01/01/2025
El corazón de la capital peruana, Lima, fue el escenario de una jornada de alta tensión y confrontación que ha generado profunda preocupación y un intenso debate a nivel nacional. Miles de ciudadanos salieron a las calles en una masiva manifestación, expresando su descontento con la actual administración de Dina Boluarte, exigiendo el cierre del Congreso de la República y la inmediata convocatoria a nuevas elecciones generales. Esta movilización, que también contó con la participación de numerosos simpatizantes del expresidente Pedro Castillo, buscaba ser una expresión contundente de la voluntad popular en un contexto de profunda crisis política y social. Sin embargo, lo que prometía ser una expresión democrática se vio empañado por graves denuncias de represión policial y presuntos abusos de autoridad, que han encendido las alarmas sobre el respeto a los derechos humanos y la libertad de protesta en el país.

Desde tempranas horas, el Centro de Lima, especialmente la emblemática Plaza San Martín y la concurrida avenida Abancay, se convirtieron en el epicentro de los choques entre manifestantes y efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP). La atmósfera era densa, cargada de la esperanza de los ciudadanos por un cambio y la férrea presencia de las fuerzas del orden. Los gritos de protesta y las consignas políticas se mezclaban con el sonido de las sirenas y, lamentablemente, con los reportes de enfrentamientos. La situación escaló rápidamente, transformando calles y plazas en puntos de conflicto donde la tensión era palpable en cada esquina. Este ambiente de polarización y confrontación ha sido una constante en las recientes movilizaciones, donde la línea entre el control del orden público y la represión parece difuminarse con preocupante frecuencia.
- El Ojo de la Tormenta: Acusaciones de Abuso de Autoridad y el Grupo Terna
- El Caso Rómulo Choque: Detención Violenta y Desmentido Desesperado
- Ramiro de la Cruz Sevillano: Herido por Proyectil en el Rostro
- La Amplificación de las Denuncias: Redes Sociales y Alcance Nacional
- Implicaciones para la Democracia y los Derechos Humanos
El Ojo de la Tormenta: Acusaciones de Abuso de Autoridad y el Grupo Terna
Las denuncias sobre el accionar policial no tardaron en aparecer. A través de redes sociales, internautas y diversas páginas de colectivos sociales comenzaron a reportar lo que describían como un “mal proceder” de los efectivos del orden. Las acusaciones no solo recaían sobre los agentes uniformados, sino que ponían un especial énfasis en la actuación de aquellos que pertenecerían al llamado Grupo Terna. Esta unidad de la PNP, conocida por operar vestida de civil, fue señalada por presuntos actos de abuso de autoridad y el uso desproporcionado de la fuerza, generando una ola de indignación y cuestionamientos sobre su rol en el manejo de manifestaciones.
La presencia de agentes de civil en protestas siempre ha sido un punto de controversia, ya que su falta de identificación visible puede generar confusión, desconfianza y dificultar la rendición de cuentas en caso de incidentes. En el fragor de una manifestación, la distinción entre un agente de seguridad y un ciudadano común se vuelve borrosa, lo que puede dar lugar a situaciones de violencia y arbitrariedad, tal como lo sugieren las denuncias surgidas de esta jornada. La falta de identificación clara por parte de los agentes, sumada a la violencia reportada, agrava las preocupaciones sobre la transparencia y la legalidad de sus intervenciones.
El Caso Rómulo Choque: Detención Violenta y Desmentido Desesperado
Una de las denuncias más impactantes que circuló ampliamente en redes sociales y que generó una profunda indignación pública fue la supuesta detención violenta de un joven identificado como Rómulo Choque. Videos difundidos por diversas cuentas, incluida la de Twitter de ‘Poder Popular - LlJR’, mostraron una escena desgarradora: el joven, quien según sus propias palabras es un cantante público, fue abordado de forma abrupta por al menos cinco hombres vestidos de civil. Estos individuos, que se presume pertenecían al controvertido Grupo Terna de la PNP, lo jalonearon y lo tumbaron violentamente al suelo, mientras él gritaba desesperadamente: “¡Suéltenme! ¡Suéltenme, por favor! ¡No hice nada!”.
