21/09/2024
Eran las once de la mañana cuando el timbre del teléfono de línea rompió la tranquilidad en el departamento de A. P., una mujer de 92 años residente en la prestigiosa avenida del Libertador, en Recoleta. Al descolgar, una voz femenina se presentó con aplomo como funcionaria de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), un nombre que de inmediato infundió confianza. La noticia que le transmitió fue alarmante y urgente: por una supuesta disposición del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una serie de billetes de dólar se vencían ese mismo día. Sin darle tiempo a procesar la información, la falsa funcionaria, con una maestría en manipulación, le sugirió enfáticamente que no se quedara con esos “papeles verdes” y, para sellar el engaño, la convenció de que en una “comunicación en línea” se encontraba su propio hijo, corroborando la urgencia. La trampa estaba tendida, y en cuestión de minutos, A. P. entregaría, sin saberlo, una suma de U$S 125.700, una pulsera de oro con medallas colgantes y un valioso reloj de oro a una sofisticada banda criminal.

- La Llamada que Desencadenó la Pesadilla
- El "Contador" y la Visita al Banco
- El Engaño Final: Despojo y Desaparición
- La Investigación: Tras los Pasos de los Estafadores
- La Justicia en Acción: Decisiones y Apelaciones
- El "Cuento del Tío": Una Modalidad Criminal Persistente
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso
- ¿Qué es el 'cuento del tío' y cómo operan estas estafas?
- ¿Cómo engañaron a A. P. con los dólares?
- ¿Quiénes son los principales sospechosos identificados en la investigación?
- ¿Qué rol jugó Damián Bazán en la estafa?
- ¿Qué significa que Damián Bazán fue declarado 'reincidente'?
- ¿Qué pasó con el dinero y las joyas robadas?
La Llamada que Desencadenó la Pesadilla
El hecho, que marcó profundamente a A. P. y se convirtió en un caso emblemático de estafa a personas mayores, ocurrió el 8 de abril de 2021. La modalidad, conocida como el “cuento del tío”, no era nueva, pero había experimentado un resurgimiento alarmante durante la pandemia de coronavirus, aprovechándose del aislamiento y la menor interacción social. La llamada inicial de la supuesta funcionaria de Anses fue el primer eslabón de una cadena de engaños meticulosamente planeada. La conversación telefónica no solo buscaba infundir pánico sobre la supuesta caducidad de los billetes de dólar, sino también establecer un vínculo de confianza fraudulento. La mención de que su hijo estaba “en línea” fue una jugada maestra de los delincuentes, diseñada para disipar cualquier duda y hacer que la víctima se sintiera protegida y acompañada por sus seres queridos en un momento de supuesta urgencia financiera.
La falsa representante estatal no perdió el tiempo en sugerencias. Rápidamente propuso una solución: un “contador” identificado como Ignacio Martínez pasaría a buscarla para acompañarla a la sucursal bancaria donde A. P. tenía una caja de seguridad. La idea era que la mujer retirara sus dólares “vencidos” para que fueran “reemplazados” o “actualizados”. La víctima, en su buena fe y bajo la presión de una situación que le hicieron creer que era inminente y avalada por su hijo, aceptó sin reparos. Los delincuentes, actuando con una eficiencia escalofriante, ya habían incluso sacado un turno por internet para que A. P. pudiera acceder a la zona de cajas de seguridad en el banco, ubicado en la avenida Pueyrredón, en Recoleta. En ese momento, las restricciones por el Covid-19 exigían turnos previos para cualquier trámite presencial, lo que la banda utilizó a su favor para dar una apariencia de legitimidad a todo el proceso.
El "Contador" y la Visita al Banco
A las 12:49 de aquel fatídico día, A. P. descendió al hall de su edificio, esperando al supuesto contador Ignacio Martínez. Pronto, una Renault Kwid blanca se acercó, y desde su interior le hicieron señas para que subiera. Al volante, el hombre que se presentó como Martínez la saludó con amabilidad, consolidando la farsa. La mujer, ajena a la verdadera identidad de quien la acompañaba, se dirigió con él al banco. Una vez allí, y sin sospechar que estaba siendo parte de una compleja estafa, A. P. retiró de su caja de seguridad no solo los U$S 125.700 en billetes, sino también un alhajero de cuero rojo que contenía una preciosa pulsera de oro con medallas colgantes, un brazalete de ónix y coral, y un valioso reloj de bolsillo Patek Philippe. Todos estos objetos de gran valor, tanto monetario como sentimental, fueron guardados en una bolsa que ella misma había llevado. Salió del banco con la bolsa en mano y se dirigió a la esquina de la avenida Pueyrredón y Beruti, donde, fiel a lo acordado, la esperaba el falso contador.
