¿Por qué fueron custodiadas las aeronaves por la Policía Aeronáutica?

Aviones de Aerolíneas Argentinas Bajo Custodia

16/02/2026

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La historia de Aerolíneas Argentinas está plagada de momentos dramáticos, reflejando no solo la compleja evolución de una empresa clave para el país, sino también las idas y venidas de políticas económicas y la persistencia de crisis. Entre los episodios más resonantes, uno que capturó la atención pública y simbolizó la profunda crisis de la compañía fue la custodia policial de sus aeronaves. Este hecho, lejos de ser un incidente aislado, fue la culminación de años de desmanejos, deudas millonarias y batallas legales que llevaron a la aerolínea de bandera al borde del colapso.

¿Qué pasó con el helicóptero de la policía?
Helicóptero de la Policía cayó en un cerro. Foto: difusión. El ministro del Interior, Juan Santiváñez, fue informado del accidente cuando se reunía con el gobernador de la región de Arequipa, Rohel Sánchez. “Gracias a Dios solo hay lesiones leves, no estamos ningún hecho que lamentar,solo daños materiales.
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Un Legado de Crisis: Aerolíneas Argentinas y su Turbulenta Historia

Desde sus orígenes en 1929 con Aeroposta, precursora de lo que sería LADE y finalmente Aerolíneas Argentinas en 1950, la compañía fue un pilar del transporte aéreo nacional e internacional. Marcó hitos como ser la primera en operar con jet en el Atlántico Sur en 1959 y la ruta transantártica en 1980. Sin embargo, detrás de estos logros, una pesada carga financiera comenzó a acumularse. Para 1982, la empresa arrastraba una deuda de más de 740 millones de dólares, un presagio de las turbulencias futuras.

La discusión sobre su privatización inició en 1988, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, con la propuesta de asociarla a la escandinava SAS. Esta iniciativa, calificada como un "atentado a la soberanía" por el justicialismo, naufragó. Pero la variable económica ya dominaba su destino.

La Privatización y el Desmantelamiento: Un Camino Hacia la Deuda

En 1989, bajo la presidencia de Carlos Menem, la privatización de Aerolíneas Argentinas se convirtió en una prioridad. Valuada en 636 millones de dólares solo por sus bienes físicos y con ganancias anuales de 90 millones, la empresa fue vendida en 1990 al consorcio español Iberia-Cielos por 260 millones en efectivo y 1.610 millones en títulos de deuda. El Estado argentino, para favorecer la venta, absorbió la deuda preexistente.

Lo que siguió fue un gerenciamiento calificado de ominoso. Bajo la gestión de Iberia, se inició un proceso de desmantelamiento: se vendieron edificios emblemáticos, sucursales nacionales y extranjeras, y simuladores de vuelo, únicos en América Latina. La flota propia, que contaba con 28 aparatos en la fecha de transferencia, se redujo a solo 10 en 1995, y las aeronaves pasaron a ser alquiladas en leasing. El transporte de carga y el sector de informática también fueron tercerizados a empresas españolas.

Esta gestión se tradujo en una disminución drástica de su participación en los mercados, pérdida de prestigio, reducción a la mitad de su personal (5000 trabajadores) y el envío de trabajos de mantenimiento al exterior, principalmente a talleres de Iberia. Para 1998, Aerolíneas registraba pocos bienes y una situación financiera cada vez más delicada.

Tabla Comparativa: Aerolíneas Argentinas - Antes y Después de la Privatización Inicial (1990)

CaracterísticaAntes de la Privatización (1990)Después de la Privatización (Agosto 2000)
DeudaSin deudas (Estado absorbió US$700M)Aproximadamente US$874 millones
Ganancias AnualesUS$90 millonesEn bancarrota, déficit operativo y financiero
Valor (bienes físicos)US$636 millonesPocos bienes registrados
Flota Propia28 aeronaves propias + 1 alquiladaTodas las aeronaves, salvo un antiguo B747-200, eran leasings
Participación de Mercado (Cabotaje)85%Menos del 40% (posteriormente recuperó el 90% en un mercado contraído)
Activos (Edificios, Sucursales, Simuladores)Grandes activos (edificios, simuladores únicos)Vendidos y desmantelados

El Colapso y la Intervención: La Agonía de una Aerolínea de Bandera

La situación empeoró en los años siguientes. En 2001, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que había asumido la participación de Iberia en 1996, presentó un "Plan Director" de saneamiento financiero. Este plan era visto como inviable por gremios y autoridades argentinas, ya que exigía concesiones significativas al Gobierno Nacional (adecuación de convenios, reducción de frecuencias de compañías extranjeras, levantamiento de embargos), a la Fuerza Aérea (flexibilización de normativas de seguridad, reducción de tasas), a Aeropuertos 2000 (reducción de tasas) y, lo más controversial, a los trabajadores (reducción salarial del 6% al 20%, reducción de plantilla de 1.200 empleos).

