, los policías del pueblo de Osterode (Ostróda) permitieron que una turba de adolescentes golpeara y pateara a un judío en la calle. Los jóvenes no fueron arrestados.
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La Creación y Nazificación de la Ordnungspolizei

Antes de la llegada de los nazis al poder en enero de 1933, Alemania, bajo la República de Weimar (1918-1933), contaba con una estructura policial descentralizada, compuesta por numerosos organismos uniformados. Sin embargo, con el ascenso del Partido Nazi, se inició un proceso de consolidación y control de todas las esferas del estado, y la policía no fue una excepción. En 1936, estas diversas fuerzas policiales fueron integradas bajo una nueva entidad centralizada: la oficina principal de la Policía del Orden (Hauptamt Ordnungspolizei). Esta reorganización fue un paso fundamental en el esfuerzo de Heinrich Himmler, el líder de las SS, por fusionar completamente las SS y la policía, creando una vasta red de control y represión.

Al frente de esta nueva oficina fue nombrado Kurt Daluege, un veterano líder de las SS y una figura clave en la jerarquía nazi. Su nombramiento no fue casual; Daluege aseguró que la Orpo se alineara completamente con los ideales del régimen. La estructura de la Orpo se dividió en tres subtipos principales, adaptados a la densidad de población de las comunidades a las que servían: la Gendarmería, responsable de las zonas rurales; la Polizei comunitaria o Gemeindepolizei, que vigilaba los pueblos pequeños; y la Policía de Protección o Schutzpolizei (Schupo), que patrullaba las grandes ciudades. Además, la Orpo también englobaba servicios esenciales como los bomberos, los servicios de rescate y los servicios médicos de emergencia, lo que les otorgaba una presencia omnipresente en la vida civil.

Este proceso de centralización y la designación de líderes afines al partido aseguraron que la Orpo no fuera una entidad neutral. La institución se sometió a una profunda nazificación, lo que significaba que sus miembros, aunque seguían realizando tareas policiales ordinarias, se convertían en agentes del estado nazi, obligados a hacer cumplir sus leyes, por más discriminatorias o brutales que estas fueran. Su lealtad ya no era hacia una constitución o un código legal universal, sino hacia la ide ideología totalitaria del Tercer Reich.

De Guardianes del Orden a Ejecutores de la Violencia Antijudía

En la década de 1930, mientras la Ordnungspolizei continuaba con sus deberes habituales de regulación de tráfico y prevención de delitos, su rol en relación con la población judía de Alemania se transformó drásticamente. Al estar completamente alineados con el régimen nazi, los policías del orden se vieron obligados a hacer cumplir las leyes antijudías, las cuales se volvieron cada vez más restrictivas y punitivas. Lo más alarmante, y lo que directamente responde a la pregunta de por qué no arrestaban a los nazis, es que la Orpo rara vez intervenía para proteger a los judíos o sus propiedades de la violencia extralegal perpetrada por los propios nazis, a pesar de que estos actos violaban claramente la ley y causaban desorden público.

Para la Orpo, la violencia perpetrada por miembros del partido o simpatizantes nazis contra los judíos no era un crimen a perseguir, sino una manifestación de la "voluntad popular" o incluso una acción "justificada" en el marco de la ideología antisemita del régimen. Un ejemplo documentado de esta omisión deliberada ocurrió en julio de 1935 en el pueblo de Osterode (Ostróda), donde policías permitieron que una turba de adolescentes golpeara y pateara a un hombre judío en plena calle sin intervenir. Los jóvenes agresores no fueron arrestados ni procesados. Esta inacción no era una excepción, sino la norma; la policía del orden priorizaba la ideología nazi sobre la justicia o la protección de los ciudadanos judíos, a quienes el régimen había despojado de sus derechos y humanidad.

Esta permisividad ante la violencia y la falta de detenciones de los agresores nazis no solo demostraban la complicidad de la Orpo, sino que también enviaban un mensaje claro a la población: los judíos carecían de protección legal, y la violencia contra ellos era tácitamente aprobada por las autoridades. Este ambiente de impunidad fue crucial para la escalada de la persecución y el terror.

La Radicalización y Expansión Durante la Guerra

El papel de la Ordnungspolizei experimentó una radicalización aún mayor con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939. Junto con las fuerzas armadas alemanas, se desplegaron diversas unidades policiales, incluyendo los infames Einsatzgruppen (grupos de acción), pero también unidades de la Orpo organizadas en batallones de policía (Polizei-Bataillone). Estas no eran unidades policiales tradicionales; eran militarizadas, diseñadas para participar en operaciones de combate y llevar a cabo tareas de seguridad detrás de las líneas del frente. Tanto los Einsatzgruppen como los batallones de la policía del orden estuvieron directamente implicados en masacres de polacos y judíos desde el inicio de la ocupación.