El Engaño Final: Despojo y Desaparición
El plan de los estafadores era impecable en su perversidad. Una vez que A. P. estuvo de regreso en el vehículo con todos sus bienes, el supuesto contador le dijo que se dirigirían a una sucursal del Banco Nación, donde supuestamente la esperaba su hijo. Sin embargo, a mitad de camino, el hombre ideó una nueva excusa. Le explicó que necesitaba sacar una fotocopia de su documento de identidad. Detuvo la marcha frente a una librería y, con una frialdad calculada, le pidió a la mujer que descendiera para hacer la fotocopia, pero la instó a dejar la bolsa con el dinero y los objetos de valor dentro del auto, para mayor “seguridad”. A. P., confiando plenamente en la situación, acató la instrucción. Cuando regresó de la librería, el vehículo y el falso contador ya no estaban. Habían desaparecido sin dejar rastro, llevándose consigo la fortuna y las joyas de la anciana.
A. P. esperó unos minutos, quizás con la ingenua esperanza de que “el contador” solo había ido a dar una vuelta rápida. Pero la cruda realidad no tardó en golpearla. Se dio cuenta de que no regresaría y, con el corazón encogido, decidió volver a su departamento para comunicarse con uno de sus hijos. Fue en ese momento cuando la verdad se hizo evidente: había sido víctima de un engaño devastador. Poco después, se formalizó la denuncia que daría origen a una exhaustiva investigación policial y judicial.
La Investigación: Tras los Pasos de los Estafadores
La denuncia de A. P. puso en marcha una compleja investigación, liderada por la División Investigación de Delitos Tecnológicos de la Policía Federal Argentina (PFA) y la fiscal en lo criminal y correccional porteña Mónica Cuñarro. Un año y siete meses después del suceso, la perseverancia de los investigadores comenzó a dar frutos, lográndose identificar a un grupo de sospechosos. Si bien la causa se mantiene en secreto de sumario para no entorpecer las próximas etapas, trascendió que dos de los presuntos estafadores se encuentran prófugos desde el 25 de octubre pasado. Se trata de Damián Bazán, de 45 años, y Claudio Guerrero, de 44, ambos con un frondoso prontuario criminal que incluye antecedentes por delitos similares.
El jueves pasado, la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional porteña, con las firmas de los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Mariano Scotto, confirmó una decisión clave de la jueza Fabiana Galletti, a cargo de la causa. Se rechazó una solicitud de exención de prisión presentada por la defensa de Bazán, quien, como se mencionó, está prófugo. Esta decisión subraya la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga. Los camaristas recordaron que Bazán ya había sido condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional porteño N° 20 a una pena única de 20 años y nueve meses de prisión, declarándolo reincidente. Este antecedente es crucial, ya que demuestra la peligrosidad del imputado y su persistencia en el delito.
“Se valoran negativamente las graves características de los hechos que se le atribuyen, pues habría tenido un rol importante mientras se encontraba alojado en una unidad penitenciaria federal, cuanto menos en la maniobra ardidosa que perjudicó patrimonialmente a A. P., de 92 años, por la suma de ciento 125.700 dólares y otros objetos que tenía guardados en una caja de seguridad en una entidad financiera”, afirmaron Scotto y Pociello Argerich al fundamentar su decisión. Esta declaración es reveladora, ya que sugiere que Bazán pudo haber orquestado parte de la estafa desde la prisión, utilizando redes externas para ejecutar el engaño.
La Justicia en Acción: Decisiones y Apelaciones
La investigación no solo se ha centrado en los autores materiales e intelectuales, sino también en desenmascarar cada detalle de la operación. La fiscal Cuñarro, en un dictamen de 33 páginas presentado el 22 de septiembre pasado, solicitó una serie de allanamientos y la detención de Bazán, de un sospechoso identificado como E. R., y de otros dos supuestos integrantes de la banda. Entre los lugares a allanar, la representante del Ministerio Público había solicitado un procedimiento en una concesionaria de autos de Puerto Madero, lo que podría indicar una conexión con el lavado de dinero o la adquisición de vehículos utilizados en los crímenes. Los allanamientos fueron finalmente ordenados el 25 de octubre pasado, un mes después del dictamen de la fiscal. Durante estos operativos, se logró la detención de E. R., uno de los sospechosos imputados por el Ministerio Público Fiscal. E. R. fue indagado el 2 de este mes y negó los hechos por los que fue acusado. Sin embargo, mientras se resuelve su situación procesal, E. R. fue excarcelado, una decisión que la fiscal Cuñarro no tardó en apelar, buscando que el sospechoso permanezca detenido debido a la gravedad de los cargos y el riesgo de entorpecimiento de la investigación.
