¿Qué pasó con la policía antes de ofrecer servicios para hacer que hagan las cosas de manera diferente?

El Robo en Unicentro y la Evolución Policial

13/08/2025

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La capital colombiana fue escenario de un audaz y planeado robo que dejó a decenas de empresarios y profesionales con la amarga sensación de vulnerabilidad. Un edificio de oficinas estratégicamente ubicado frente al reconocido centro comercial Unicentro, en la carrera 15 con calle 119 de Bogotá, se convirtió en el blanco de una operación delictiva que, por su magnitud y metodología, captó la atención de las autoridades y la ciudadanía. Este incidente no solo expuso la sofisticación de la delincuencia organizada, sino que también sirve como un punto de partida para reflexionar sobre los desafíos actuales en la seguridad y la evolución de las estrategias policiales para enfrentarlos.

¿Cuáles son los fines del servicio de policía?
Proteger el libre ejercicio de los derechos humanos, las libertades públicas y garantizar la paz social. Prevenir la comisión de delitos. Apoyar el cumplimiento de las decisiones de la autoridad competente. Controlar y vigilar las vías de circulación y el tránsito. Son fines del Servicio de Policía.

El viernes 18 de junio, la rutina de trabajo se vio abruptamente interrumpida para los ocupantes de este edificio. Uno de los dueños de un local, al llegar, se encontró con la desoladora noticia de que su oficina había sido completamente vaciada. Lo que inicialmente parecía un robo aislado, pronto se reveló como un asalto masivo orquestado por once delincuentes.

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El Audiovisual del Crimen: El Robo Masivo en Bogotá

La investigación de las autoridades reveló un plan meticuloso. Los once ladrones, lejos de ser improvisados, habían arrendado previamente una oficina dentro del mismo edificio. Esta astuta maniobra les permitió permanecer ocultos la noche del jueves. Alrededor de las 11:30 p.m., cuando el edificio se vació de sus ocupantes habituales, procedieron a intimidar a los celadores, tomando el control del lugar. El coronel Jairo Baquero, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá, confirmó que “varios delincuentes se quedaron dentro de una oficina, y una vez las personas salieron de trabajar, procedieron a intimidar a los vigilantes y entraron a varias de las oficinas que allí se encuentran”.

El edificio albergaba una diversidad de negocios, desde firmas de abogados y constructoras hasta empresas de bienes raíces, casas de cambio y consultorios médicos. Durante varias horas, los delincuentes “hicieron de las suyas”, como lo describió Geovanny Cure, el administrador del edificio, quien informó a Citytv que fueron afectadas 36 de las 120 oficinas del complejo.

El escape de los ladrones ocurrió cerca de las 3:30 a.m. Intentaron huir en un carro plateado que habían dejado estratégicamente parqueado a pocas cuadras. Sin embargo, en un giro inesperado, el vehículo no encendió, obligándolos a abandonarlo. Este percance, si bien no detuvo su escape inicial, proporcionó una valiosa pista para las autoridades. Al inspeccionar el vehículo, se descubrió que había sido reportado como robado y, crucialmente, se recolectaron huellas digitales. Además, la zona, al contar con cámaras de seguridad, facilitó a la Policía la determinación del número exacto de los asaltantes.

La llegada de los afectados al lugar de los hechos fue un momento de angustia. Henry García, administrador de bienes raíces cuya oficina también fue robada, relató: “Nos llamó la administradora porque en el edificio hubo un asalto masivo. Vinimos a mirar y hasta mediodía nos dejaron entrar porque cuando llegamos estaba la Dijín, el CTI y todos ellos mirando”. La desmoralización era palpable. Pedro Zamora, otro afectado del sector inmobiliario, expresó al diario El Tiempo el sentir general: “La desmoralizada es terrible, porque es el esfuerzo de toda la vida de uno, además por esta pandemia, a nosotros los inmobiliarios nos han robado mucha plata. Los arrendatarios no pagan y se escapan, y ahora el broche de oro esto”.

La Policía de Bogotá, en coordinación con la Fiscalía, desplegó un equipo de investigación especial para establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar de los hechos, así como la cuantía del hurto. No obstante, es importante señalar que la información proporcionada no detalla si los once delincuentes implicados en este particular robo masivo fueron capturados o si han enfrentado procesos judiciales específicos. La investigación se encontraba en curso al momento de los reportes.

