30/05/2024
Las fuerzas del orden, instituciones pilares de la sociedad, suelen ser percibidas a través de la lente de la seguridad y el cumplimiento de la ley. Sin embargo, detrás de la rigidez del uniforme y la disciplina, se esconden historias humanas de un calibre extraordinario, que abarcan desde el arte más sublime hasta los actos más reprobables. Este artículo se adentra en dos relatos contrastantes que, aunque distantes en tiempo y naturaleza, se conectan por el hilo conductor de la institución policial: la inspiradora trayectoria de un maestro de la música que forjó su genio en el seno de la Banda de la Policía, y la preocupante realidad de agentes que sucumben a la tentación de la corrupción.

José Asunción Flores: De la Detención a la Creación Musical en la Policía
La historia de José Asunción Flores, el aclamado creador de la Guarania, es un testimonio de cómo el destino, a veces, traza caminos insospechados hacia la grandeza. Nacido el 27 de agosto de 1904 en la humilde Chacarita, un barrio de Asunción, Paraguay, Flores creció en la precariedad. Hijo de María Magdalena Flores, una lavandera, y Juan Volta, un guitarrista que no lo reconoció, su infancia transcurrió entre trabajos informales como lustrabotas y vendedor de diarios, buscando contribuir al escaso sustento familiar. Fue en este contexto de necesidad que, a la tierna edad de 11 años, un incidente cambiaría el rumbo de su vida para siempre: fue detenido por la policía por robar un pedazo de pan para mitigar el hambre. Lejos de un castigo tradicional, la institución policial le impuso una medida que se revelaría como una bendición disfrazada: fue enviado como aprendiz a la Banda de Música de la Policía.
Lo que comenzó como una reclusión forzada se transformó en su primera escuela musical. Bajo la tutela de maestros como Mariano Godoy, Eugenio Campanini, Nicolino Pellegrini y Salvador Déntice, Flores demostró un talento innato y una asombrosa capacidad de aprendizaje. Su progreso fue tan rápido que pronto se ganó el puesto de primer trombón, destacándose entre sus compañeros. Más allá del trombón, su curiosidad lo llevó a experimentar con otros instrumentos, incursionando en el violín con la guía de Félix Fernández, Carlos Esculies y Fernando Centurión. La Banda de la Policía no solo le proporcionó una formación musical, sino que también le brindó un ambiente de camaradería con otros músicos talentosos, como Manuel Rivas Ortellado y Darío Gómez Serrato, con quienes compartió sus primeras inquietudes artísticas.
Fue en 1925, mientras exploraba las posibilidades de la música paraguaya, que Flores concibió la Guarania. Inspirado por la polka popular "Maerãpa Reikuaase" de Rogelio Recalde, pero sintiendo que el ritmo tradicional de 3x4 no lograba expresar la profunda melancolía y el sentimiento de su pueblo, Flores experimentó con un compás de 6x8, logrando una sonoridad más lenta, nostálgica y profundamente emotiva. El nombre "Guarania" fue sugerido por el poeta Manuel Ortiz Guerrero, quien lo tomó de un poema de Guillermo Molina Rolón que evocaba una "región prometida de ensueño". La primera Guarania compuesta por Flores, titulada "Jejuí", tuvo un debut peculiar: fue interpretada por primera vez en los ensayos de la propia Banda de la Policía. El impacto fue tal que, poco después, fue estrenada en el Hotel Cosmos de Asunción por un trío de músicos europeos ante la presencia del entonces Presidente de la República, Dr. Eligio Ayala, quien, impresionado, preguntó por el autor de tan conmovedora pieza.