El "Cuento del Tío": Una Modalidad Criminal Persistente
El caso de A. P. es un claro ejemplo de la persistencia y evolución del “cuento del tío”, una estafa que se nutre de la confianza y el desconocimiento de las víctimas, especialmente personas mayores. La variante del “vencimiento de dólares” o la “necesidad de cambio de billetes” se volvió particularmente popular durante la pandemia, cuando la gente estaba más aislada y dependía más de las comunicaciones telefónicas. Los estafadores explotan la preocupación por el dinero, la autoridad de supuestas instituciones como Anses o el Banco Central, y la relación con los seres queridos para manipular a sus víctimas. La sofisticación de estas bandas es tal que no solo logran convencer a las personas de entregar grandes sumas de dinero y objetos de valor, sino que también organizan toda la logística, desde la simulación de llamadas con familiares hasta la coordinación de vehículos y turnos bancarios falsos.
Tabla Comparativa: Roles en la Estafa y Situación Actual
| Rol en la Estafa | Sospechoso Identificado | Situación Actual | Notas Relevantes |
|---|---|---|---|
| Falsa funcionaria Anses | Identificada (nombre no público) | Próxima indagatoria | Inició la llamada engañosa y manipuló a la víctima. |
| Falso "Contador" (Ignacio Martínez) | Damián Bazán | Prófugo | Condenado previamente a 20 años y 9 meses de prisión; declarado reincidente. |
| Cómplice/Conductor del vehículo | Claudio Guerrero | Prófugo | Prontuario extenso; asociado a la banda criminal. |
| Otros imputados | E.R. | Excarcelado (Fiscalía apeló) | Negó los hechos imputados; su situación procesal está en revisión. |
| Voz del "hijo" (en línea) | Sin identificar públicamente | En investigación | Parte clave de la manipulación emocional de la víctima. |
Preguntas Frecuentes sobre el Caso
¿Qué es el 'cuento del tío' y cómo operan estas estafas?
El "cuento del tío" es una modalidad de estafa en la que los delincuentes, mediante engaños y manipulaciones, inducen a la víctima a entregar dinero u objetos de valor. Generalmente, se hacen pasar por personas de confianza (familiares, amigos) o por autoridades (bancarias, gubernamentales) para generar una situación de urgencia o una oportunidad que requiere una acción inmediata por parte de la víctima.
¿Cómo engañaron a A. P. con los dólares?
A. P. fue engañada con la excusa de que sus billetes de dólar estaban por "vencerse" debido a una supuesta disposición del Banco Central. Una falsa funcionaria de Anses la contactó y, haciéndole creer que su hijo estaba en línea, la convenció de entregar el dinero a un falso contador para un supuesto "cambio de billetes".
¿Quiénes son los principales sospechosos identificados en la investigación?
Los principales sospechosos identificados son Damián Bazán y Claudio Guerrero, ambos actualmente prófugos. También se detuvo a E. R., quien fue excarcelado, pero cuya situación procesal está siendo apelada por la fiscalía. Una mujer que se hizo pasar por funcionaria de Anses también está identificada y será indagada.
¿Qué rol jugó Damián Bazán en la estafa?
Damián Bazán es señalado como una figura central, presuntamente el "contador" que acompañó a A. P. al banco y la despojó de sus bienes. Se ha revelado que pudo haber orquestado parte de la maniobra desde una unidad penitenciaria federal, donde cumplía una condena anterior.
¿Qué significa que Damián Bazán fue declarado 'reincidente'?
Ser declarado "reincidente" significa que una persona ha sido condenada por un delito y, después de cumplir total o parcialmente esa pena, comete un nuevo delito. En el caso de Bazán, esto agrava su situación legal, demostrando un patrón de conducta criminal y la ineficacia de las penas anteriores para disuadirlo.
¿Qué pasó con el dinero y las joyas robadas?
La información disponible no especifica si el dinero y las joyas robadas fueron recuperados. La investigación se centra en la identificación y captura de los responsables, y en el desmantelamiento de la banda criminal.
El caso de A. P. subraya la importancia de la prevención y la cautela ante llamadas o contactos sospechosos, especialmente aquellos que solicitan información personal o dinero bajo excusas de urgencia. La investigación, a cargo de la Policía Federal Argentina y la fiscalía, continúa activa, buscando llevar a todos los responsables ante la justicia y desarticular por completo esta peligrosa red de estafadores que se aprovecha de la vulnerabilidad de los ciudadanos.
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