17/05/2024
La presencia policial en el espacio público es un pilar fundamental para la seguridad y el orden en cualquier sociedad. Desde la prevención de delitos hasta la asistencia a ciudadanos, los agentes cumplen una variedad de funciones que impactan directamente la vida diaria de las personas. Sin embargo, esta omnipresencia también plantea interrogantes sobre la forma en que se ejerce la autoridad y sus efectos en la percepción de seguridad y los derechos fundamentales de todos los ciudadanos.

El Rol Multifacético de la Policía en la Calle
La policía es el rostro visible de la ley en nuestras ciudades, parques y plazas. Sus responsabilidades son amplias y abarcan desde la vigilancia rutinaria hasta la respuesta ante emergencias. Los agentes patrullan para disuadir la comisión de delitos, intervienen en altercados, regulan el tráfico, y ofrecen apoyo en situaciones de crisis. Su objetivo primordial es garantizar la convivencia pacífica y proteger la integridad física y material de las personas. Esto incluye no solo la persecución del crimen, sino también la creación de un ambiente donde los ciudadanos se sientan seguros al transitar y participar en la vida pública.
La interacción entre la policía y el ciudadano en el espacio público es constante y variada. Puede ser tan simple como una indicación de dirección, o tan compleja como una detención. La eficacia de su labor no solo se mide por las estadísticas de criminalidad, sino también por la confianza que la ciudadanía deposita en ellos. Una policía cercana, transparente y respetuosa de los derechos humanos fomenta la cooperación y fortalece el tejido social. Por el contrario, prácticas que generan desconfianza pueden erosionar esta relación vital.
Controles Policiales y Perfiles Étnicos: Un Debate Urgente
A pesar del objetivo general de protección, la forma en que se realizan algunas intervenciones policiales en el espacio público ha generado un intenso debate, especialmente en relación con los controles de identidad. Experiencias como las de Mamadou Moustapha Ngom en Bilbao, quien relata la frecuencia con la que él y sus compañeros eran identificados por su apariencia, ponen de manifiesto una preocupación creciente: el uso de perfiles étnicos.
Un informe reciente de Rights International Spain (RIS) y la fundación Open Society subraya que estas prácticas son habituales en todo el territorio español, a pesar de la ausencia de estadísticas nacionales detalladas sobre etnia en las identificaciones. Sin embargo, los datos de algunas policías municipales y la investigación académica, como la encuesta de la Universidad de Valencia de 2013 o el estudio de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA) de 2008, revelan una realidad preocupante: las personas de minorías étnicas son paradas y registradas de manera desproporcionada.
Estadísticas de Controles Policiales por Etnia (España)
| Grupo Étnico | Porcentaje de personas controladas (últimos 2 años) |
|---|---|
| Personas blancas | 6% |
| Personas latinoamericanas | 22% |
| Personas negras | 39% |
| Personas árabes | 45% |
| Personas gitanas | 65% |
Fuente: Encuesta Universidad de Valencia (2013), citada en informe RIS/Open Society.
El Impacto Humano de los Controles Discriminatorios
El impacto de estos controles va mucho más allá de la mera molestia de una identificación. Como bien señala el informe, tienen un efecto profundo en el sentido de pertenencia de los individuos. Alfonso Amaya, integrador social, expresa cómo llegó a “normalizar” ser parado por ser gitano, lo que evidencia la interiorización de una práctica discriminatoria. Este tipo de experiencias envía el mensaje inequívoco de que ciertas personas “no forman parte de la norma, son peligrosas y se les debe controlar”.
La humillación y la vergüenza son sentimientos recurrentes. Malick Gueye relata cómo fue parado en una estación de metro a primera hora, ante cientos de personas, solo por ser negro. Estas situaciones, a menudo realizadas en lugares concurridos y a la vista de todos, no solo implican la identificación, sino con frecuencia un cacheo, obligando a las personas a vaciar sus bolsillos. Esta exposición pública, combinada con la percepción de que los transeúntes asumen que la persona parada es un delincuente, es profundamente embarazosa y degrada la dignidad individual.
