23/05/2025
La presencia policial en cualquier sociedad es un pilar fundamental para el mantenimiento del orden y la seguridad ciudadana. Sin embargo, su impacto puede variar drásticamente dependiendo de las estrategias y filosofías que la sustenten. En el Perú, esta realidad no es diferente. No es lo mismo una fuerza policial enfocada en la prevención y el policiamiento comunitario, que una que, en casos extremos y afortunadamente aislados, podría derivar en prácticas de exterminación de personas sospechosas de ser delincuentes. La forma en que la policía interactúa con la ciudadanía y cómo la justicia respalda su labor, son factores determinantes en la percepción de seguridad y la construcción de una sociedad más justa.

Este artículo explora la dualidad de la presencia policial en el Perú, analizando los efectos de diferentes enfoques y profundizando en un caso reciente que ha puesto de manifiesto los desafíos que enfrenta la Policía Nacional del Perú (PNP) en su día a día y la compleja interacción con el sistema judicial.
La Dualidad de la Presencia Policial: Prevención vs. Reacción
La eficacia de la presencia policial no se mide únicamente por el número de detenciones o la respuesta a los delitos ya cometidos. Un enfoque moderno y humanitario de la seguridad ciudadana prioriza la prevención. Esto implica una policía proactiva, visible y cercana a la comunidad, que trabaja para evitar que el delito ocurra en primer lugar. Estrategias como el policiamiento comunitario buscan construir lazos de confianza entre la institución y los ciudadanos, fomentando la colaboración en la identificación y resolución de problemas de seguridad.
Por otro lado, existe la presencia policial reactiva, que se activa una vez que el delito ha sido consumado. Si bien es indispensable para la investigación y captura de criminales, una dependencia excesiva de este modelo puede generar una sensación de inseguridad persistente, ya que la población solo ve a la policía después de que el daño ha sido hecho. En los casos más extremos y condenables, una presencia policial basada en la 'exterminación' de sospechosos es una aberración que socava por completo los principios del estado de derecho, los derechos humanos y la confianza en las instituciones. Afortunadamente, en el Perú, estas prácticas son consideradas aisladas y no representan la directriz oficial de la institución, que busca apegarse a los marcos legales y constitucionales.
El Policiamiento Comunitario: Un Modelo de Proximidad
El policiamiento comunitario, o policía de proximidad, se basa en la idea de que la seguridad es una responsabilidad compartida entre la policía y la comunidad. Sus efectos son amplios y beneficiosos:
- Aumento de la confianza: Al interactuar de forma positiva y constante con los vecinos, la policía deja de ser vista como una fuerza distante y represora para convertirse en un aliado.
- Reducción del crimen: La presencia visible y la interacción constante disuaden a los delincuentes. Además, la información que fluye de la comunidad permite a la policía actuar de manera más efectiva para prevenir delitos.
- Mejora de la calidad de vida: Más allá de los delitos, la policía comunitaria puede colaborar en la resolución de problemas vecinales, la gestión de espacios públicos y la promoción de actividades cívicas.
- Mayor legitimidad: Una policía que cuenta con el apoyo y la legitimidad de la ciudadanía es más efectiva y respetada.
En el Perú, se han realizado esfuerzos para implementar este modelo, aunque su aplicación plena y sus efectos deseados aún enfrentan desafíos significativos, como la falta de recursos, la capacitación continua y la resistencia a los cambios institucionales.
Desafíos y Obstáculos en la Labor Policial Peruana
La labor policial en el Perú es compleja y está sujeta a múltiples presiones. Los agentes enfrentan a diario situaciones de alto riesgo, escasez de recursos y, en ocasiones, la falta de respaldo tanto de la ciudadanía como del propio sistema de justicia. Esta última situación se evidenció de forma contundente en un reciente incidente que generó gran controversia y puso en el ojo de la tormenta la relación entre la policía y el Poder Judicial.