A pesar de su genio musical, la vida de Flores estuvo marcada por el exilio y la persecución política. Su afiliación al Partido Comunista Paraguayo y su compromiso con las causas sociales le valieron la enemistad de los gobiernos de turno, especialmente durante la dictadura de Alfredo Stroessner, que le impidió regresar a su patria. A pesar de esto, Flores continuó creando, desarrollando composiciones sinfónicas de gran envergadura como "Pyhare Pyte", "Ñanderuvusu" y "María de la Paz", llevando la Guarania a escenarios internacionales y ganándose el reconocimiento de figuras como Pablo Neruda y Jean Paul Sartre. Falleció en Buenos Aires el 16 de mayo de 1972, en el exilio, consumido por la enfermedad y la nostalgia. Solo en 1991, tras la caída de la dictadura, sus restos fueron repatriados a Paraguay, donde fue recibido con honores y es hoy recordado como un verdadero Héroe Civil y el padre de uno de los géneros musicales más emblemáticos de la nación.
La Música y las Fuerzas del Orden: Un Vínculo Inesperado
La existencia de bandas de música dentro de las instituciones militares y policiales no es una peculiaridad, sino una tradición arraigada en muchas culturas. Estas agrupaciones, más allá de su función protocolaria en desfiles y ceremonias, cumplen un papel crucial en la moral de las tropas y en la conexión con la comunidad. Son una manifestación de la disciplina y el orden que rigen estas fuerzas, pero también un canal para la expresión artística y cultural. La Banda de la Policía de Asunción, que fue cuna del talento de José Asunción Flores, es un ejemplo elocuente de cómo estas estructuras pueden, de manera fortuita, propiciar el nacimiento de movimientos artísticos trascendentales.
A lo largo de la historia, las bandas de las fuerzas armadas y policiales han sido semilleros de talentos y espacios de formación musical para muchos jóvenes, algunos de los cuales, como Flores, han trascendido los límites institucionales para dejar una marca indeleble en la cultura de sus países. Aunque el foco principal de estas bandas es la interpretación de marchas y himnos, su repertorio a menudo se expande para incluir piezas populares y clásicas, demostrando la versatilidad y el arte de sus integrantes. Este vínculo entre la música y el orden es un recordatorio de que la disciplina y la creatividad no son mutuamente excluyentes, y que incluso en los entornos más estructurados, el espíritu artístico puede florecer.

Cuando la Línea del Orden se Cruza: Casos de Deshonestidad Policial
El contraste con la nobleza del arte y el servicio es la oscura realidad de la corrupción, un flagelo que, lamentablemente, puede infiltrarse en cualquier institución, incluyendo aquellas cuya misión es proteger y servir. El caso reciente en Ica, Perú, es un doloroso recordatorio de cómo la confianza pública puede ser traicionada desde dentro. El 12 de marzo, dos suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) en actividad, Richard Zárate Arroyo y Juan Alberto Espino Cabana, fueron detenidos bajo la grave acusación de integrar una banda criminal dedicada al robo y la extorsión.
Estos agentes, que prestaban servicios en las comisarías de Santiago de Chocorvos y La Tinguiña, respectivamente, operaban en complicidad con un civil, Marcelo Calderón Fernández, de 32 años. La investigación preliminar reveló una modalidad de extorsión particularmente perversa: los malos elementos de la PNP primero encubrían actos delictivos y luego, aprovechándose de esta complicidad, extorsionaban a los responsables de obras de construcción civil, exigiéndoles dinero a cambio de su silencio o "protección". La banda, conocida como ‘Los Babys de Ica’, fue desarticulada gracias a la denuncia de un empresario constructor, lo que llevó a una intervención de la División Regional de Inteligencia y Radio Patrulla en el centro poblado Huamanguilla, en Los Aquijes. Los detenidos fueron capturados en flagrancia, justo después de exigir "cupos" en la obra de construcción del colegio Santa Gertrudis. Durante la operación, se les incautaron tres armas de fuego, evidenciando la seriedad de sus actividades ilícitas.
Marcelo Calderón Fernández, el civil implicado, no era un novato en el mundo criminal. Contaba con un extenso historial delictivo que incluía antecedentes por minería ilegal, robo agravado a mano armada, tráfico ilícito de drogas cometido en banda, y fabricación, suministro o tenencia de materiales peligrosos como armas y explosivos. De hecho, había cumplido una condena de ocho años en la prisión de Cachiche, lo que subraya la naturaleza de delincuencia organizada y la peligrosidad de la red en la que los policías se habían involucrado.
