06/06/2025
La ciudad de Río de Janeiro, conocida mundialmente por sus vibrantes paisajes y su cultura efervescente, es también el escenario de una de las realidades más brutales en materia de seguridad pública. Recientemente, una operación policial en las favelas del Complexo do Alemão dejó un saldo de 18 muertos, incluyendo civiles. Este evento, donde 400 hombres de la policía de élite agotaron sus municiones en apenas dos horas, reavivó el debate sobre la efectividad y la moralidad de las estrategias de seguridad en la metrópolis brasileña.

La policía justificó la operación como una persecución a un grupo criminal dedicado al robo de vehículos, cargas y bancos, que incluso había atacado estaciones policiales. Sin embargo, el alto número de víctimas, que incluyó a dos mujeres –una baleada en su auto y otra mientras se retiraban barricadas–, generó una ola de críticas por parte de familiares de las víctimas, habitantes de la zona y expertos en seguridad. Este incidente no es un hecho aislado; se inserta en un patrón alarmante de operaciones policiales de alta letalidad que han marcado la historia reciente de Río.
Un Patrón de Letalidad: Las Operaciones Más Mortales en la Historia de Río
La operación en el Complexo do Alemão se posiciona como la quinta más letal en la historia de Río de Janeiro, según el registro del Grupo de Estudios sobre Seguridad Pública y Violencia (Geni) de la Universidad Federal Fluminense (UFF). Lo más preocupante es que tres de las cinco operaciones más mortales han ocurrido en los últimos 14 meses. Antes de Alemão, la favela de Jacarezinho fue escenario de la operación más letal de Río en mayo de 2021, con 28 muertos. Le siguió Vila Cruzeiro en mayo de este año, con 23 víctimas fatales. Este incremento en la violencia policial en un período tan corto sugiere un cambio sistémico, más allá de incidentes aislados.
La policía de Río insiste en que estas acciones se basan en informes de inteligencia y se llevan a cabo siguiendo lo que establece la ley, la justicia y protocolos técnicos. Sin embargo, esta narrativa contrasta fuertemente con la percepción de la ciudadanía y el análisis de los especialistas, quienes señalan una preocupante tendencia hacia la desproporción en el uso de la fuerza.
La Crítica de los Expertos: ¿Eficacia o Venganza?
Daniel Hirata, sociólogo y coordinador de Geni, es una de las voces más críticas. Para él, las operaciones policiales en Río carecen de efectividad real, a menudo están motivadas por una sed de venganza y gozan de una alarmante impunidad. En una entrevista con BBC Mundo, Hirata fue contundente: “La policía de Río de Janeiro es una máquina de matar”. Esta afirmación se sustenta en datos que revelan la magnitud de la violencia estatal en la región.
Según Hirata, varios factores contribuyen a esta escalada. Uno de los más importantes es la gestión de los exgobernadores Wilson Witzel y Cláudio Castro, marcada por un estímulo abierto a la violencia policial. Nunca antes se había visto a gobernadores pronunciarse tan abiertamente a favor de la brutalidad policial. Además, se ha conferido una autonomía excesiva a las fuerzas policiales en relación con los poderes electos, eliminando la secretaría de Seguridad Pública y dividiendo las responsabilidades entre dos secretarías policiales, lo que significa que no existe un órgano civil que supervise el uso de la fuerza en Río de Janeiro. A esto se suma un negacionismo con relación a la letalidad policial, que es, sin duda, el principal problema público en el área de seguridad.
La Cuestión de la Eficacia: ¿Cómo Posicionar a 400 Hombres Realmente?
La pregunta central que surge de operaciones con tanto despliegue de fuerza, como la del Complexo do Alemão, es: ¿cómo se puede posicionar a 400 hombres para que su acción sea realmente efectiva en la lucha contra el crimen? Daniel Hirata es categórico al afirmar que “no hay efectividad alguna” en este tipo de operativos masivos y letales. Los informes de Geni demuestran que la violencia policial y las grandes operaciones no son eficientes para controlar el crimen común, los delitos contra el patrimonio o la criminalidad organizada.