El éxito percibido de estos batallones en Polonia convenció a los líderes nazis de su utilidad para las tareas de ocupación y futuras campañas militares. En consecuencia, Kurt Daluege decidió expandir drásticamente la Orpo, creando una reserva de 95,000 hombres, compuesta por trabajadores no esenciales de unos treinta años, y lanzando una campaña para reclutar a 26,000 hombres más jóvenes para un servicio más permanente. Esta expansión fue notable porque significaba que un gran número de hombres eran desviados del servicio militar regular, lo que subraya la importancia estratégica que el régimen otorgaba a la Orpo. Los nuevos reclutas y reservistas recibieron una capacitación que combinaba actividades policiales normales con un adoctrinamiento nazi intensivo y entrenamiento para el combate, moldeándolos en instrumentos eficientes de la voluntad del régimen.

Atrocidades en la Polonia Ocupada

A partir de 1939-1940, la brutalidad de los policías del orden en la Polonia ocupada se hizo particularmente evidente. Se unieron a otras fuerzas de ocupación alemanas en la persecución sistemática de judíos y polacos. La Orpo desempeñó un papel activo en las redadas para enviar a polacos a trabajos forzados, tanto en Alemania como en la propia Polonia ocupada. También llevaron a cabo matanzas por represalias, ejecutando a polacos por actos mínimos de resistencia o incluso por infracciones triviales. Hay ejemplos documentados de ejecuciones por chocar accidentalmente con un policía alemán, escupir a un oficial o cuestionar la autoridad alemana, lo que ilustra el nivel de terror impuesto.

La Orpo también se distinguió por su trato denigrante y humillante hacia los judíos. Eran conocidos por afeitar las barbas de los judíos religiosos, un acto común de antisemitismo que buscaba burlarse y profanar sus costumbres. Además, maltrataban y golpeaban a los judíos, obligándolos a realizar actos humillantes en público, como bailar o hacer ejercicios de gimnasia frente a multitudes de espectadores burlones. Con el tiempo, las unidades de la policía del orden también fueron responsables de custodiar algunos de los nuevos guetos judíos. En enero de 1942, una compañía del batallón de policía 61 comenzó sus actividades de guardia en el gueto de Varsovia, donde actuaron con total impunidad, disparando arbitrariamente a los residentes y, en algunos casos, festejando la muerte de sus víctimas.

Los batallones de policía también facilitaron la “germanización” de Polonia, un plan que buscaba cambiar la demografía de Europa oriental forzando a cientos de miles de personas, tanto judías como no judías, a abandonar sus hogares para dar paso a la población alemana. Pequeños grupos de la Orpo también se desplegaron en pueblos rurales de la Polonia ocupada, encargándose de la seguridad y aplicando las brutales políticas de ocupación. A diferencia de los batallones más grandes, estos grupos a menudo permanecían en los mismos pueblos durante meses o incluso años, consolidando su presencia y el terror del régimen.

El Horror en el Frente Oriental y las Masacres Masivas

La invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania nazi en junio de 1941 marcó un punto de inflexión en la brutalidad de la Ordnungspolizei. Esta invasión, que violó el Pacto Alemán-Soviético, tenía como objetivos no solo acabar con el comunismo, sino también adquirir Lebensraum (espacio vital) para el Tercer Reich, expandiéndose hacia el este, una región que había sido el hogar de numerosas comunidades judías durante siglos. Las autoridades militares y policiales recibieron instrucciones de librar una guerra despiadada contra los supuestos enemigos raciales e ideológicos de Alemania.

Casi inmediatamente después de junio de 1941, los batallones de la policía del orden, en colaboración con los Einsatzgruppen y otras unidades de las SS y la policía, comenzaron a masacrar a judíos y otras personas en fusilamientos masivos. El 27 de junio de 1941, el batallón de policía 309 llevó a cabo una masacre horripilante en la recién ocupada ciudad de Bialystok, donde asesinaron entre 2,000 y 3,000 judíos, cientos de los cuales fueron quemados vivos en la Gran Sinagoga. Este evento fue solo el comienzo de una ola de violencia sin precedentes.