Más Allá de la Captura: La Evolución de la Lucha Contra el Crimen

El robo en Unicentro, aunque impactante, es solo un ejemplo de la complejidad del fenómeno delictivo. Tradicionalmente, la respuesta a la violencia y el crimen se ha centrado en el endurecimiento de las penas y la acción punitiva del sistema judicial. Sin embargo, en los últimos años, ha ganado terreno una perspectiva innovadora que propone ver la violencia no solo como un acto criminal, sino como un problema de salud pública, una verdadera epidemia que se transmite de persona a persona.

Esta visión, impulsada por figuras como el epidemiólogo estadounidense Gary Slutkin, postula que, al igual que una enfermedad contagiosa, la violencia tiene focos de infección, patrones de transmisión y puede ser controlada mediante la interrupción de su propagación. Slutkin, tras años combatiendo brotes de tuberculosis y cólera, notó los paralelismos entre la propagación de enfermedades y la violencia armada en su Chicago natal. Las curvas epidémicas y la agrupación de eventos eran idénticas: “Una gripe genera más gripe, un resfriado causa más resfriados y la violencia provoca más violencia”, asegura el experto.

El modelo de Slutkin, aplicado a través de su organización «Curar la Violencia», se basa en tres pilares: frenar la transmisión, prevenir contagios futuros y cambiar las normas del grupo. Para ello, es fundamental contar con mensajeros creíbles que provengan de las mismas comunidades afectadas por la violencia. Estos son los llamados “interruptores de violencia”, individuos que, a menudo con pasados complejos y experiencias directas con el crimen, intervienen en situaciones de alto riesgo para evitar represalias y calmar disputas antes de que escalen.

Los resultados de este enfoque han sido notables. En el vecindario de West Garfield en Chicago, se registró una caída del 67% en los homicidios el primer año de implementación, y al menos un 40% en otras áreas donde se aplicó el programa. Estudios académicos de universidades como Northwestern y Johns Hopkins han respaldado la efectividad del método. Un caso aún más sorprendente se dio en San Pedro Sula, Honduras, donde las balaceras disminuyeron en un 98% en las zonas intervenidas entre 2014 y 2015.

Demetrius Cole, un “interruptor de violencia” en Chicago, es un testimonio vivo de este modelo. Con 12 años de prisión a sus espaldas, Cole usa su experiencia para persuadir a jóvenes en riesgo, mostrándoles que la violencia es un “callejón sin salida” que solo conduce a la cárcel o la muerte. Utiliza técnicas como el “constructive shadowing” (repetir las palabras de la persona para que reflexione) y el “babysitting” (acompañar a alguien hasta que se tranquilice), enfocándose en las consecuencias de sus acciones. La credibilidad de estos interruptores, forjada en su propia vivencia, es su herramienta más potente.

Un Modelo Innovador: El Caso Escocés y la Unidad de Reducción de la Violencia

La idea de la violencia como salud pública no es exclusiva de Estados Unidos. Glasgow, Escocia, conocida a principios de los 2000 como la “capital europea del asesinato”, adoptó una estrategia similar con resultados impresionantes. Christine Goodall, una cirujana maxilofacial, fundó Médicos contra la Violencia en 2008, educando a niños sobre los peligros del uso de armas blancas. Su trabajo se integró con la Unidad de Reducción de la Violencia (VRU por sus siglas en inglés) de la policía escocesa, creada en 2005.

La VRU es un ejemplo único a nivel mundial, siendo la única fuerza policial que ha adoptado formalmente un modelo de salud pública. Su estrategia combinó el enfoque preventivo de Gary Slutkin con el modelo de David Kennedy de Boston, que ofrece a los miembros de pandillas una elección clara: cambiar la violencia por oportunidades de educación o empleo, o enfrentar duras penas. Esta “zanahoria y palo” se complementó con medidas preventivas y penales tradicionales.

¿Qué es la policía y para qué sirve?
La policía frecuentemente tiene unidades especiales para casos de delincuentes armados, situaciones de rehenes (secuestros) o en situaciones de gran peligro y en algunos países pueden llamar a los militares en situaciones extremas. También pueden estar equipados con armas no letales, en caso de controlar disturbios.

