17/12/2024
En el corazón de la ciudad de Murcia, el casco antiguo se ha convertido en el epicentro de un despliegue policial sin precedentes, motivado por un reciente y brutal incidente que ha encendido las alarmas sobre la creciente polarización y violencia entre grupos radicales. La agresión a una joven ha puesto de manifiesto la urgencia de la prevención y la protección ciudadana, un desafío que, a lo largo de la historia, ha impulsado la evolución de las estrategias de seguridad y el equipamiento defensivo, desde las armaduras militares de antaño hasta las sofisticadas contramedidas modernas.

La presencia policial en las calles de Murcia no es casual. Tras la paliza sufrida por una joven, presuntamente vinculada a la extrema derecha, a manos de individuos de ideología contraria, el temor a represalias y a una escalada de violencia ha llevado a las autoridades a tomar medidas drásticas. La víctima, hallada tendida en el suelo y sin poder levantarse, es un recordatorio sombrío de la crudeza de estos conflictos ideológicos. Las impactantes imágenes del suceso, difundidas ampliamente, han generado una ola de mensajes ofensivos y amenazas en internet, de los cuales la Policía ya tiene plena constancia.
Despliegue Policial en el Casco Antiguo de Murcia
El jefe superior de la Policía de Murcia, Cirilo Durán, ha sido claro en su mensaje: “Queremos prevenir, no subestimamos las amenazas en las redes”. Esta declaración subraya la seriedad con la que se aborda la situación, particularmente en las zonas de ocio del casco antiguo, donde se busca evitar cualquier nuevo enfrentamiento. Se ha movilizado a un centenar de agentes para velar por la seguridad y garantizar que no se produzca ninguna agresión este fin de semana.
Grupos en Conflicto
Los incidentes en Murcia involucran a dos grupos radicalizados y extremadamente violentos, con ideologías opuestas pero perfiles sorprendentemente similares. Rebeca Cordero, profesora de Política en la Universidad Europea, explica que “el perfil de los integrantes es muy similar. Lo que varía es la forma que tienen de desenvolverse en los ámbitos sociales y políticos”.
- Antifascistas ('Sharperos'): Visten con una estética similar a la de los skins y suelen llevar símbolos como la hoz y el martillo.
- Extrema Derecha: Su eterno rival, con la esvástica como uno de sus símbolos más conocidos.
Ambos grupos han sido relacionados con las facciones más radicales del fútbol. De hecho, la Guardia Civil ya detuvo en Murcia a seis neonazis por agredir a dos jóvenes, y estos detenidos estaban ligados a los ultras del Real de Murcia.
| Grupo | Ideología Principal | Estética/Símbolos Comunes | Vinculación Notoria |
|---|---|---|---|
| 'Sharperos' | Antifascista | Similar a los skins; hoz y martillo | Violencia callejera |
| Extrema Derecha | Neonazi/Ultraderecha | Esvástica; símbolos nacionalistas | Ultras de fútbol (Real Murcia) |
La víctima de la agresión ha pedido públicamente que cese la violencia, enfatizando en una carta que “la agresión que yo he sufrido no puede justificar ninguna violencia contra otras personas”. Este llamado a la calma contrasta con la tensión que aún persiste en la ciudad.
La Evolución de la Protección Policial y Militar: Un Vistazo Histórico
La necesidad de proteger a los agentes del orden y a los combatientes en el campo de batalla ha impulsado constantes innovaciones en el equipamiento. Desde la armadura personal hasta las complejas contramedidas contra armas químicas, la búsqueda de seguridad ha sido una constante.
Las Corazas de los Coraceros Napoleónicos
La caballería pesada de Napoleón, los coraceros, era un ejemplo de fuerza y protección en su época. Sus corazas, compuestas por pectoral y espaldar, evolucionaron a lo largo de los años. El “1er Modelo” de 1802 pesaba entre 6,8 y 7,3 kg. Las versiones posteriores, como el “2º Modelo” (1806) y el “3er Modelo” (1809), presentaban modificaciones en su forma y longitud. Aunque las pruebas iniciales para detener tres balas de pistola a 30 pasos resultaron demasiado estrictas, se “descafeinaron” a un solo disparo a mayor distancia para hacerlas viables.