La brutalidad de la detención fue evidente en las imágenes, que mostraban a Rómulo siendo arrastrado y sujetado con fuerza por los brazos por los supuestos agentes. En un intento por justificar su acción, se escuchó a los hombres vestidos de civil gritar: “¡Está robando, está robando!”. Sin embargo, el joven intervenido reaccionó de inmediato para desmentir la acusación, clamando por su inocencia y su identidad: “No robé nada. No hice nada. Rómulo Choque soy, Rómulo Choque. Soy solo un cantante público, nada más soy un simple cantante”. Otros manifestantes y transeúntes intentaron socorrerlo, incrementando la tensión en el lugar. Este incidente, captado y compartido por numerosos internautas, generó un amplio debate sobre los métodos de detención, la validez de las acusaciones lanzadas en el momento y la actuación de los agentes encubiertos en el marco de una manifestación pacífica. La desesperación de Rómulo Choque, su negación rotunda y la aparente arbitrariedad de su detención han sido un punto focal de la crítica pública.

Ramiro de la Cruz Sevillano: Herido por Proyectil en el Rostro
La jornada de protesta no solo estuvo marcada por detenciones controvertidas y el uso de agentes de civil. También se reportaron agresiones físicas directas contra los manifestantes, que resultaron en lesiones de consideración. Tal fue el caso de Ramiro de la Cruz Sevillano, quien, según los reportes y testimonios, recibió un perdigón en el rostro mientras se encontraba en la Plaza San Martín, uno de los puntos más álgidos de los enfrentamientos. La herida fue considerable, presentando un gran corte a la altura de la ceja, lo que requirió su inmediato traslado al hospital Loayza para recibir atención médica urgente.
Este tipo de lesiones levanta serias preocupaciones sobre el uso de la fuerza y los tipos de proyectiles utilizados por la policía para dispersar a los manifestantes. Los perdigones, aunque a menudo clasificados como “munición no letal”, tienen el potencial de causar daños graves e irreparables, especialmente cuando son disparados a corta distancia o impactan en zonas sensibles del cuerpo como el rostro. El caso de Ramiro de la Cruz Sevillano se suma a una lista creciente de incidentes donde los manifestantes han resultado heridos por el uso de estos proyectiles, reavivando el debate sobre la proporcionalidad y la necesidad de revisar los protocolos policiales en el manejo de las protestas sociales. La seguridad e integridad física de los ciudadanos que ejercen su derecho a la protesta deben ser una prioridad innegable para las fuerzas del orden.
La era digital ha transformado la manera en que se documentan y difunden los eventos sociales. En el caso de estas manifestaciones, las redes sociales se convirtieron en la principal herramienta para la amplificación de las denuncias. Videos, fotografías y testimonios en tiempo real fueron compartidos por miles de usuarios, permitiendo que los incidentes de presunta represión policial trascendieran las calles de Lima y llegaran a una audiencia nacional e internacional. Plataformas como Twitter, Facebook e Instagram se inundaron con el contenido generado por ciudadanos, convirtiéndolos en testigos y reporteros improvisados de una jornada tensa.
Este fenómeno digital no solo sirvió para visibilizar los supuestos abusos, sino también para convocar a la solidaridad y generar un debate público sobre la actuación de la Policía Nacional. La inmediatez de la información permitió que las denuncias se difundieran a una velocidad sin precedentes, ejerciendo presión sobre las autoridades para que se pronunciaran y se iniciaran investigaciones. Además, la protesta en Lima no fue un hecho aislado. La indignación y las demandas de la ciudadanía se replicaron en otras regiones del país, con movilizaciones significativas en ciudades como Cajamarca, Chimbote, Cusco e Ica. Esto demuestra que el descontento es un sentir generalizado y que las denuncias de represión policial resuenan en todo el territorio nacional, unificando la voz de diversos sectores de la población.
