28/06/2024
La función policial es una de las más complejas y fundamentales en cualquier sociedad, pues recae sobre sus hombros la responsabilidad de mantener el orden, proteger la vida y garantizar las libertades. Sin embargo, más allá de la normativa y los procedimientos, el verdadero pilar de una fuerza policial efectiva y respetada reside en la solidez de su ética, la práctica de sus virtudes y la observancia de sus deberes. Un comportamiento ejemplar no solo eleva la imagen institucional, sino que construye la base de la confianza ciudadana, un activo invaluable para la seguridad y la convivencia pacífica.

¿Qué es la Ética Policial y por qué es Crucial?
La ética, como rama de la filosofía, se encarga de estudiar el comportamiento moral del ser humano en sociedad, discerniendo entre lo correcto y lo incorrecto. En el contexto policial, la ética se traduce en un conjunto de reglas y normas de conducta que guían a los agentes en sus deberes hacia la ciudadanía y sus propios compañeros. Su campo de estudio abarca la moral, entendida como el fenómeno exclusivamente humano que rige la vida en comunidad.
El objetivo primordial de la ética en el ámbito policial es fomentar una profunda conciencia de la responsabilidad inherente a la profesión, impulsando la aplicación de normas morales basadas en la honradez, la cortesía y el honor. Esto implica una constante reflexión sobre los valores morales y una orientación clara hacia el cumplimiento de los deberes y obligaciones. Los fundamentos de esta ética se asientan firmemente en dos pilares inseparables: la libertad y la responsabilidad.
- La Libertad: Es la capacidad intrínseca del ser humano para decidir la realización de un acto valorativo. En la policía, se manifiesta como la autonomía para dirigir la propia vida y ejercer la función con rectitud, sin coacciones externas. Cuanto más libre sea un agente en su elección del bien, más ético será su actuar.
- La Responsabilidad: Es la capacidad de asumir las consecuencias de los propios actos. Un policía responsable es aquel que reconoce sus acciones, sean correctas o incorrectas, y se compromete a mejorar su comportamiento futuro, evitando reincidencias.
La importancia de la ética es vasta: actúa como una brújula moral, permite la elección consciente del bien, es esencial para la formación profesional, construye vidas y sociedades, y ofrece soluciones a los dilemas cotidianos. Sin normas ni valores, la convivencia humana sería insostenible.
La Moral en la Esfera Policial: Un Pilar de Conducta
La moral se refiere al conjunto de valores, principios, normas de conducta y prohibiciones que un colectivo adopta en una época histórica determinada, sirviendo como modelo ideal de buena conducta socialmente aceptada. Es un hecho real y tangible, que se transmite de generación en generación y evoluciona con el tiempo, orientando la conducta de los miembros de una sociedad.
Características, Semejanzas y Diferencias entre Ética y Moral
Aunque a menudo se usan indistintamente, ética y moral poseen distinciones sutiles pero importantes:
- Características de la Moral: Es un hecho social, un conjunto de normas transmitidas y que ejercen una poderosa influencia externa o inconsciente sobre la conducta individual.
- Características de la Ética: Surge en la interioridad de la persona, como resultado de la reflexión y elección propia. Influye en la conducta desde la conciencia y la voluntad, destacando la presión del valor captado y apreciado internamente.
- Semejanzas: Ambas se refieren a normas, percepciones y al "deber ser".
- Diferencias: La moral tiene una base social y una presión externa, mientras que la ética se fundamenta en la reflexión individual y la presión interna del valor.
Conceptos Clave de la Moralidad
- Moralidad: Son los actos realizados conforme a la moral imperante; la moral hecha realidad en la vida cotidiana.
- Amoral: Aquello que carece de moral o está más allá del bien y del mal (ej. niños, orates).
- Inmoral: Aquel que va en contra de las normas o leyes, haciendo lo incorrecto a sabiendas.
- Doble Moral: Conducta contradictoria en el ámbito moral, actuando según el propio beneficio.
- Moral Social: Normas de convivencia que regulan el comportamiento sin necesidad de leyes estatales, guiadas por la conciencia.
- Acto Moral: Actos humanos, voluntarios, que pueden ser valorados según normas y criterios morales. Sus elementos incluyen el sujeto, motivos, entorno, conciencia, medios, poder de elección, decisión y resultados.