Además, se genera un sentimiento de inseguridad y desprotección. Esther Mamadou, experta en derechos humanos, destaca la “indefensión” y la falta de apoyo de quienes presencian estas escenas. La certeza de que “nadie intervendrá” si algo sale mal, sumada al miedo a represalias por parte de los agentes si se quejan, crea un ambiente de temor constante. Delia Servin, por ejemplo, llegó a evitar el metro o el autobús, temiendo que una nueva identificación pudiera afectar su estatus migratorio y llevar a su expulsión de España. Ngoy Ngoma, por su parte, evita ciertas paradas de autobús, cambiando sus rutas para eludir posibles encuentros, lo que afecta su cotidianidad y su salud mental al pensar si regresará “entero emocionalmente” a casa.
Deterioro de la Confianza y Eficacia Cuestionada
Una de las consecuencias más graves de estas prácticas es la disminución de la confianza en la Policía. Si las comunidades racializadas sienten que la policía no es “su policía”, sino la de una “población mayoritaria”, es menos probable que la llamen en caso de problemas o que cooperen como víctimas o testigos de un delito. Esto no solo socava la relación entre la policía y la comunidad, sino que también afecta la capacidad de las fuerzas de seguridad para prevenir y resolver crímenes de manera efectiva.
Las entidades como RIS y Open Society no solo cuestionan estas paradas por discriminatorias, sino también por su dudosa eficacia. Un ejemplo revelador es el caso de Fuenlabrada en 2007: las personas de origen marroquí tenían 6,3 veces más probabilidades de ser controladas que un español blanco, pero la tasa de acierto (detención o multa) para los españoles era del 17%, mientras que para los marroquíes era solo del 7%. Esto sugiere que las paradas basadas en perfiles étnicos no son necesariamente más efectivas en la detección de infractores, sino que perpetúan estereotipos y detenciones desproporcionadas.
La persistencia de estereotipos entre los propios agentes es un problema reconocido. David Garfella Gil, inspector de Policía con 25 años de experiencia, admite que nunca se le instruyó sobre la igualdad de todas las personas, sino en “tener cuidado con esas personas, centrarnos mucho en determinadas personas, bien por su cultura, etnia, raza, origen”. Esta visión, aunque no universal, refleja una cultura interna que puede propiciar las prácticas discriminatorias. Garfella también señala que a veces se realizan identificaciones sin motivo delictivo para que “la población mayoritaria se sienta segura”, lo que expone una motivación de control social basada en estereotipos.
Recomendaciones para una Policía Justa y Efectiva
Para abordar estas problemáticas, las organizaciones de derechos humanos proponen medidas concretas. La principal es prohibir explícitamente por ley el uso de perfiles étnicos, estableciendo límites claros a los poderes policiales de parar y registrar, con criterios estrictos de sospecha razonable y formación práctica para los agentes. Esto implica un cambio de paradigma, de un enfoque basado en la apariencia a uno fundamentado en la conducta y la inteligencia policial.
Otra recomendación crucial es la introducción de formularios de identificación que incluyan datos étnicos y de nacionalidad, así como la publicación de estadísticas desagregadas. Ejemplos como el de la policía de Fuenlabrada, que logró “reducir la desproporcionalidad en dos tercios” con este tipo de formularios, o un proyecto piloto en Ciudad Lineal (Madrid), demuestran que la recolección y análisis de datos objetivos pueden ser herramientas poderosas para supervisar y corregir sesgos. La transparencia en los datos es fundamental para identificar patrones y exigir responsabilidades.
Históricamente, casos como el de Rosalind Williams en 1992, que culminó con una sentencia del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2009 declarando discriminatorias las paradas por características físicas o étnicas, y la lucha de Zeshan Muhammad ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, han marcado hitos en la búsqueda de justicia y el fin de estas prácticas. Estos casos son un recordatorio constante de la necesidad de adaptar las leyes y las prácticas policiales a los principios de igualdad y no discriminación.