Los oficiales adinerados solían encargar corazas de mejor calidad y más ornamentadas. En 1809, se castigó a varios oficiales que prescindían de sus corazas por el calor, obligándolos a usar las de tropa. Tras las batallas de Eylau y Friedland en 1807, incluso los generales y oficiales de estado mayor de las brigadas de coraceros fueron obligados a portarlas. Napoleón mismo encargó una para él y otra para Berthier, su jefe de estado mayor, pero el emperador la descartó, probablemente por considerarla ridícula.
Los carabineros, otra unidad de élite, recibieron corazas del “3er Modelo” modificadas con una vistosa capa de latón para distinguirse. Las de sus oficiales eran de cobre, a menudo con un tono rojizo.

El Casco de los Oficiales y la Tropa
La protección de la cabeza de la caballería pesada francesa, incluidos los Coraceros, sufrió una importante evolución. A finales del siglo XVIII, usaban tricornios reforzados con metal. No fue hasta 1801 que se adoptaron los cascos, gracias al coronel Merlin del 8º Regimiento.
El casco del coracero, basado en el de los dragones, consistía en un casquete ligero de hierro con visor y una cimera de latón. Su espectacularidad venía dada por una banda de cuero recubierta de piel (turbante), una pluma escarlata (para la tropa) y una larga crin de caballo en la cresta. A pesar de su apariencia imponente, no ofrecía una protección óptima contra los sables enemigos y la larga crin resultaba molesta para muchos jinetes.
La estandarización era un problema, ya que cada regimiento encargaba sus propios cascos, lo que llevaba a variaciones. Aunque en 1811 se intentó introducir un modelo general más económico, resultó ser de baja calidad y endeble, lo que llevó a las tropas a preferir reparar sus antiguos cascos. Los oficiales usaban cascos similares a los de la tropa, pero con variaciones en calidad y decoración. A partir de 1808, surgió la moda de los cascos “al estilo Minerva”, con un perfil más prominente.
Los carabineros inicialmente usaban morriones de piel, que si bien eran impresionantes, carecían de una sujeción adecuada y se perdían fácilmente en combate. Napoleón, alarmado por las heridas sufridas, ordenó que, al igual que los coraceros, los carabineros también llevaran casco. Su casco era una pieza espectacular de cobre, inspirada en los cascos griegos, con un largo penacho escarlata en lugar de la crin de caballo. Los cascos de la tropa eran de tonalidad amarilla, mientras que los de los oficiales eran rojizos.
Espadas y Armas de Fuego
La caballería pesada utilizaba espadas de un solo filo, rectas o ligeramente curvadas, diseñadas principalmente para estocadas, consideradas más letales que los tajos. El sable “An IX” (1801) fue un arma significativa, con una hoja recta de casi un metro. Posteriormente, el sable “An XI” mejoró el diseño, aligerando la hoja con acanaladuras y modificando la vaina con guías de madera para evitar el desafilado. Los carabineros, por su parte, adoptaron sables distintivos, como el ligeramente curvo “a la Montmorency”.
En cuanto a las armas de fuego, la caballería pesada era reacia a portar mosquetones o carabinas, considerándolas impropias de su rol de carga. Sin embargo, se aceptó la necesidad de que al menos parte de los jinetes llevaran algún arma larga para servicios de piquete. Los coraceros se mostraron especialmente reacios, alegando el sobrepeso y la incomodidad de manejarlas con la coraza puesta. A partir de 1812, se ordenó la distribución de mosquetones de caballería. Las pistolas eran más populares, y aunque se reglamentaban dos por coracero, no siempre se llevaban o recargaban en combate. Pese a su limitada eficacia (Federico el Grande tuvo que demostrarlo con muñecos de paja), podían ser cruciales en situaciones extremas, como la de Dresde (1813), donde las pistolas de los coraceros resultaron útiles al tener la pólvora seca gracias a las pistoleras cubiertas.
La Guerra Química y las Contramedidas: El Nacimiento de la Máscara Antigás
La Primera Guerra Mundial introdujo una nueva y aterradora amenaza: el gas venenoso. Aunque solo el 3% de las bajas en combate se debieron directamente a los gases, el número de heridos fue altísimo, generando un miedo psicológico profundo entre los soldados.