La deuda de Aerolíneas se acercaba a los 800 millones de dólares. El 16 de mayo de 2001, la empresa estaba al borde de la bancarrota. El gobierno de Fernando de la Rúa descartó la re-estatización, pero buscó una solución que salvara los 8.000 puestos de trabajo en juego. Las negociaciones con la SEPI y los gremios fueron tensas. El 31 de mayo, De la Rúa ordenó el pago de 16 millones de dólares adeudados a los empleados para calmar las protestas.

El 12 de junio de 2001, Aerolíneas Argentinas anunció la suspensión de vuelos a Madrid y Roma, dejando de volar la única ruta que le quedaba en Europa. El gobierno argentino intimó a la SEPI a reanudar las frecuencias bajo amenaza de cederlas a otras empresas. La compañía justificó la medida por la falta de suministros de combustible en Madrid, una clara señal de su gravísima situación financiera.

El Nuevo Capítulo: Marsans y Más Problemas Legales

Tras una crisis que incluyó la amenaza de cesación de pagos y la convocatoria de acreedores en junio de 2001, Aerolíneas Argentinas buscó un nuevo comprador. El 19 de octubre de 2001, la SEPI traspasó la compañía al consorcio Air Comet, liderado por el español Antonio Mata y el grupo turístico Marsans. Aunque Mata prometió recuperar la empresa, la situación siguió siendo precaria.

Para octubre de 2003, dos años después del traspaso a Air Comet-Marsans, la empresa estaba nuevamente en una condición crítica. Se denunció un incumplimiento total de los compromisos contractuales por parte de Marsans, similar a lo ocurrido con Iberia. Se acusó a Air Comet-Marsans de haber desviado casi 600 millones de dólares de fondos enviados por la SEPI para pagar deudas y reactivar la empresa. Además, se inició una causa penal por defraudación contra directivos de Aerolíneas Argentinas, incluyendo a Mata Ramayo, por irregularidades concursales y el faltante de dinero.

La empresa, que había recuperado cuota de mercado en cabotaje (alcanzando el 90%), lo hizo en un mercado contraído y con una flota mínima. El déficit operativo y financiero de 700 millones de pesos en 2002 (2 millones por día) sumado a una deuda arrastrada de 2.100 millones de pesos, hacían la situación insostenible.

El Momento Crítico: Aviones Bajo Custodia Policial

En este contexto de profunda crisis, deudas impagas y conflictos crecientes, se produjo el evento que directamente responde a la pregunta central. El 16 de octubre de 2003, dos aviones Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas quedaron inmovilizados en el aeropuerto internacional de Ezeiza a raíz de una orden judicial. El magistrado Roberto Torti dictó la “interdicción e inmovilización” de ambas aeronaves.

Las aeronaves quedaron custodiadas por la Policía Aeronáutica debido a la causa “Banco Español de Crédito contra Aerolíneas Argentinas sobre ejecución hipotecaria”. Esto significa que el Banco Español de Crédito, como acreedor, había iniciado un proceso legal para cobrar una deuda de Aerolíneas Argentinas, y como parte de ese proceso, solicitó el embargo de bienes de la compañía, en este caso, sus aviones. La hipoteca sobre las aeronaves permitía al banco reclamarlas como garantía de la deuda.

¿Qué Implicó la Custodia Policial?

La inmovilización de los aviones tuvo consecuencias inmediatas y graves. Uno de los Jumbos ya estaba fuera de servicio, pero el otro debía partir hacia Madrid con más de 380 pasajeros a bordo. El vuelo tuvo que ser reprogramado, generando importantes demoras y malestar entre los viajeros. Más allá de las implicaciones operativas, la imagen de aviones de la aerolínea de bandera bajo custodia policial fue un poderoso símbolo de la profundidad de la crisis que atravesaba la compañía.