La Policía en Eventos Públicos y la Gestión del Orden
Más allá de los controles de identidad, la policía desempeña un papel crucial en la gestión de grandes eventos y aglomeraciones públicas. En ferias como Expoauto en Santa Cruz, Bolivia, la coordinación con la Dirección de Tránsito es esencial para facilitar trámites vehiculares y asegurar un flujo ordenado de visitantes. Esto demuestra un rol de facilitador y organizador, donde la policía contribuye a la eficiencia y seguridad de eventos masivos.
Asimismo, la policía es fundamental en la implementación de medidas para mantener el orden y prevenir la violencia en espacios públicos, especialmente en situaciones de alto impacto social. El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, mantuvo la restricción de venta de licor hasta las 10 de la mañana durante el Mundial de Fútbol de Rusia, a pesar de las peticiones de los bares. La justificación fue clara: prevenir “desorden, riñas, violencia e incluso homicidios”. Esta decisión subraya cómo la presencia y las regulaciones policiales se utilizan para mitigar riesgos en momentos de gran afluencia y efervescencia social, priorizando la seguridad ciudadana sobre otros intereses.
En síntesis, la labor policial en el espacio público es compleja y abarca desde la protección y el mantenimiento del orden hasta la gestión de eventos y la aplicación de regulaciones específicas. Si bien su presencia es indispensable para la seguridad, es imperativo que sus acciones se enmarquen siempre dentro del respeto irrestricto a los derechos humanos y la no discriminación. El desafío reside en equilibrar la eficacia en la prevención del delito con la garantía de que todos los ciudadanos, sin importar su origen o apariencia, puedan transitar y vivir el espacio público con plena libertad y seguridad.
Preguntas Frecuentes sobre la Actuación Policial en el Espacio Público
¿Es legal que la policía me pare en la calle solo por mi apariencia?
En España, el Tribunal Constitucional inicialmente consideró razonable parar a una persona por características físicas o étnicas en controles de Extranjería. Sin embargo, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dictaminó en 2009 que estas prácticas son discriminatorias. Las organizaciones de derechos humanos abogan por la prohibición explícita de los perfiles étnicos por ley.
¿Qué debo hacer si siento que me están parando por discriminación?
Es importante mantener la calma. Puedes preguntar al agente el motivo de la identificación y solicitar que se identifique. Si consideras que la parada es discriminatoria, puedes presentar una queja o denuncia ante las autoridades competentes o buscar asesoramiento legal y de organizaciones de derechos humanos. Documentar el incidente (hora, lugar, descripción de los agentes) puede ser útil.
¿Cómo afectan los controles policiales a la confianza en la policía?
Los controles basados en perfiles étnicos o apariencias, percibidos como discriminatorios, erosionan significativamente la confianza de las comunidades afectadas en las fuerzas policiales. Esto puede llevar a que estas personas sean menos propensas a cooperar con la policía, ya sea como víctimas o testigos de delitos, lo que a su vez dificulta la labor policial de mantener la seguridad para todos.
¿Se utilizan datos para mejorar las prácticas policiales?
Sí, algunas policías municipales, como la de Fuenlabrada, han implementado formularios de identificación que incluyen datos étnicos y de nacionalidad. La recopilación y publicación de estadísticas desagregadas permite identificar sesgos y desproporcionalidades en las actuaciones, y trabajar para corregirlas. Esta transparencia es clave para una policía más justa y efectiva.
¿Qué papel juega la policía en la organización de eventos masivos?
La policía desempeña un rol crucial en la planificación y gestión de la seguridad en eventos públicos de gran afluencia. Esto incluye desde la regulación del tráfico y el control de accesos hasta la prevención de desórdenes y la aplicación de normativas específicas (como restricciones de venta de alcohol) para garantizar la seguridad y el orden de los asistentes.
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