El Caso de la Agresión a Policías en Cercado de Lima: Un Análisis Crítico
El viernes 6 de junio, un suceso en la avenida Inca Garcilaso de la Vega, en el Cercado de Lima, conmocionó a la opinión pública. Durante un operativo de control de motocicletas, la suboficial Lucero Príncipe y una colega suya fueron brutalmente agredidas físicamente por dos sujetos, Jefferson Juscamayta Herrera y Fernanda Pantoja Véliz, quienes se movilizaban en una moto lineal por una vía exclusiva y llevaban a un menor de edad en el vehículo. La agresión, que fue captada por la cámara de un transeúnte, mostraba la violencia con la que estos individuos actuaron contra las agentes del orden.
Lo que siguió a la detención de los agresores fue lo que generó indignación y un debate nacional. A pesar de la contundencia de las pruebas, incluyendo el video de la agresión, la jueza Yesenia Cigüeñas Reyes ordenó la libertad de los imputados, quienes deberán continuar su proceso legal bajo comparecencia con restricciones por un período de 9 meses y asumir el pago de una reparación civil de S/15.000. Los agresores se retiraron de la sede judicial en un vehículo con lunas polarizadas, lo que para muchos simbolizó una percepción de impunidad.
Datos Clave del Incidente
| Detalle | Descripción |
|---|---|
| Fecha del Incidente | Viernes, 6 de junio (año no especificado, se presume reciente) |
| Lugar | Av. Inca Garcilaso de la Vega, Cercado de Lima |
| Víctimas | Suboficial Lucero Príncipe y una colega |
| Agresores | Jefferson Juscamayta Herrera y Fernanda Pantoja Véliz |
| Motivo Intervención | Circular por vía exclusiva, menor de edad a bordo |
| Decisión Judicial | Comparecencia con restricciones por 9 meses |
| Reparación Civil | S/15.000 |
| Jueza a cargo | Yesenia Cigüeñas Reyes |
| Evidencia | Video de transeúnte, testimonio de las víctimas |
Implicaciones de las Decisiones Judiciales en la Seguridad Ciudadana
La reacción de la Policía Nacional del Perú no se hizo esperar. Máximo Ramírez, director de Defensa Legal de la PNP, expresó su profunda inconformidad con la decisión judicial. Sus palabras resonaron fuertemente: “¿Qué mensaje le damos a la ciudadanía? ‘Golpéale a un policía, no te pasa nada. Golpéale un fiscal, no te pasa nada. Golpea un juez, no te pasa nada’”. Esta crítica no solo refleja la frustración de la institución, sino que también plantea serias interrogantes sobre el mensaje que el sistema de justicia envía a la sociedad.
La liberación de los agresores, a pesar de la evidencia y la gravedad del acto, puede tener múltiples efectos negativos:
- Desmoralización policial: Los agentes pueden sentir que su integridad no está protegida y que su sacrificio no es valorado por el sistema, lo que podría afectar su ímpetu y compromiso.
- Percepción de impunidad: La ciudadanía puede interpretar que agredir a una autoridad no conlleva consecuencias severas, lo que podría incentivar actos similares y erosionar el respeto por la ley.
- Debilitamiento del principio de autoridad: Si los agresores de la autoridad no son sancionados con la severidad adecuada, el principio de autoridad se debilita, afectando la gobernabilidad y el cumplimiento de las normas.
- Aumento de la inseguridad: Una percepción de impunidad puede embolden a los criminales, haciendo que se sientan menos inhibidos para cometer delitos, lo que impacta directamente en la seguridad ciudadana general.
El general PNP Ramírez anunció que presentarían denuncias contra los fiscales del caso, argumentando que las evidencias eran suficientes para procesar a los agresores por el delito de lesiones leves, lo que en su opinión, debería haber justificado una medida más severa que la comparecencia con restricciones.

La Defensa Legal de la Policía Nacional del Perú
La Dirección de Defensa Legal de la Policía Nacional del Perú, liderada por Máximo Ramírez, juega un rol crucial en la protección de los derechos de los agentes y en el aseguramiento de que los procesos judiciales relacionados con su labor se desarrollen con la debida diligencia. Su función es velar por la correcta aplicación de la ley cuando los policías son víctimas o están implicados en incidentes, buscando garantizar la justicia y el respeto por la institución.