Implicaciones para la Democracia y los Derechos Humanos
Las denuncias de represión policial y abuso de autoridad durante las manifestaciones contra Dina Boluarte plantean serias interrogantes sobre el estado de la democracia y el respeto a los derechos humanos en Perú. El derecho a la protesta pacífica es un pilar fundamental de cualquier sociedad democrática, permitiendo a los ciudadanos expresar su disenso y exigir cambios a sus gobernantes. Cuando este derecho se ve amenazado por el uso desproporcionado de la fuerza o por acciones arbitrarias de las fuerzas del orden, se socava la confianza en las instituciones y se debilita el tejido democrático.

La actuación de unidades como el Grupo Terna, que operan sin uniforme, genera una particular preocupación, ya que su falta de identificación visible puede dificultar la rendición de cuentas y abrir la puerta a detenciones irregulares o a la infiltración de agentes entre los manifestantes. La transparencia en las operaciones policiales es crucial para mantener la legitimidad y el orden. Cuando los ciudadanos temen por su seguridad al ejercer un derecho fundamental, el ejercicio pleno de la ciudadanía se ve comprometido. Es imperativo que las autoridades investiguen a fondo cada denuncia de abuso, garanticen la justicia para las víctimas y tomen las medidas necesarias para reformar los protocolos de actuación policial, asegurando que el mantenimiento del orden público se realice siempre dentro del marco de la ley y con estricto respeto a los derechos humanos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quiénes participaron en la manifestación?
En la manifestación participaron miles de ciudadanos que exigen el cierre del Congreso de la República, la convocatoria a nuevas elecciones generales y, en un sector, también personas que apoyan la liberación del expresidente Pedro Castillo.
¿Dónde ocurrieron los principales enfrentamientos?
Los principales enfrentamientos entre manifestantes y la Policía Nacional del Perú ocurrieron en el Centro de Lima, específicamente en la Plaza San Martín y la avenida Abancay.
¿Qué tipo de agresiones se denunciaron contra la policía?
Se denunciaron supuestos actos de represión policial, abuso de autoridad, detenciones violentas y el uso de proyectiles como perdigones, que causaron lesiones a manifestantes.
¿Qué es el Grupo Terna y por qué es relevante en estas denuncias?
El Grupo Terna es una unidad de la Policía Nacional del Perú que opera vestida de civil. Es relevante en estas denuncias porque varios manifestantes reportaron haber sido agredidos o detenidos de forma violenta por agentes sin uniforme, presuntamente pertenecientes a este grupo.

¿Hubo casos específicos de agresión reportados?
Sí, se reportaron al menos dos casos específicos: la detención violenta de Rómulo Choque por supuestos agentes de civil, y el caso de Ramiro de la Cruz Sevillano, quien recibió un perdigón en el rostro.
¿Cuál fue la justificación alegada para la detención de Rómulo Choque?
Los supuestos agentes que detuvieron a Rómulo Choque gritaron que “estaba robando”, una acusación que el joven negó vehementemente en el momento de su detención.
¿Qué consecuencias tuvo la agresión para Ramiro de la Cruz Sevillano?
Ramiro de la Cruz Sevillano sufrió un gran corte a la altura de la ceja debido al impacto de un perdigón y tuvo que ser trasladado al hospital Loayza para recibir atención médica.
¿Las protestas se limitaron a Lima?
No, las protestas y manifestaciones en favor del adelanto de elecciones y la salida de Dina Boluarte se replicaron en otras regiones del país, incluyendo Cajamarca, Chimbote, Cusco e Ica.
Las denuncias de represión policial durante las recientes manifestaciones en Lima y otras ciudades del Perú han puesto de manifiesto la urgente necesidad de un diálogo nacional sobre el respeto a los derechos fundamentales y el papel de las fuerzas del orden en una sociedad democrática. Los incidentes como la violenta detención de Rómulo Choque y la herida de Ramiro de la Cruz Sevillano son un recordatorio sombrío de los riesgos que enfrentan los ciudadanos al ejercer su derecho a la protesta. Es crucial que las autoridades tomen medidas inmediatas para investigar estas acusaciones, garantizar la rendición de cuentas y asegurar que el derecho a la manifestación pacífica sea siempre salvaguardado, sin temor a la violencia o la arbitrariedad.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Denuncian Represión Policial en Marcha contra Boluarte puedes visitar la categoría Policía.
