06/05/2026
Las personas encargadas de mantener el orden público, investidas de una gran responsabilidad, tienen la potestad de hacer uso de la fuerza en determinadas circunstancias. Esta facultad, esencial para el cumplimiento de sus funciones, no es arbitraria; está estrictamente regulada por un marco legal robusto que abarca la legislación internacional, nacional y la jurisprudencia. La aplicación de la fuerza, que puede ir desde la mera presencia disuasoria hasta el uso de un arma de fuego, debe ser siempre el último recurso y responder a principios de necesidad y proporcionalidad.

La complejidad radica en la valoración jurídica de cada intervención. A diferencia de un análisis puramente objetivo, la evaluación del uso de la fuerza es intrínsecamente subjetiva, dado que implica ponderar una multiplicidad de elementos en un instante. Factores como el tipo de situación, el riesgo al que se exponen los agentes, la agresión que están sufriendo y los medios con los que son atacados, deben ser sopesados en un lapso de tiempo mínimo. Además, las consecuencias lesivas resultantes del uso de la fuerza en el ejercicio de sus funciones son valoradas exhaustivamente por la medicina legal y forense, lo que añade otra capa de complejidad al proceso.
El Marco Legal y la Proporcionalidad
La legislación internacional, como los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley, establece directrices claras para el uso de la fuerza. Estos principios enfatizan que los agentes deben, en la medida de lo posible, aplicar medios no violentos antes de recurrir al uso de la fuerza. Cuando el uso de la fuerza es inevitable, debe ser proporcional a la gravedad del delito, al objetivo legítimo que se persigue y a la resistencia ofrecida por la persona implicada. La proporcionalidad es la piedra angular de cualquier intervención, implicando una escalada gradual de los medios disponibles.
Los medios a disposición de las fuerzas del orden son variados y se aplican en una escala progresiva, conocida como la escalada de la fuerza. Esta escala puede incluir:
- Presencia Policial: La mera aparición de un agente uniformado puede ser suficiente para disuadir un comportamiento ilícito o controlar una situación.
- Uso de la Palabra: La comunicación verbal, las órdenes claras y la persuasión son herramientas fundamentales para resolver conflictos sin necesidad de contacto físico.
- Técnicas Físicas a Mano Vacía: En caso de resistencia pasiva o activa, los agentes pueden emplear técnicas de control y sujeción que no impliquen el uso de armas.
- Defensas Reglamentarias: Esto incluye el uso de la porra extensible o defensas rígidas, aplicadas de manera controlada para neutralizar una agresión o resistencia.
- Defensas Eléctricas: Dispositivos como las pistolas de electrochoque (Taser) se utilizan para incapacitar temporalmente a un individuo sin causar lesiones permanentes.
- Uso de Esposas: Para la detención y control de una persona, las esposas son una herramienta estándar y de baja letalidad.
- Arma de Fuego: El uso del arma de fuego es el último recurso y solo está justificado en situaciones de amenaza grave para la vida del agente o de terceros, o para evitar la comisión de un delito grave que implique un peligro inminente de muerte o lesiones graves.
La decisión sobre qué herramienta utilizar para resolver una situación violenta no es trivial. Requiere que los agentes valoren, en un mínimo espacio de tiempo, el tipo de situación, el riesgo al que se exponen, la agresión que están sufriendo y el medio con el que les están atacando. Esta valoración instantánea es lo que determina la legalidad y la justificación del uso de la fuerza.
La Importancia de la Formación y la Técnica
Un aspecto crucial en el uso de la fuerza es la formación continua y especializada de los agentes. La Operativa Táctica Policial emerge como un pilar fundamental en este sentido, buscando mantener la eficiencia en la intervención al tiempo que se minimiza el riesgo de lesiones, especialmente en zonas vitales. Este enfoque formativo es vital para garantizar la seguridad tanto del detenido como del agente.
Durante una contención violenta, existe un riesgo inherente de que las personas detenidas puedan sufrir lesiones graves o incluso fallecer, especialmente si se manipulan, presionan o golpean zonas vitales. Si una persona detenida fallece y se demuestra que tenía órganos vitales dañados a causa de la intervención policial, los agentes podrían enfrentarse a acusaciones de homicidio, incluso en su grado más leve. De ahí la importancia de aplicar técnicas que eviten estas zonas de riesgo y de contar con protocolos claros y precisos.
El Caso Marbella: Un Precedente Clave
Un ejemplo paradigmático de la complejidad jurídica y forense del uso de la fuerza policial es el conocido como el caso Marbella. Con fecha de 6 de junio de 2007, se produjo un incidente durante una intervención de la Policía Local de Marbella que resultó en la muerte de un ciudadano belga. Cuatro policías locales fueron acusados de homicidio, enfrentándose a un calvario legal que duró una década.
El informe técnico inicial, redactado por el Dr. José Carlos Vera Jiménez, fue fundamental en este caso. La acusación, representada por el fiscal y un médico forense particular (Dr. Frontela), atribuía la muerte del ciudadano a la permanencia en decúbito prono (boca abajo) durante el engrilletamiento y a una supuesta asfixia por compresión de nariz y boca contra el suelo. Sin embargo, esta tesis fue desmontada por el peritaje sobre el uso de la fuerza realizado por el Dr. Vera Jiménez.