Ante estos hechos, la respuesta institucional fue inmediata y contundente. La Oficina de Disciplina de la Inspectoría Descentralizada de Ica inició una investigación de carácter sumario contra los efectivos implicados. El general PNP Manuel Gustavo Vidarte Pérrigo, jefe del Frente Policial Ica, enfatizó el compromiso de la institución con la Integridad y la transparencia, declarando públicamente que la Policía Nacional del Perú actuará sin miramientos, sin importar si el delincuente es un miembro de la propia institución, y lo pondrá a disposición de la justicia para que cumpla su condena. Este tipo de acciones son vitales para restaurar la confianza y reafirmar el compromiso de la policía con sus principios fundamentales de servicio y protección.
La Dualidad de la Institución Policial: Héroes y Deshonestos
Las historias de José Asunción Flores y los agentes de Ica, aunque disímiles, ilustran la compleja dualidad inherente a cualquier institución humana, y en particular, a aquellas investidas de autoridad y poder. Por un lado, tenemos a Flores, cuya vida es un himno a la superación, al talento que florece en las circunstancias más adversas, y a la capacidad de una institución como la policía para ser un trampolín hacia el arte y la cultura. Su legado musical no solo enriquece el patrimonio paraguayo, sino que también dignifica el espacio donde sus habilidades fueron nutridas inicialmente.
Por otro lado, el caso de Ica nos confronta con la sombra de la corrupción, donde la autoridad y el uniforme, símbolos de protección, son pervertidos para la extorsión y el beneficio personal. Estos actos no solo dañan a las víctimas directas, sino que socavan la fe de la ciudadanía en aquellos que juraron protegerla, generando una desconfianza que es difícil de reparar. La lucha constante contra la corrupción interna es una batalla crucial para la policía, una que exige una disciplina férrea y un compromiso inquebrantable con la ética.

La institución policial es un reflejo de la sociedad a la que sirve, con sus luces y sus sombras. Mientras existan figuras como José Asunción Flores, que elevan el espíritu y demuestran el potencial para el bien, también persistirá la necesidad de una vigilancia constante y una acción decidida contra aquellos que deshonran el uniforme. El camino hacia una policía ejemplar reside en la constante autocrítica, la promoción de valores y la aplicación implacable de la justicia, tanto hacia afuera como hacia adentro.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue José Asunción Flores?
José Asunción Flores fue un destacado compositor paraguayo, nacido en 1904, reconocido como el creador de la Guarania, uno de los géneros musicales más emblemáticos de Paraguay. Su vida estuvo marcada por la superación, el exilio político y un profundo amor por su cultura.
¿Qué es la Guarania?
La Guarania es un género musical paraguayo creado por José Asunción Flores en 1925. Se caracteriza por su ritmo lento y melancólico (compás de 6x8), evocando sentimientos de nostalgia y la profunda identidad cultural paraguaya, a menudo con letras poéticas.
¿Cómo se vincula José Asunción Flores con la policía?
José Asunción Flores ingresó a la Banda de Música de la Policía de Asunción a los 11 años, después de ser detenido por robar pan. Fue en esta banda donde recibió su primera formación musical, aprendió a tocar el trombón y, crucialmente, donde experimentó y desarrolló las bases de lo que sería la Guarania.
¿Qué delitos cometieron los policías detenidos en Ica?
Los suboficiales Richard Zárate Arroyo y Juan Alberto Espino Cabana, junto a un civil, fueron detenidos en Ica, Perú, acusados de integrar una banda dedicada a la extorsión y el robo. Su modus operandi implicaba encubrir delitos y luego exigir dinero a empresarios de la construcción a cambio de su "protección".
¿Qué acciones toma la PNP contra la corrupción interna?
La Policía Nacional del Perú (PNP) combate la corrupción interna a través de sus órganos de control, como la Inspectoría Descentralizada. Se inician investigaciones sumarias y se ponen a disposición de la justicia a los miembros implicados en actos delictivos, reafirmando el compromiso de la institución con la transparencia y la integridad.
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