El pronunciamiento del director Ramírez subraya la importancia de un sistema de justicia que opere de manera coherente y que transmita un mensaje claro de cero tolerancia a la violencia contra quienes garantizan el orden. La eficacia de la presencia policial depende no solo de la valentía y el profesionalismo de sus miembros, sino también del respaldo inequívoco del marco legal y judicial.
Reforzando la Confianza Ciudadana y el Rol Policial
Para que la presencia policial sea verdaderamente efectiva, se requiere un ciclo virtuoso de confianza y respeto mutuo. La ciudadanía debe confiar en que la policía los protege y actúa con profesionalismo, y la policía debe sentir que cuenta con el respaldo de la ley y de la sociedad. Decisiones judiciales como la mencionada, si bien se enmarcan en la autonomía del Poder Judicial, generan un debate necesario sobre el equilibrio entre los derechos de los imputados y la protección de quienes ejercen la autoridad en nombre del Estado.
Es fundamental que se promuevan reformas y mecanismos que fortalezcan la labor policial y garanticen que los actos de agresión contra sus miembros reciban la respuesta legal que ameritan. Esto no solo es por la integridad de los agentes, sino por la salud del sistema democrático y la capacidad del Estado para mantener el orden y la seguridad pública.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es el policiamiento comunitario?
El policiamiento comunitario es una estrategia de seguridad que busca fortalecer la relación entre la policía y la comunidad. Se enfoca en la colaboración mutua para identificar y resolver problemas de seguridad, promover la confianza y la comunicación abierta, y prevenir el delito de manera proactiva. Implica que los agentes estén más cercanos a los ciudadanos, conozcan sus preocupaciones y trabajen conjuntamente en soluciones.
¿Cuáles son los derechos de un policía agredido en el Perú?
Un policía agredido en el Perú tiene los mismos derechos que cualquier ciudadano a recibir protección legal y a que se investigue y sancione a sus agresores. La Dirección de Defensa Legal de la PNP se encarga de brindarles asesoría y representación legal. Además, la agresión a un agente de la autoridad en cumplimiento de sus funciones es un delito que suele tener agravantes en el Código Penal, buscando proteger la integridad de quienes representan al Estado.
¿Qué significa “comparecencia con restricciones”?
La comparecencia con restricciones es una medida cautelar dictada por un juez que permite a un imputado afrontar un proceso penal en libertad, pero bajo ciertas condiciones. Estas condiciones pueden incluir la obligación de presentarse periódicamente ante una autoridad, la prohibición de ausentarse de un lugar sin permiso, la prohibición de comunicarse con ciertas personas (como las víctimas), o el pago de una caución. Si el imputado incumple alguna de estas restricciones, podría revocarse la medida y ordenarse su prisión preventiva.
¿Por qué se prioriza la prevención en la policía moderna?
La prevención se prioriza en la policía moderna porque es más efectiva y sostenible a largo plazo que la mera reacción al delito. Prevenir un crimen evita el daño a las víctimas, reduce la carga sobre el sistema judicial y fomenta un ambiente de mayor seguridad y bienestar en la comunidad. Una policía preventiva construye legitimidad y confianza, elementos clave para la colaboración ciudadana en la lucha contra la delincuencia.
¿Cómo afecta la agresión a policías la seguridad ciudadana?
La agresión a policías afecta la seguridad ciudadana de varias maneras. En primer lugar, desmoraliza a la fuerza policial, haciéndolos sentir vulnerables y poco respaldados, lo que puede afectar su desempeño. En segundo lugar, envía un mensaje de impunidad a los delincuentes, quienes pueden percibir que atacar a la autoridad no tiene consecuencias graves. Esto, a su vez, erosiona el principio de autoridad, debilita el estado de derecho y puede conducir a un aumento de la delincuencia y la violencia en la sociedad.
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