Los principios éticos, a su vez, son normas morales de carácter permanente, verdadero y objetivo que guían la conducta del hombre en todo momento. En la policía, estos principios son como guías que dominan el accionar en el servicio, siendo indispensables para un desempeño eficiente y eficaz.
Valores: El Corazón del Comportamiento Policial
Los valores son las cualidades o propiedades de las personas y los actos humanos, que sirven como incentivos, experiencias y comportamientos aceptables. Son estudiados por la axiología y actúan como faros guía que orientan la vida humana y posibilitan la convivencia.
El origen de los valores se encuentra en las necesidades e intereses de la persona. En un mundo donde la crisis socioeconómica se entrelaza con la erosión de principios morales, la reflexión sobre los valores se vuelve crucial para una conducta justa y honesta. El verdadero tesoro no es material, sino el desarrollo de potencias humanas como la honestidad, la tolerancia, la libertad, la justicia, la responsabilidad y la paz.
Clasificación y la Importancia de los Valores Morales
Aunque existen valores biológicos, sensibles, económicos, estéticos, intelectuales y religiosos, los valores morales son los más importantes, ya que dan sentido y mérito a los demás. De poco sirve el éxito o la comodidad si no se es justo, bueno, tolerante u honesto. Los valores morales orientan nuestra conducta, especialmente en sus efectos sobre los demás, la sociedad y el medio ambiente.
En contraparte, los antivalores como la deshonestidad, la injusticia o el egoísmo, degradan al ser humano y lo hacen merecedor de desprecio. Es vital construir una escala de valores que fomente el crecimiento individual y colectivo.
Valores Humanos Clave para el Policía
Para la labor policial, ciertos valores son fundamentales:
- Honestidad: La base de la confianza, indispensable en el trato con la ciudadanía y en la lucha contra la corrupción.
- Justicia: Actuar con imparcialidad, dando a cada uno lo que le corresponde, sin importar condiciones.
- Responsabilidad: Asumir las consecuencias de las propias acciones y decisiones.
- Lealtad: Hacia la institución, los compañeros y la sociedad, manteniendo un compromiso inquebrantable con el bien.
- Dignidad: Respeto por sí mismo y por los demás, manteniendo la entereza moral en toda circunstancia.
- Autocontrol: Dominio de las emociones para actuar de manera racional, inteligente y madura, especialmente en situaciones de tensión.
- Bondad: Inclinación natural a hacer el bien, promoviendo la generosidad y el compartir.
El Desafío de la Crisis de Valores en la Policía Nacional del Perú
La sociedad actual experimenta una profunda crisis de valores, manifestada en la desintegración familiar, problemas económicos, delincuencia y corrupción. Esta crisis no es ajena a la Policía Nacional del Perú (PNP), afectando su imagen y minando la confianza ciudadana. La priorización de valores materiales, el consumismo exagerado y la enajenación contribuyen a esta problemática.
Un punto crucial de reflexión es la distinción entre "El Buen Policía" y "El Policía de Bien".
- El Buen Policía: Es aquel que obedece órdenes y cumple normas por obligación o temor a las consecuencias. Puede aparentar una conducta correcta sin una conciencia pura o un deseo genuino de cumplir fielmente su cargo. Su accionar se basa en lo externo, en la descripción de atributos y cualidades profesionales sin una conexión profunda con la virtud.
- El Policía de Bien: Es aquel que ejercita la integridad y desarrolla atributos y dones especiales durante su vida. Su obediencia es consciente y voluntaria, basada en la convicción y la mística. Habla bien de su familia, institución y jefes. Desarrolla una dimensión espiritual, ama a Dios, a sus familiares, amigos y a su Nación, actuando desde el temor a Dios como principio de sabiduría y prosperidad. Tiene objetivos y metas nobles fundamentadas en una autoestima sólida y una profunda vocación de servicio.
La autoridad del policía que se enfoca únicamente en "cuidar el orden" de manera rígida y externa puede, paradójicamente, volverse destructiva de la virtud. Esto se debe a que la virtud es algo viviente, en constante movimiento, y no puede ser cultivada o impuesta de la misma manera que se cultiva un campo o se impone una regla. Al igual que la humildad o el amor, la virtud surge de una disposición interna, un carácter forjado que va más allá de la mera observancia de la norma. Cuando la autoridad policial se limita a una imposición superficial, sin nutrir la esencia de la virtud en sus miembros, corre el riesgo de generar un "buen policía" que solo aparenta, en lugar de un "policía de bien" cuya virtud emana de su ser.