Este incidente no solo afectó la operativa diaria, sino que también dañó la ya deteriorada imagen de la empresa, dificultando la venta de pasajes y la confianza de los pasajeros, sumada a los constantes conflictos sindicales que ya perjudicaban a la compañía.

El Rol de la Policía Aeronáutica en Contextos de Crisis

La Policía Aeronáutica, como fuerza de seguridad con jurisdicción en los aeropuertos y el espacio aéreo, tiene entre sus funciones el cumplimiento de órdenes judiciales. En este caso, su intervención se dio en el marco de una ejecución hipotecaria, donde la justicia ordenó la inmovilización de bienes (los aviones) para garantizar el pago de una deuda. Su presencia en el aeropuerto de Ezeiza, custodiando las aeronaves, aseguró que la orden judicial se cumpliera y que los bienes no fueran movilizados o sacados del país. Es parte de su rol de poder de policía en el ámbito aeroportuario.

El Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial, como entes de control, tienen la responsabilidad de velar por la seguridad y la correcta operación del sistema. Sin embargo, como el propio texto señala, el rol de policía del Estado en el control de estas empresas privatizadas se había visto "totalmente desatendido", lo que permitió que la situación financiera de Aerolíneas llegara a extremos tan críticos.

Preguntas Frecuentes sobre la Crisis de Aerolíneas Argentinas

¿Por qué Aerolíneas Argentinas fue privatizada si era rentable inicialmente?

Aunque Aerolíneas Argentinas en 1990 era rentable en términos operativos y tenía un importante activo, arrastraba una pesada deuda heredada de capitalizaciones anteriores. La decisión de privatizarla se presentó como una solución excluyente en un contexto de crisis económica terminal en Argentina, buscando aliviar la carga financiera del Estado y mejorar su eficiencia. Sin embargo, el proceso y la gestión posterior demostraron ser desastrosos.

¿Quién fue el principal responsable del deterioro de Aerolíneas Argentinas después de la privatización?

El texto sugiere que tanto Iberia (y su controlante SEPI) como posteriormente el grupo Air Comet-Marsans tuvieron una gestión deficiente y perjudicial. Se mencionan ventas de activos clave, desvío de fondos, sobrefacturación de reparaciones, endeudamiento de la empresa por parte de sus propios compradores y un vaciamiento general que llevó a la compañía a la bancarrota.

¿Qué significa que una empresa entre en “convocatoria de acreedores”?

La convocatoria de acreedores es un mecanismo legal que permite a una empresa en estado de "cesación de pagos" evitar la quiebra directa. Busca reorganizar sus deudas y acordar un plan de pagos con sus acreedores, generalmente con quitas o plazos más largos. Para Aerolíneas Argentinas, fue un intento desesperado de sobrevivir y mantener sus operaciones, aunque implicó grandes dificultades para obtener nuevos créditos.

¿Por qué la Policía Aeronáutica custodió los aviones?

La Policía Aeronáutica custodió los aviones por orden de un juez, en el marco de una "ejecución hipotecaria" iniciada por el Banco Español de Crédito. Esto significaba que los aviones estaban embargados como garantía de una deuda impaga de Aerolíneas Argentinas, y la policía aseguró que no fueran movilizados hasta que se resolviera la situación legal.

¿Aerolíneas Argentinas se recuperó después de estos eventos?

La historia de Aerolíneas Argentinas es cíclica. Si bien el texto termina en 2003 con la gestión de Marsans, la compañía continuó enfrentando dificultades hasta su reestatización en 2008. Desde entonces, ha experimentado un proceso de recuperación y modernización, aunque el debate sobre su rentabilidad y el rol del Estado sigue siendo un tema recurrente en la agenda pública argentina.

Conclusión: Una Lección Aérea

La inmovilización de las aeronaves de Aerolíneas Argentinas por la Policía Aeronáutica fue un punto álgido en una saga de crisis recurrentes y malas decisiones. Simbolizó la fragilidad de una empresa vital para la conectividad del país, desnudando las consecuencias de privatizaciones fallidas y gestiones dudosas. Más allá de los números y las disputas legales, este episodio puso de manifiesto que una aerolínea de bandera es mucho más que un negocio; es una cuestión de soberanía, conectividad territorial y una fuente de empleo significativo. La experiencia de Aerolíneas Argentinas sirve como una cruda lección sobre la importancia de una gestión idónea, transparente y ética en la administración de activos estratégicos, sea cual sea su forma de propiedad, para evitar que la "pesadilla" de su colapso se repita.

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