El peritaje, basado en un análisis exhaustivo de todas las pruebas, declaraciones y acusaciones, así como en una reconstrucción de los hechos, demostró que no se habían dañado órganos vitales del fallecido. Se evidenció que la técnica de control, que implicaba la presión de una rodilla del policía sobre el omóplato del detenido, pudo ser interpretada erróneamente por algunos observadores como una presión sobre el cuello, lo que supuestamente habría afectado un órgano vital. No obstante, la ausencia de daño en órganos vitales fue la clave que permitió a los policías ser finalmente absueltos en todas las instancias judiciales, tanto en la Audiencia Provincial de Málaga (SAP 568/2015 de 15 de diciembre) como en el Tribunal Supremo (STS 776/2016 de 19 de octubre).
Este caso no solo alivió a los agentes involucrados, sino que también marcó un antes y un después en la formación policial. Subrayó la necesidad de técnicas físicas idóneas que minimicen el riesgo de lesiones en una detención, como las propuestas en la Tesis Doctoral del Dr. Vera, “Estudio de las técnicas físicas idóneas para la intervención que minimicen el riesgo de lesiones en una detención policial. Sistemas monitorizado”.
Protocolos de Actuación y Peritaje Multidisciplinar
Para dotar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, así como a otros profesionales que deben emplear la fuerza (seguridad privada, policías portuarias), de una mayor protección física, jurídica y social, es indispensable una formación adecuada y el establecimiento de protocolos claros. Un excelente ejemplo de esto es el “PROTOCOLO de Actuación de la Policía Federal sobre el Uso de la Fuerza” de México, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 18 de octubre de 2017.
Este protocolo, de observancia general y obligatoria, establece parámetros y condiciones mínimas para diferenciar y definir el uso de técnicas, tácticas, armas, equipo y niveles de fuerza. Su finalidad es brindar certeza jurídica y transparencia a la ciudadanía en relación con el uso de la fuerza por parte de los agentes. Como se recoge en su Artículo 1:
“El presente protocolo es de observancia general y obligatorio para las y los integrantes de la Policía Federal y tiene por objeto establecer los parámetros y condiciones mínimas, que permitan diferenciar y definir el uso de las técnicas, tácticas, armas, equipo y niveles de fuerza, atendiendo a las circunstancias que se presenten, ya sea para aumentar o para disminuir el grado de aplicación de éstas. Asimismo, tiene como finalidad brindar certeza jurídica y transparencia a la ciudadanía en relación con el uso de la fuerza que realicen las y los integrantes de la Policía Federal en el ejercicio de sus funciones.”
La existencia de un peritaje experto sobre el uso de la fuerza, como el realizado en el caso Marbella, desde una visión multidisciplinar que combine la criminología prevencionista y la ingeniería biomédica, es fundamental. Este tipo de peritajes aportan datos objetivos sobre la acción policial, abriendo nuevas líneas de defensa y protección legal para los agentes. La objetividad de la ciencia y la técnica se convierte en un aliado crucial en procesos judiciales complejos donde la subjetividad de la percepción puede distorsionar los hechos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué es la proporcionalidad en el uso de la fuerza policial?
- La proporcionalidad es el principio que exige que la fuerza utilizada por los agentes sea adecuada y equilibrada con la resistencia ofrecida o la amenaza presente. Implica que los agentes deben escalar el uso de la fuerza gradualmente, utilizando el nivel mínimo necesario para controlar la situación.
- ¿Qué factores se valoran en un proceso jurídico sobre el uso de la fuerza?
- Se valoran múltiples factores, incluyendo el tipo de situación, el riesgo al que se expusieron los agentes, la naturaleza y gravedad de la agresión sufrida, los medios utilizados por el atacante, y las consecuencias lesivas resultantes, valoradas por la medicina legal y forense.
- ¿Por qué es importante la formación en Operativa Táctica Policial?
- Es crucial porque enseña técnicas de intervención que maximizan la eficiencia en el control de situaciones violentas mientras minimizan el riesgo de lesiones graves o fatales para los detenidos, al evitar manipular o golpear zonas vitales del cuerpo.
- ¿Qué papel juega la medicina forense en estos casos?
- La medicina forense es fundamental para determinar la causa y el mecanismo de las lesiones o la muerte. Sus hallazgos son clave para establecer si las lesiones fueron consecuencia directa del uso de la fuerza policial y si se respetaron los protocolos que minimizan el daño en zonas vitales.
- ¿Qué es un peritaje sobre el uso de la fuerza?
- Es un informe técnico especializado, realizado por expertos (a menudo con una visión multidisciplinar como la criminología y la ingeniería biomédica), que analiza objetivamente la acción policial en una intervención. Su objetivo es aportar datos concretos y científicos que ayuden a la justicia a comprender los hechos y determinar la legalidad de la fuerza empleada.
En síntesis, el uso de la fuerza policial es un ámbito de gran sensibilidad y complejidad jurídica. Requiere no solo una sólida base legislativa, sino también una formación constante, protocolos claros y la capacidad de realizar valoraciones precisas en situaciones de alta presión. Casos como el de Marbella demuestran la vital importancia de un peritaje técnico y multidisciplinar para garantizar la justicia y la transparencia, protegiendo tanto los derechos de los ciudadanos como la integridad jurídica y profesional de los agentes del orden. La búsqueda de un equilibrio entre la seguridad pública y el respeto a los derechos humanos es un desafío constante que exige la máxima preparación y rigor.
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