La Aurora de la Guerra Química
Los franceses fueron los primeros en usar gas lacrimógeno en agosto de 1914. Alemania respondió en octubre de 1914 y fue la primera en generalizar el uso del gas como arma. El 31 de enero de 1915, un ataque masivo con bromuro de xililo líquido contra el ejército ruso en Bolimov fracasó debido a que el gas se congeló. El cloro fue el primer agente letal empleado, utilizado por Alemania el 22 de abril de 1915 en Langemark, Bélgica. Los británicos, indignados, pronto desarrollaron sus propias armas químicas, realizando más ataques que otros países.
Tipos de Agentes Químicos
- Cloro: Ineficaz como arma letal. Formaba una nube verdosa visible y con olor fuerte, fácil de detectar. Soluble en agua, por lo que un paño húmedo sobre boca y nariz reducía su impacto. Aunque el amonio de la orina se creía neutralizante, la mezcla con cloro producía gases tóxicos. Era un arma de disuasión eficaz, generando miedo.
- Fosgeno: Introducido por los franceses en 1915. Más letal que el cloro, era incoloro y su olor recordaba al heno húmedo, dificultando su detección. Los síntomas tardaban 24 horas o más en manifestarse, incapacitando a las tropas al día siguiente. A menudo se mezclaba con cloro para una mejor diseminación (conocida como Estrella Blanca).
- Gas Mostaza: El más efectivo de la Primera Guerra Mundial, introducido por los alemanes en julio de 1917. Letal solo en altas dosis, su objetivo era incapacitar y contaminar el campo de batalla. Al ser más pesado que el aire, se posaba en el suelo en forma líquida y se evaporaba lentamente, lo que lo hacía inadecuado para ataques de asalto, pero ideal para las trincheras. No necesitaba ser inhalado para ser efectivo; el contacto con la piel era suficiente, causando quemaduras y ampollas. También provocaba ceguera temporal e inflamación ocular.
Consecuencias del Gas
Las bajas por gas rara vez eran letales (3%), pero el 2% causaba invalidez permanente y el 70% se recuperaba en menos de seis semanas. Sin embargo, todos los afectados sufrían secuelas mentales, lo que lo convertía en uno de los mayores miedos de las tropas. La muerte por gas era terrible, con síntomas como respiración entrecortada, náuseas, pulso acelerado, piel cenicienta y la secreción de litros de líquido pulmonar.

| Nación | Bajas por Gas (estimadas) | Letales | No letales |
|---|---|---|---|
| Rusia | 450.000 | 50.000 | 400.000 |
| Alemania | 200.000 | 10.000 | 190.000 |
| Francia | 190.000 | 8.000 | 182.000 |
| Reino Unido | 189.000 | 8.000 | 181.000 |
| Imperio Austrohúngaro | 100.000 | 3.000 | 97.000 |
| EEUU | 73.000 | 1.500 | 71.500 |
| Italia | 59.500 | 4.500 | 55.000 |
| Total | 1.261.500 | 85.000 | 1.176.500 |
La Evolución de las Contramedidas: El Casco Antigás Británico
Al principio, los contendientes no estaban preparados. En la Segunda Batalla de Ypres, un oficial médico canadiense, también químico, identificó el cloro y recomendó a las tropas orinar en un trozo de tela para cubrirse la boca y la nariz.
El primer equipo oficial distribuido fue el Respirador Velo Negro, una almohadilla impregnada de químicos sujeta a la parte inferior de la cara, complementada con gafas protectoras.
El siguiente avance fue el casco antigás, básicamente una bolsa sobre la cabeza con el tejido impregnado de químicos para neutralizar el gas. Las piezas oculares, propensas a empañarse, eran inicialmente de mica. La primera versión británica fue el Casco Hypo, empapado en tiosulfato de sodio. Le siguió el casco antigás P, parcialmente efectivo contra el fosgeno, impregnado con fenato hexamina y con una boquilla de respiración para evitar la acumulación de dióxido de carbono. En enero de 1916, se distribuyó una versión modificada, el Casco PH, con hexametilentetramina adicional para mejorar la protección contra el fosgeno.
La culminación fueron los respiradores con caja autocontenidos. El 'Large Box Respirator' (LBR) o 'Harrison's Tower', aunque efectivo, era voluminoso. La infantería recibió el 'Small Box Respirator' (SBR), una máscara de una sola pieza, bien ajustada y de goma, con piezas oculares y una caja de filtrado compacta que se podía llevar colgada del cuello. El SBR se convirtió en la posesión más preciada del soldado, a menudo conservado incluso cuando se abandonaban los fusiles.
