21/10/2023
La reciente tragedia en San Cristóbal, donde un joven de 19 años, Cristian Perier, perdió la vida tras ser baleado en un confuso incidente que involucró a una patrulla motorizada, ha reabierto el debate crucial sobre el uso de la fuerza letal por parte de los agentes de la Policía Nacional. Este lamentable suceso, donde un disparo de un agente, Papilín González Peña, habría provocado la pérdida de control del vehículo por parte de la víctima, pone de manifiesto la delgada línea entre la actuación policial necesaria y el desenlace fatal.

Las circunstancias exactas aún se investigan, con versiones que van desde una huida asustada por creer que era un atraco hasta un choque provocado por un disparo previo. Sin embargo, lo que sí queda claro es la imperiosa necesidad de comprender cuándo y cómo le es permitido a los agentes hacer uso de sus armas de fuego, especialmente cuando el resultado es la pérdida de una vida. Este artículo busca desentrañar los protocolos, las justificaciones y las responsabilidades que recaen sobre los hombros de quienes tienen la potestad de ejercer la fuerza en nombre de la ley.
- La Escalada del Uso de la Fuerza: Del Diálogo al Disparo
- La Fuerza Letal: Un Recurso Excepcional y de Última Instancia
- Cuando el Uso del Arma no se Pudo Evitar: Acciones Post-Incidente
- Consecuencias del Uso Injustificado y Casos Relevantes
- La Capacitación Constante: Un Pilar Fundamental
- Preguntas Frecuentes sobre el Uso de la Fuerza Policial
La Escalada del Uso de la Fuerza: Del Diálogo al Disparo
El uso de la fuerza policial es un espectro que abarca desde la simple presencia disuasiva hasta la aplicación de la fuerza letal. Es fundamental entender que, en cualquier nivel, esta fuerza debe ser aplicada con el propósito exclusivo de hacer cumplir las leyes, salvaguardar el orden público y proteger los bienes jurídicos de las personas, sin violar en ningún caso los derechos humanos. La normativa vigente establece una progresión clara de las acciones que un agente debe considerar antes de recurrir a medidas extremas.
Antes de Desenfunder el Arma: El Protocolo de Actuación
La actuación policial ante un ciudadano está regida por una serie de reglas y protocolos diseñados para minimizar los riesgos y evitar el uso innecesario de la fuerza. La primera y principal directriz es la identificación del agente como miembro de la institución, especialmente al momento de realizar un arresto. Posteriormente, se debe verificar la identidad de la persona contra quien se procede, aunque en casos de flagrancia, esta identificación inicial no es un requisito indispensable para la detención.
El reglamento es reiterativo al establecer que los agentes deben abstenerse del uso de la fuerza y de las armas, salvo cuando sea estrictamente necesario y siempre en apego a la ley. La primera opción en cualquier intervención es intentar la disuasión y la persuasión. Esto implica utilizar la presencia y la palabra para convencer a quienes manifiestamente violen las leyes o vulneren los derechos de las personas a deponer su actitud hostil.
Si la persuasión verbal fracasa, es entonces cuando el agente puede escalar al uso de técnicas defensivas policiales, las cuales están destinadas a contener y controlar físicamente a las personas. Estas técnicas deben aplicarse siempre bajo justificación legal y con la máxima consideración por los derechos de la persona involucrada. Un principio crucial en estas intervenciones es que los miembros de la Policía Nacional deben actuar en equipo de al menos dos agentes, lo que reduce los riesgos y la probabilidad de un uso inadecuado de la fuerza, salvo en circunstancias que obliguen a una intervención inmediata y unipersonal.
La Fuerza Letal: Un Recurso Excepcional y de Última Instancia
El uso de un arma de fuego se considera la aplicación de fuerza letal, la más extrema de todas las opciones disponibles para un agente de la Policía Nacional. Este recurso es concedido bajo condiciones muy específicas y estrictas, fundamentalmente cuando las personas involucradas representan un peligro inmediato para los agentes actuantes o para terceras personas. El párrafo II del artículo 9 del reglamento que rige el uso de la fuerza es muy claro al respecto:
“La fuerza letal es la que resulta imprescindible una vez que se hayan agotado todos los medios menos nocivos y hubieren fracasado todos los demás medios de control para proteger una vida y el sujeto agresor no depone su actitud hostil.”