Will Linden, director temporal de la VRU, enfatiza la importancia de este cambio de paradigma. “Antes de ofrecer servicios para hacer que hagan las cosas de manera diferente, teníamos que mostrar que la policía estaba haciendo lo mejor que podía pero que no era suficiente”, explica. La colaboración interinstitucional es clave: médicos, trabajadores sociales y otros funcionarios se suman a la policía. Además, Escocia ha logrado un consenso político inusual que ha garantizado la financiación sostenida de estos programas a largo plazo, algo fundamental para ver efectos significativos.

Un componente vital de la VRU son los “navegadores”, similares a los interruptores de Chicago, que intervienen directamente después de un incidente violento en los departamentos de emergencias de los hospitales. Este es un “momento asequible y abierto a la enseñanza”, ya que el dolor y el impacto de la violencia hacen que la persona sea más receptiva a la ayuda. Los navegadores no solo calman las tensiones, sino que también conectan a las víctimas y perpetradores con servicios de rehabilitación, empleo o terapia, actuando con rapidez para capitalizar ese “momento de cambio”.

La innovación de la VRU también se extendió al ámbito social con Braveheart Industries y su empresa Street and Arrow, un camión de venta de comida que contrata a ex-convictos. Allen, un joven de 27 años con un largo historial de entradas a prisión, es un ejemplo del éxito de este programa: “Vine aquí sin nada y quiero decir nada”, recuerda. “Pero mientras más me alejaba del caos, mi vida iba mejorando”. El 80% de los participantes de Braveheart Industries se han mantenido fuera de prisión y han conseguido empleo, demostrando que la inversión en rehabilitación y apoyo es mucho más efectiva y sostenible que el ciclo interminable de detención y encarcelación.

Los Pilares del Servicio de Policía: Fines y Despliegue en Acción

Mientras se exploran y aplican estas innovadoras estrategias de prevención, la policía continúa con sus funciones esenciales, que son la base de su servicio a la comunidad. Los fines del Servicio de Policía son claros y fundamentales para la convivencia y la seguridad ciudadana:

  • Proteger el libre ejercicio de los derechos humanos, las libertades públicas y garantizar la paz social. Este es el pilar central, asegurando que los ciudadanos puedan vivir y desarrollarse en un entorno seguro y respetuoso de sus derechos.
  • Prevenir la comisión de delitos. Más allá de la reacción, la prevención es una labor constante que busca disuadir la actividad criminal antes de que ocurra.
  • Apoyar el cumplimiento de las decisiones de la autoridad competente. La policía es el brazo ejecutor de las órdenes judiciales y administrativas, garantizando el Estado de Derecho.
  • Controlar y vigilar las vías de circulación y el tránsito. Una función vital para la movilidad y la seguridad vial, que previene accidentes y facilita el flujo de personas y mercancías.

El despliegue del servicio de policía es la materialización de estos fines en el día a día. Un ejemplo reciente de este despliegue se vivió durante la ‘Semana Santa Por la Vida’ en los 34 municipios y 7 corregimientos de Bolívar. La Policía de Bolívar implementó un balance positivo en materia de seguridad y convivencia, priorizando varias líneas de acción operativas y de prevención:

  • Turismo y centros religiosos: Garantizando la seguridad de visitantes y feligreses.
  • Seguridad ciudadana: Patrullajes y presencia para disuadir el crimen.
  • Protección de niños, niñas y adolescentes: Prevención de delitos contra menores.
  • Protección al medio ambiente: Lucha contra el tráfico de fauna y flora.

Como resultado de este despliegue, se logró la captura de 17 personas por diversos delitos, incluyendo porte ilegal de armas de fuego, tráfico de estupefacientes, hurto, fuga de presos, violencia intrafamiliar y contra servidor público, entre otros. Las detenciones se realizaron en municipios como Magangué, Arjona, El Carmen de Bolívar y Mompox. Además, se incautaron 2 armas traumáticas, 595 gramos de estupefacientes y se recuperaron 4 motocicletas. En una destacable acción ambiental, se recuperaron 30 hicoteas que fueron devueltas a su hábitat natural.