Deontología Policial: El Deber más allá de la Norma
La deontología, cuyo origen etimológico proviene del griego 'DEON' (deber), es la parte de la filosofía-ética que estudia los deberes y derechos propios de una profesión desde un punto de vista moral, ético y jurídico. Es de carácter obligatorio para los profesionales y se define como el tratado de los deberes fijados por la ética en relación con la bondad o malicia de las acciones libremente ejecutadas.
La deontología profesional se centra en la moralidad del trabajo profesional. En el caso de la PNP, esta se mantiene y promueve a través del Código de Ética Profesional de la PNP y la Ley del Régimen Disciplinario, buscando un ejercicio recto y beneficioso para la sociedad. Para que un profesional pueda ser considerado responsable de sus acciones, se requieren dos requisitos fundamentales: la independencia en la toma de decisiones y la libertad para ejecutarlas.
Principios Universales de la Deontología
La deontología se inspira en principios generales que cohesionan su acción:
- Justicia: Considerada un bien primario y el valor supremo para la deontología policial. Se manifiesta como virtud (principio operativo que nos dirige a ser justos en todos los actos) y como resultado (noción de reparto que implica dar a cada uno lo suyo, con sus vertientes conmutativa y distributiva). Las prácticas contrarias a la justicia, lamentablemente, pueden involucrar a algunos agentes, dañando la integridad de la institución.
- Obrar según Ciencia y Conciencia:
- Ciencia: Se refiere al conocimiento teórico y práctico propio de la profesión policial, incluyendo la normativa, su aplicación jurisprudencial, la doctrina y los principios jurídico-filosóficos. El policía debe ser un humanista, aplicando su ciencia a conflictos personales y concretos.
- Conciencia: Se vincula a la conciencia profesional, que implica actuar no solo con rigor técnico, sino con conocimiento de todas las consecuencias de las acciones, considerando el interés individual y colectivo. Existe un nexo innegable entre ciencia y conciencia, ya que el profesional debe conocer los valores esenciales de su profesión en sus aspectos técnico, social y humano.
- Probidad Profesional: Es la honestidad inherente a la profesión. Un policía debe ser una persona honesta en su vida profesional y privada, ya que un proceder inadecuado en lo personal puede repercutir negativamente en la reputación institucional. Es un concepto universal que se aplica a todas las profesiones.
El Código de Ética Profesional de la PNP, aprobado por Resolución Suprema Nro. 0140-89-IN/OM, establece los principios y preceptos morales que garantizan una conducta honorable. Asimismo, el Código de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley de la ONU (Resolución 34/169) complementa estos principios, enfatizando el respeto a la dignidad humana, el uso necesario de la fuerza, la confidencialidad, la prohibición de la tortura, la protección de la salud de los detenidos y la lucha contra la corrupción.
Dilemas Éticos: Pruebas de Integridad en la Función Policial
Los dilemas éticos son conflictos entre valores o principios de actuación que los funcionarios policiales enfrentan en su quehacer diario. Se presentan como situaciones posibles pero moralmente conflictivas, donde el agente debe elegir entre dos o más opciones, ambas con implicaciones complejas.
Ejemplos de dilemas comunes incluyen:
- Lealtad vs. Legalidad: Cuando un agente es testigo de actos ilícitos por parte de un compañero (ej. consumo de alcohol en servicio, mal uso de recursos) y debe decidir entre proteger a su colega o informar la verdad, arriesgando la alienación dentro de la fuerza. El caso del Sub Oficial de Tercera y el Brigadier alcoholizado ilustra cómo la falta de acción inicial puede llevar a un dilema aún mayor y consecuencias trágicas.
- Honestidad vs. Oportunidad: Cuando se presenta la ocasión de obtener un beneficio ilícito sin aparente riesgo de ser descubierto, como el caso de la patrulla de la DIRANDRO que encontró una gran suma de dinero sin denunciante. La decisión de poner el dinero a disposición de la ley, a pesar de la tentación, demuestra la probidad profesional y evita graves consecuencias futuras.