Para el gas mostaza, no se encontró ninguna contramedida efectiva para el contacto con la piel durante la guerra. Los regimientos escoceses, al usar kilts, eran especialmente vulnerables. Los soldados canadienses descubrieron que, en lugar de huir, correr a través de la nube de gas minimizaba la exposición.
Métodos de Liberación de Gas
Inicialmente, el gas se liberaba desde cilindros, aprovechando los vientos favorables. Este método creaba una nube concentrada, pero dependía del viento y era visible, dando tiempo al enemigo para protegerse. Los cilindros eran pesados y peligrosos de transportar, con riesgo de apertura prematura por bombardeos.
Los proyectiles de artillería superaron muchos de estos riesgos. Eran independientes del viento y podían cubrir una mayor área. El fosgeno, transparente y casi inodoro, se lanzaba con proyectiles que caían con un ruido sordo, permitiendo que el gas actuara antes de que los soldados tomaran precauciones. El principal defecto era la dificultad de lograr una concentración letal con una carga de gas pequeña.
La solución para una concentración letal sin cilindros fue el "lanzador de gas", esencialmente un mortero de gran calibre que disparaba cilindros enteros. El lanzador Livens británico (1917) era un tubo de 8 pulgadas que disparaba cilindros con 14 o 18 kg de gas hasta 1900 metros, permitiendo una densa concentración de gas al disparar baterías completas simultáneamente.
Preguntas Frecuentes
- ¿Por qué la policía patrulla el casco antiguo de Murcia?
La policía patrulla el casco antiguo de Murcia, especialmente las zonas de ocio, por temor a represalias y una escalada de violencia entre grupos radicales de extrema derecha y antifascistas, tras una brutal agresión a una joven. El objetivo es la prevención de nuevos incidentes. - ¿Qué grupos están involucrados en los incidentes de Murcia?
Los grupos involucrados son principalmente los 'sharperos' (antifascistas, con símbolos como la hoz y el martillo) y seguidores de la extrema derecha (con símbolos como la esvástica). Ambos se han relacionado con facciones radicales del fútbol. - ¿Cuál fue la primera versión de casco antigás británico?
La primera versión de casco antigás británico fue el Casco Hypo, cuyo tejido se empapaba con tiosulfato de sodio. Posteriormente, se desarrollaron modelos como el casco P y el casco PH (una versión modificada del P). - ¿Qué tan efectivos eran los primeros cascos antigás?
Los primeros cascos antigás eran primitivos y tenían limitaciones, como el empañamiento de las gafas o que el químico impregnado se mojara con la lluvia y cayera en los ojos. Sin embargo, su efectividad fue crucial; la tasa de mortalidad por gas en las bajas británicas disminuyó del 17% en 1916 al 3% en 1918, a pesar de un aumento en el número total de afectados. - ¿Cuál era la principal diferencia entre los cascos de los coraceros y los carabineros napoleónicos?
Inicialmente, los carabineros usaban morriones de piel, pero luego adoptaron cascos. La principal diferencia visual y de diseño era que los cascos de los coraceros tenían una larga crin de caballo en la cresta, mientras que los de los carabineros, de cobre, tenían un largo penacho escarlata en su lugar, inspirados en cascos griegos. - ¿Qué tan protegidos estaban los coraceros napoleónicos?
Los coraceros napoleónicos estaban bien protegidos para su época, con corazas de acero (pectorales y espaldar) capaces de detener disparos de pistola a cierta distancia. Sus cascos, aunque espectaculares, no ofrecían la máxima protección contra sables. Sin embargo, su armamento completo (coraza, casco, espada para estocadas y pistolas) los convertía en una fuerza formidable.
Desde la necesidad de controlar la violencia en las calles de la Murcia actual hasta la evolución de las defensas personales en los campos de batalla históricos, la historia de la seguridad es un testimonio de la constante adaptación humana frente a las amenazas. Ya sea patrullando zonas de conflicto ideológico o desarrollando equipamiento para mitigar los horrores de la guerra química, la búsqueda de protección y la capacidad de responder a nuevos desafíos sigue siendo una prioridad fundamental para la sociedad y sus fuerzas de seguridad.
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