En materia de convivencia, la línea de emergencia 123 recibió 121 llamadas, de las cuales 45 fueron por riñas asociadas a la intolerancia y 76 por perturbación de la tranquilidad. La aplicación del Código de Convivencia y Seguridad Ciudadana resultó en 23 mediaciones policiales y la imposición de 31 órdenes de comparendos. En cuanto a la seguridad vial, se establecieron 7 áreas de prevención con 120 uniformados, se movilizaron más de 164,000 vehículos y se impusieron 184 comparendos, aunque lamentablemente se registraron cuatro accidentes de tránsito con 8 heridos y un fallecido.

Este caso de Bolívar ilustra cómo la policía, a través de su despliegue, no solo reacciona al crimen, sino que también busca prevenirlo, mantener el orden y proteger los recursos naturales, cumpliendo con sus fines esenciales en un esfuerzo constante por la paz social.

Preguntas Frecuentes sobre la Lucha Contra el Crimen y la Policía

¿Se capturaron a los ladrones del robo en Unicentro?

Según la información proporcionada, un equipo especial de investigación de la Policía de Bogotá y la Fiscalía fue desplegado para establecer las circunstancias del robo y la cuantía del hurto. Se recolectaron huellas digitales del vehículo abandonado y se utilizaron cámaras de seguridad para identificar el número de delincuentes. Sin embargo, el material no especifica si los once ladrones fueron capturados o si ya han enfrentado procesos judiciales por este incidente en particular. La investigación estaba en curso.

¿Qué significa "ver la violencia como una epidemia"?

Significa aplicar principios de salud pública a la prevención de la violencia. Así como las enfermedades contagiosas se propagan de persona a persona, este enfoque sugiere que la violencia también lo hace. Por lo tanto, en lugar de solo castigar, se busca "interrumpir" la transmisión, identificar los "focos" de violencia, cambiar los comportamientos de riesgo y las normas sociales que la perpetúan, usando "mensajeros creíbles" de las propias comunidades afectadas.

¿Cómo contribuyen los "interruptores de violencia" a la seguridad?

Los "interruptores de violencia" son personas, a menudo con un pasado criminal o experiencias directas con la violencia, que tienen la credibilidad para intervenir en situaciones de alto riesgo. Su rol es calmar disputas, prevenir represalias después de un acto violento y persuadir a individuos en riesgo de cambiar su comportamiento. Actúan como mediadores y consejeros, ofreciendo una alternativa a la violencia y conectando a las personas con recursos para el cambio, como empleo o rehabilitación.

¿Cuál es la diferencia entre la policía tradicional y el enfoque de "salud pública" en la seguridad?

La policía tradicional se ha centrado históricamente en la reacción al crimen, la detención de delincuentes y la aplicación de la ley a través del castigo. El enfoque de "salud pública" complementa esto al centrarse en la prevención a largo plazo. Ve la violencia como un problema social y de comportamiento que se puede "curar" o prevenir. Implica la colaboración de diversos actores (salud, educación, comunidad, organizaciones sociales) y busca abordar las causas raíz y los patrones de transmisión de la violencia, no solo sus consecuencias.

¿Por qué es importante la colaboración interinstitucional en la prevención del delito?

La violencia y el crimen son fenómenos multifacéticos que no pueden ser resueltos únicamente por la policía o el sistema judicial. La colaboración interinstitucional (policía, salud, educación, servicios sociales, empresas, comunidad) permite un enfoque integral. Por ejemplo, los "navegadores" en hospitales pueden identificar a personas en riesgo, mientras que las empresas sociales pueden ofrecer oportunidades laborales a ex-convictos. Esta red de apoyo es crucial para abordar las complejas causas de la violencia y ofrecer soluciones sostenibles a largo plazo.

El robo masivo en Bogotá, si bien lamentable, subraya la constante amenaza de la delincuencia. Sin embargo, en un mundo en constante cambio, la respuesta a este desafío también evoluciona. La policía, más allá de sus funciones esenciales de protección y control, está explorando y adoptando modelos innovadores que ven la violencia como un problema de salud pública. Este enfoque, que integra la prevención, la rehabilitación y la colaboración comunitaria, promete transformar la lucha contra el crimen. Al invertir en programas que no solo castigan, sino que también "curan" y ofrecen segundas oportunidades, se busca construir sociedades más seguras y resilientes, donde la prevención sea tan prioritaria como la reacción, y donde cada ciudadano sea parte activa de la solución.

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