Tomando el ejemplo de la justificación de la última operación –el enfrentamiento al robo de vehículos y de cargas–, Hirata subraya que Río de Janeiro cuenta con un instituto de seguridad pública con datos muy precisos sobre dónde y cuándo ocurren estos crímenes. La estrategia más efectiva, según el experto, sería “posicionar a esos 400 hombres que participaron en la operación en esos lugares [los puntos calientes de robo], que donde las fuerzas policiales creen que viven los delincuentes”. Es decir, una estrategia de inteligencia y prevención focalizada, en lugar de incursiones a gran escala en favelas, que suelen resultar en baños de sangre sin un impacto significativo en las tasas de criminalidad.
Operaciones de Venganza: Cuando la Justicia Cede ante la Revancha
Otro aspecto inquietante que Hirata ha asociado a acciones como la del Complexo do Alemão es el de las “operaciones de venganza”. Estas se inician como represalia por la muerte de un policía o un ataque a una unidad policial. El experto señala que, en casos como los de Jacarezinho y Alemão, la cronología de los hechos demuestra que la operación pierde sus objetivos originales y se transforma, básicamente, en una misión de represalia. Este tipo de operación es “absolutamente ilegal”.
Lo grave es que, en esos momentos, las fuerzas policiales se comportan como los propios grupos armados que actúan motivados por la venganza. La diferencia fundamental es que, mientras de los grupos criminales no se espera otra cosa, las fuerzas policiales son representantes del Estado brasileño y, como tales, no pueden actuar movidas por la revancha. Este comportamiento socava la legitimidad del Estado y perpetúa un ciclo de violencia sin fin.
Río de Janeiro: Una "Máquina de Matar" Policial
La descripción de la policía de Río como una “máquina de matar” se apoya en datos contundentes. En la región metropolitana de Río, un tercio del total de las muertes son cometidas por la policía. En el estado de Río, la cifra es de un cuarto. Comparando esto con parámetros internacionales, donde por encima del 10% de las muertes cometidas por la policía ya es un claro indicio de abuso en el uso de la fuerza, las cifras de Río son casi tres veces superiores. Esto significa que las fuerzas policiales son un motor principal de la letalidad violenta en el estado, un problema que clama por una revisión profunda de sus métodos y su supervisión.
Falta de Control y la Cultura de la Impunidad
La persistencia de esta brutalidad y letalidad se explica en parte por la debilidad de los mecanismos de control. Según Daniel Hirata, los controles internos fueron desmantelados por el actual gobierno estatal. Las comisiones revisoras funcionan bajo un corporativismo policial, sin independencia para realizar investigaciones imparciales. Además, el Ministerio Público de Río de Janeiro ha sido históricamente complaciente con lo que ocurre. Estudios recientes muestran que más del 99% de las muertes resultantes de la acción de agencias del Estado son archivadas a pedido del propio Ministerio Público.
Esta falta de control efectivo y la consecuente impunidad generan un ciclo perverso: estimulan a los policías que actúan fuera de la ley y desincentivan a quienes buscan operar dentro de la legalidad. El resultado es una máquina que solo produce más violaciones, más abusos y más brutalidad policial. Aún más grave, este escenario abre espacios para transacciones ilegales asociadas a la corrupción policial, lo que, según Hirata, es un mecanismo básico de funcionamiento de las milicias que, paradójicamente, a menudo tienen sus orígenes en las propias fuerzas policiales.
Letalidad Policial vs. Victimización Policial: Una Distinción Crucial
Es cierto que la policía de Río no solo tiene una de las tasas de letalidad más altas de Brasil, sino que también sufre un gran número de bajas entre sus filas. Sin embargo, Hirata enfatiza que la cuestión de la letalidad policial se relaciona con factores muy diferentes a la victimización de los policías. La letalidad policial ocurre en servicio y, en particular, durante las operaciones, en confrontaciones bélicas. En contraste, los policías mueren, la mayoría de las veces, fuera del horario de servicio, en actividades complementarias para aumentar sus ingresos, en reacciones a asaltos, o por el preocupante fenómeno de los suicidios entre los agentes.