Esto significa que el uso de la fuerza letal es un último recurso, excepcional, que solo se justifica cuando el agente se ve obligado a proteger su vida o la de un tercero, siempre en defensa de la ley y en proporción directa al peligro que representa la agresión. La normativa prohíbe explícitamente los disparos intimidatorios e innecesarios. Además, subraya que en caso de fuga, el uso del arma de fuego no está permitido, a menos que el sospechoso dispare contra el agente o se trate de un intento de fuga de un centro penitenciario, circunstancias que, según la información disponible, no se dieron en el caso de Cristian Perier.
El reglamento es enfático al señalar que es injustificable el uso de armas de fuego para impedir una simple desobediencia, evitar la huida de la escena de un hecho o para lograr una detención, a menos que la persona intervenida esté armada o ejerza violencia contra otra persona. Esta disposición resalta la gravedad del incumplimiento en situaciones como la del joven baleado en San Cristóbal, donde la evidencia sugiere que el uso del arma no estaba justificado bajo estas premisas.
Justificaciones Específicas para el Uso del Arma de Fuego:
El reglamento policial es preciso en las circunstancias que permiten a un agente utilizar su arma de fuego:
- Cuando el agente actúa en defensa propia.
- Cuando el transgresor utiliza o está a punto de utilizar un arma de cualquier tipo.
- Si el transgresor ejerce violencia contra alguna persona.
- Cuando el sacrificio de un bien jurídico del transgresor se presenta como absolutamente ineludible para salvaguardar otro bien de igual o superior valor.
- Si el transgresor se está escapando de una cárcel.
Cualquier otra situación que no se enmarque en estos supuestos pone en tela de juicio la legitimidad del uso de la fuerza letal.
Cuando el Uso del Arma no se Pudo Evitar: Acciones Post-Incidente
Si, a pesar de todos los protocolos y esfuerzos de disuasión, el uso del arma de fuego se vuelve inevitable, la normativa establece una serie de acciones inmediatas que el agente debe llevar a cabo. La actuación debe ser con moderación y en estricta proporción a la gravedad de la agresión o la conducta ilícita que se trata de reprimir, buscando siempre minimizar los daños y lesiones que pudieran causarse al agresor.

Lo más importante, y a menudo pasado por alto en la vorágine de un incidente crítico, es la obligación del agente de garantizar la asistencia médica inmediata a los afectados. Esto incluye tanto a la víctima del disparo como a cualquier otra persona que haya resultado herida durante el incidente. Además, el agente debe procurar que los familiares de la víctima sean informados de lo sucedido lo antes posible. La transparencia y la humanidad son pilares fundamentales en estos momentos de crisis.
El Reporte Detallado: La Mayor Garantía del Agente
Una vez que ha ocurrido un incidente con uso de arma de fuego, la elaboración de un reporte detallado es la mayor garantía del oficial. Este informe debe describir paso a paso cada acción tomada, desde el momento de la llegada al lugar hasta las circunstancias que llevaron al uso del arma. Debe incluir la descripción de la persona, si hubo insultos, resistencia al arresto, y cómo se escaló el uso de la fuerza.
Como señala Mishel Paola Aguilar Hernández, de la Dirección General de Atención a Víctimas del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública federal, “si la persona iba como detenida, estaba esposada boca abajo y recibió una bala en la espalda, ya estás hablando de un uso ilegítimo de la fuerza y del arma”. Esto subraya la importancia de la precisión en el reporte, que servirá como evidencia clave en cualquier investigación posterior. Un reporte incompleto o impreciso puede acarrear serias consecuencias legales y disciplinarias para el agente.
Consecuencias del Uso Injustificado y Casos Relevantes
El uso injustificado de las armas de fuego por parte de los miembros policiales, especialmente cuando ocasiona lesiones personales o materiales, o la pérdida de la vida de personas inocentes o que no presentaron resistencia, conlleva graves repercusiones. El documento regulador es claro: esto dará lugar a persecución penal, de conformidad con la ley, sin perjuicio de las medidas disciplinarias que correspondan, acorde a la gravedad del hecho.