Los fusilamientos masivos de judíos se generalizaron en el verano y el otoño de 1941, perpetrados por los Einsatzgruppen, las fuerzas armadas y, de manera muy significativa, por los batallones de la policía del orden alemanes. Estos batallones participaron en algunas de las masacres más notorias de la Segunda Guerra Mundial. En septiembre, los batallones de policía 45, 303 y 314 fueron parte integral de la masacre de Babi Yar, en las afueras de Kiev, en la Ucrania ocupada, donde ayudaron a asesinar a más de 33,000 judíos en solo dos días. Su papel no fue secundario; fueron ejecutores directos de la política de exterminio.

La Ordnungspolizei y la “Solución Final”

Aunque la fecha exacta es difícil de determinar, en algún momento de 1941, los nazis tomaron la decisión de asesinar a todos los judíos de Europa, un plan que denominaron eufemísticamente la “solución final al problema judío”. Si bien la policía del orden no solía estar presente en los centros de exterminio, su papel fue absolutamente clave para el éxito de esta empresa genocida: garantizar el transporte eficiente de los judíos a dichos centros. Se aseguraron de que los judíos de toda la Europa ocupada por los alemanes fueran llevados a la muerte, participando activamente en los traslados desde lugares como el gueto de Varsovia, Berlín y Budapest.

Como parte de la “solución final”, los alemanes procedieron a asesinar a los judíos que vivían en los guetos de la Europa oriental ocupada. A partir de finales de 1941, la Orpo participó en las llamadas “liquidaciones” de los guetos, que consistían en la destrucción sistemática de estos asentamientos y el asesinato de sus habitantes. Las unidades de las SS y la policía, incluida la Orpo, asesinaban a los judíos en fosas comunes cercanas o los deportaban a los centros de exterminio. Una vez completadas las deportaciones iniciales, los policías del orden ayudaban a cazar a los judíos que habían logrado ocultarse o evitar la deportación, asegurando que pocos pudieran escapar.

Dentro de la propia Alemania nazi (que incluía Alemania, Austria y el protectorado de Bohemia y Moravia), la Orpo desempeñó un papel muy específico en las deportaciones de las comunidades judías locales, custodiando los trenes de deportación. Un ejemplo escalofriante es el del 14 de junio de 1942, cuando una pequeña unidad de 16 policías del orden de Viena custodió una deportación al centro de exterminio de Sobibor. El viaje duró tres días, y aproximadamente 1,000 judíos llegaron a Sobibor en ese tren; casi todos fueron asesinados de inmediato. Las unidades de guardias de la Orpo también solían acompañar las deportaciones desde otras zonas ocupadas, al menos durante parte del viaje. En total, los policías del orden custodiaron más de 700 traslados de deportación desde lugares como la Alemania nazi, Bélgica, Francia, Hungría, los Países Bajos y Eslovaquia, además de una cantidad indeterminada de deportaciones desde los guetos de Europa oriental. De esta forma, la policía del orden facilitó el asesinato de cientos de miles de judíos, y es casi seguro que conocían el destino mortal que les esperaba a quienes transportaban.

Negación Postguerra: Un Legado de Impunidad

Después de la guerra, muchos policías del orden, como tantos otros implicados en las atrocidades nazis, alegaron que no habían participado en los crímenes del régimen. Argumentaron que solo seguían órdenes, o que sus funciones eran puramente administrativas o de mantenimiento del orden. Sin embargo, la vasta evidencia histórica, incluyendo los testimonios de supervivientes, los documentos de la época y los registros de las unidades, demuestra claramente que la Orpo fue un participante activo y voluntario en la persecución, el terror y el genocidio. Su papel fue integral en la implementación de la “solución final” y en la imposición de la brutalidad nazi a lo largo de la Europa ocupada.

La historia de la Ordnungspolizei es un recordatorio sombrío de cómo una institución diseñada para mantener el orden puede ser pervertida para cometer crímenes masivos cuando se alinea con una ideología totalitaria. Su inacción frente a la violencia nazi y su participación activa en ella no fueron fallos aislados, sino la consecuencia directa de una transformación deliberada y sistemática de una fuerza policial en un instrumento de opresión y exterminio.