Esto demuestra que los policías están siendo maltratados por sus propios gobernantes, quienes, a pesar de proclamarse de extrema derecha y apoyar a las fuerzas policiales, no cuidan de ellos como trabajadores, ignorando su salud mental y la precarización de su labor. La solución, por tanto, no es justificar la brutalidad con la victimización, sino abordar ambos problemas desde sus raíces estructurales.
El Poder de Fuego Criminal y las Verdaderas Estrategias
La policía argumenta que en operaciones como la de Alemão se incautan armas de guerra, como fusiles .50, capaces de perforar blindados y aeronaves, además de explosivos y drogas. Es innegable que los grupos armados, especialmente los vinculados al tráfico de drogas como el Comando Vermelho, actúan con extrema violencia en Río de Janeiro y poseen armamento de alto calibre. Sin embargo, Hirata señala que las incautaciones realizadas en Alemão son insignificantes en comparación con el volumen total de armas que circulan en Río. La estrategia más eficiente para enfrentar el tráfico de armas sería actuar sobre los distribuidores y abastecedores, en lugar de limitarse a las incautaciones en favelas.
Una parte importante de estas armas, advierte el sociólogo, ha sido comprada legalmente durante años, y su flujo se amplificó con la liberalización de armas promovida por el gobierno de Bolsonaro, pasando de la legalidad a la ilegalidad. Esto subraya la necesidad de políticas de seguridad que aborden la raíz del problema del armamento, en lugar de solo reaccionar a sus manifestaciones violentas en las comunidades.
Tabla Comparativa: Operaciones Policiales Más Letales en Río de Janeiro (2021-2022)
| Operación | Fecha | Muertes | Notas Relevantes |
|---|---|---|---|
| Jacarezinho | Mayo 2021 | 28 | La operación más letal en la historia de Río de Janeiro. |
| Vila Cruzeiro | Mayo 2022 | 23 | La segunda operación más letal en la historia de Río de Janeiro. |
| Complexo do Alemão | Julio 2022 | 18 | Quinta operación más letal; la policía agotó municiones en 2 horas. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué las operaciones policiales en Río son tan letales?
La letalidad se atribuye a una combinación de factores, incluyendo el estímulo político a la brutalidad policial por parte de los gobernadores, la autonomía de las fuerzas de seguridad sin supervisión civil, el negacionismo sobre el problema de la letalidad y la práctica de "operaciones de venganza" que pierden sus objetivos originales y se centran en represalias.
¿Son estas operaciones efectivas para combatir el crimen en Río?
Según expertos como Daniel Hirata, no hay efectividad alguna. Los datos muestran que estas operaciones masivas no son eficientes para controlar el crimen común, los delitos contra el patrimonio o la criminalidad organizada. Se argumenta que sería más efectivo posicionar a los agentes en los puntos calientes de criminalidad en lugar de realizar incursiones a gran escala en las favelas.
¿Qué papel juega el gobierno en la violencia policial de Río?
El gobierno ha sido señalado por estimular la violencia policial de forma abierta, otorgar una gran autonomía a las fuerzas de seguridad y desmantelar los mecanismos de control. Las declaraciones de los gobernantes justificando la brutalidad empoderan a la policía, incluso para desobedecer decisiones judiciales, y se sospecha que las operaciones letales pueden tener propósitos electorales.
¿Existe impunidad para los policías involucrados en muertes en Río?
Sí, la impunidad es un problema grave. Los mecanismos de control interno han sido desmantelados o funcionan bajo un corporativismo policial, sin independencia. Además, el Ministerio Público de Río de Janeiro es históricamente complaciente, archivando más del 99% de las muertes resultantes de la acción estatal a su propia solicitud. Esto crea un ambiente de falta de rendición de cuentas.
¿Cómo se podría mejorar la seguridad en Río sin tanta letalidad?
Se sugiere adoptar estrategias más inteligentes y menos violentas. Esto incluye posicionar a la policía en los lugares donde realmente ocurren los crímenes (robos de vehículos, cargas), actuar sobre los distribuidores y abastecedores de armas en lugar de solo incautarlas en favelas, y mejorar las condiciones laborales y la salud mental de los propios policías, quienes a menudo mueren fuera de servicio y son maltratados por los gobernantes.
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