La historia de la Policía Nacional lamentablemente cuenta con numerosos casos de ciudadanos que han muerto tras la aplicación de la fuerza por parte de agentes, una fuerza que, como se ha reiterado, debe ejercerse de forma razonable y solo cuando sea estrictamente necesario. El caso de Cristian Perier es el más reciente en sumarse a una extensa lista que incluye hechos que han conmocionado a la sociedad dominicana en los últimos meses:
- Leslie Rosado: A principios de octubre del año pasado, la arquitecta embarazada Leslie Rosado fue baleada por un cabo de la Policía Nacional fuera de servicio. Aunque un informe preliminar indicó que fue un disparo accidental tras un choque, la familia negó esta versión y el Ministerio Público lo catalogó como un "crimen voluntario". Este caso puso de manifiesto la falta de regulación clara sobre el uso de armas por agentes fuera de servicio, aunque la ley establece que la conducta de un miembro siempre debe ser respetuosa, esté o no de servicio.
- Pastores en Villa Altagracia: A finales de marzo del año pasado, un grupo de policías realizó más de 30 disparos injustificados contra un vehículo que transportaba a cuatro jóvenes que regresaban de una actividad religiosa, resultando muertos los pastores evangélicos Elisa Muñoz y Joel Díaz. Este caso evidenció un incumplimiento flagrante de todos los protocolos y reglamentos mencionados, lo que llevó al Ministerio Público a procesar a los involucrados.
Estos ejemplos recientes subrayan la urgencia de una aplicación rigurosa de las normativas y la necesidad de una rendición de cuentas efectiva para mantener la confianza pública en las fuerzas del orden.
La Capacitación Constante: Un Pilar Fundamental
La capacitación constante es la clave para un uso adecuado de la fuerza y el manejo de las armas de fuego. Mishel Paola Aguilar Hernández enfatiza que, si bien hay situaciones en las que el uso es inminente, también existen casos de uso ilegítimo que derivan en problemas graves. Un agente bien entrenado debe ser capaz de valorar su actuación y seguir el procedimiento establecido en cada circunstancia.
La capacitación no solo debe enfocarse en la técnica y la táctica, sino también en el aspecto psicológico. Aguilar Hernández menciona que un policía que accidentalmente hiere o mata a un compañero, o a cualquier persona, también se convierte en una víctima del delito y requiere atención psicológica. La falta de apoyo y fondos para estos casos es una deficiencia en la atención a las víctimas, incluyendo a los propios agentes.
La adecuada formación, el apego estricto a los protocolos y una cultura de rendición de cuentas son esenciales para asegurar que la fuerza policial se ejerza de manera justa, legal y proporcionada, protegiendo tanto a los ciudadanos como a los propios agentes de las consecuencias devastadoras de un uso indebido.
Preguntas Frecuentes sobre el Uso de la Fuerza Policial
- ¿Qué se considera fuerza letal en el contexto policial?
La fuerza letal es aquella que tiene la capacidad de causar la muerte o lesiones graves. Se considera el último recurso y solo se aplica cuando se han agotado todos los demás medios menos nocivos y existe un peligro inmediato para la vida de los agentes o de terceras personas. - ¿Cuándo puede un agente de policía disparar su arma de fuego?
Un agente puede disparar su arma de fuego en defensa propia, cuando el agresor utiliza o va a utilizar un arma, si el agresor ejerce violencia contra otra persona, o si es absolutamente necesario para salvaguardar un bien de igual o superior valor, o en caso de fuga de una cárcel. - ¿Qué debe hacer un agente antes de recurrir al uso de su arma?
Antes de usar su arma, un agente debe identificarse como policía, intentar disuadir y persuadir verbalmente al individuo, y si esto falla, emplear técnicas defensivas policiales para contener y controlar físicamente a la persona, siempre buscando la menor afectación posible. - ¿Qué ocurre si un policía usa su arma de fuego de forma injustificada?
El uso injustificado de un arma de fuego que cause lesiones o la muerte, especialmente a personas inocentes o que no ofrecieron resistencia, conlleva persecución penal y medidas disciplinarias conforme a la ley, dependiendo de la gravedad del hecho. - ¿Es permitido a los agentes usar su arma cuando están fuera de servicio?
La normativa no especifica directamente el uso de armas por agentes fuera de servicio, pero la Ley Institucional de la Policía establece que el actuar de un miembro siempre debe ser respetuoso, esté o no de servicio. Casos como el de Leslie Rosado han puesto de manifiesto la necesidad de mayor claridad en esta área. - ¿Por qué es importante el reporte detallado después de un incidente con arma de fuego?
El reporte detallado es la principal garantía del oficial. Debe describir paso a paso todo lo sucedido, desde el inicio de la intervención hasta el uso del arma, incluyendo las justificaciones y las acciones tomadas. Sirve como prueba clave en cualquier investigación y es fundamental para determinar la legitimidad del uso de la fuerza.
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