Tabla Comparativa: Evolución del Rol de la Ordnungspolizei

PeriodoRol PrincipalTareas Específicas
República de Weimar (Pre-1933)Policía descentralizadaMantenimiento del orden, control de tráfico, prevención de delitos.
Inicio del Régimen Nazi (1933-1939)Nazificación e integraciónMantenimiento del orden, aplicación de leyes nazis (incluidas las antijudías), inacción ante violencia nazi, supresión de disidencia.
Invasión de Polonia (1939-1941)Militarización y represiónParticipación en masacres de polacos y judíos, seguridad de retaguardia, redadas para trabajos forzados, humillación de judíos, guardia de guetos.
Invasión de la URSS (1941-1945)Genocidio activoParticipación directa en fusilamientos masivos de judíos (Einsatzgruppen), "liquidaciones" de guetos, caza de judíos escondidos.
"Solución Final" (1941-1945)Facilitador clave del exterminioCustodia y transporte de judíos en trenes de deportación a centros de exterminio desde toda Europa ocupada.

Preguntas Frecuentes sobre la Ordnungspolizei

¿Cuál era la diferencia entre la Ordnungspolizei, la Gestapo y las SS?
La Ordnungspolizei (Orpo) era la policía uniformada "regular" de la Alemania nazi, encargada del mantenimiento del orden público, el tráfico y las tareas policiales cotidianas, aunque bajo el control de las SS. La Gestapo (Geheime Staatspolizei) era la policía secreta del estado, dedicada a investigar y combatir amenazas políticas y a la represión de la disidencia. Las SS (Schutzstaffel) eran una organización paramilitar de élite del Partido Nazi, que inicialmente servía como guardia personal de Hitler y luego se expandió para controlar vastas áreas del estado, incluyendo la policía (a través de Himmler), los campos de concentración y las unidades militares (Waffen-SS). Mientras que la Orpo realizaba tareas "visibles", la Gestapo operaba en secreto y las SS eran la fuerza ideológica y militar principal del régimen, a menudo colaborando estrechamente con la Orpo en sus crímenes.

¿Cómo se transformó una fuerza policial "normal" en un instrumento de genocidio?
La transformación de la Orpo fue un proceso gradual pero sistemático. Comenzó con la centralización de todas las fuerzas policiales bajo el control de las SS y el nombramiento de líderes nazis leales. Luego, a través de la ideologización y el adoctrinamiento, los miembros de la Orpo fueron entrenados para ver a ciertos grupos (especialmente judíos) como enemigos raciales. La guerra y la expansión territorial ofrecieron la oportunidad de aplicar estas ideologías de manera brutal, militarizando la Orpo y asignándoles tareas que iban más allá del mantenimiento del orden, convirtiéndolos en ejecutores de políticas de represión, deportación y asesinato masivo. La falta de rendición de cuentas y la impunidad dentro del sistema nazi facilitaron esta transformación.

¿Qué tipo de crímenes cometió la Orpo más allá de las deportaciones?
Además de su papel fundamental en las deportaciones, la Orpo estuvo directamente implicada en: masacres masivas por fusilamiento (especialmente en el Frente Oriental), "liquidaciones" de guetos (asesinando a sus habitantes o deportándolos a campos de exterminio), redadas para trabajos forzados, ejecuciones por represalias contra civiles polacos por actos menores de resistencia, torturas y humillaciones públicas de judíos, y la guardia brutal de guetos con disparos arbitrarios a sus residentes. Su participación fue activa y directa en la mayoría de los crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad del régimen nazi.

¿Por qué la Orpo no arrestaba a los nazis que cometían violencia?
La razón principal por la que la Orpo no arrestaba a los nazis que cometían violencia era que la propia policía del orden había sido completamente nazificada y operaba bajo los principios ideológicos del régimen. Los crímenes cometidos por los nazis contra judíos o "enemigos del estado" no eran vistos como infracciones a la ley por la Orpo, sino como acciones que, de alguna manera, estaban alineadas con los objetivos del Tercer Reich. Su lealtad no era hacia un código de justicia universal, sino hacia el Partido Nazi y sus políticas raciales. Actuar contra un nazi que agredía a un judío habría sido ir en contra de la ideología oficial y de las directrices implícitas del régimen.

¿Se juzgó a los miembros de la Orpo después de la guerra?
Sí, algunos miembros de la Ordnungspolizei fueron juzgados después de la guerra, especialmente aquellos que ocuparon altos cargos o que fueron implicados en atrocidades particularmente notorias. Sin embargo, muchos otros lograron evitar la justicia, a menudo regresando a la vida civil y, en algunos casos, incluso reincorporándose a las fuerzas policiales de la posguerra. La dificultad para rastrear a todos los implicados, la negación de su participación y la complejidad de los procesos judiciales contribuyeron a que un número significativo de antiguos policías del orden nunca rindiera cuentas por sus crímenes.

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