Estos dilemas ponen a prueba la integridad del policía y la solidez de su formación ética, subrayando la necesidad de una conciencia moral robusta que guíe sus decisiones.
Estrategias para Fomentar la Ética en la Policía y la Comunidad
Recuperar y mantener la credibilidad de la ciudadanía es un objetivo constante para la PNP. Esto se logra mediante la honestidad y veracidad en el comportamiento, la capacitación continua, un trato ejemplar con el ciudadano, la confianza sincera y el uso de la persuasión e inteligencia. La meta es brindar un servicio de protección y seguridad de primera calidad, contribuyendo al desarrollo de las personas y a un clima de paz y bienestar.
Para desarrollar el comportamiento ético, se implementan diversas acciones:
- En el ámbito policial: Fortalecer el servicio en comisarías e investigaciones, mejorar la comunicación social del personal, capacitar en programas preventivos y de seguridad ciudadana, y fomentar la cultura de valores ético-morales.
- Con la población: Coordinación con entidades educativas para promover una cultura de paz, aumentar la presencia policial, combatir la delincuencia en coordinación con fiscalías y municipalidades, potenciar el acercamiento y la participación ciudadana (juntas vecinales, vecino vigilante, radio taxis, acciones cívicas, seminarios).
- Con la juventud: Programas educativos contra el consumo de drogas, uso de infraestructuras deportivas policiales, campañas de alfabetización, fomento de eventos formativos moral-éticos, promoción de lemas y concursos de valores, programas como Policía Escolar, Clubes de Menores Amigos del Policía, Patrullas Juveniles, Municipios Escolares, Colibrí, Gaviota, Centros Preventivos, Autoprotección Escolar, Contigo en la Escuela, Prevenir Jugando, Integración Familiar y Rescatando Valores.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es la diferencia fundamental entre ética y moral en el contexto policial?
La moral se refiere al conjunto de normas de conducta que una sociedad o institución (como la PNP) transmite y espera que sus miembros sigan, operando a menudo como una presión externa. La ética, en cambio, es la reflexión personal y la elección consciente de un individuo sobre cómo actuar, basada en sus propios valores y principios internos. Un policía moral cumple las reglas; un policía ético las entiende y las vive desde la convicción.
¿Cómo afecta la crisis de valores la imagen de la institución policial?
La crisis de valores, manifestada en actos de corrupción, deshonestidad o abuso, erosiona gravemente la confianza de la ciudadanía en la policía. Esto no solo daña la reputación de la institución en su conjunto, sino que dificulta la colaboración ciudadana, vital para la prevención y combate del delito, y puede generar un ambiente de desconfianza y hostilidad.
¿Qué significa ser un "policía de bien" en contraste con un "buen policía"?
Un "buen policía" es aquel que cumple sus deberes y sigue las normas por obligación, por temor a sanciones o para mantener una apariencia. Su conducta puede ser correcta en lo externo, pero no necesariamente emana de una convicción interna. Un "policía de bien", en cambio, actúa desde una profunda integridad, con vocación y mística, impulsado por valores morales arraigados que guían su conducta de manera consciente y voluntaria, tanto en su vida profesional como personal.
¿Por qué la justicia es considerada un principio clave en la deontología policial?
La justicia es un principio clave porque es el fundamento de la función policial: dar a cada uno lo que le corresponde y proteger los derechos de todos. En la deontología, la justicia se entiende tanto como una virtud personal que impulsa al policía a actuar con imparcialidad y rectitud en todo momento, como un resultado que busca la equidad en la aplicación de la ley y en el trato con los ciudadanos, garantizando que el poder sea ejercido de forma justa y sin discriminación.
Conclusión
La vocación de servicio del policía se engrandece cuando se sustenta en una sólida base ética. La integración de valores morales, el entendimiento de la deontología y la capacidad para afrontar dilemas éticos son esenciales para construir una fuerza policial que no solo cumpla con la ley, sino que inspire respeto y confianza. Al fomentar una cultura de la integridad y el servicio genuino, la Policía Nacional del Perú puede superar los desafíos actuales y consolidarse como un verdadero pilar de justicia y seguridad para toda la sociedad. La transformación comienza en cada agente, en cada decisión, en cada acto de probidad que reafirma el noble propósito de su profesión.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Integridad Policial: Ética, Virtud y Deber puedes visitar la categoría Policía.
