¿Qué cambios tendrá la policía con la nueva ley de transformación?

Transformación Policial: Las Nuevas Leyes de Duque

29/01/2024

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La Policía Nacional de Colombia, pilar fundamental de la seguridad y el orden en el país, se encuentra en un proceso de profunda transformación. Recientemente, bajo la administración del presidente Iván Duque Márquez, se han sancionado un conjunto de legislaciones que buscan redefinir su marco de actuación, su relación con la ciudadanía y sus capacidades operativas. Estas nuevas normativas, que incluyen dos estatutos disciplinarios específicos para la institución y sus patrulleros, así como la controvertida Ley de Seguridad Ciudadana, representan un intento ambicioso por modernizar y fortalecer el cuerpo policial, respondiendo a las demandas de un contexto social dinámico y, en particular, a las lecciones aprendidas de las protestas sociales de 2021.

¿Por qué se reasigna a los oficiales generales de armas de la Policía Nacional del Perú?
La medida se oficializó mediante una edición extraordinaria publicada en el diario oficial El Peruano. "Reasignar en el cargo a los oficiales generales de armas de la Policía Nacional del Perú, por la causal de necesidad del servicio, sin costo y con costo para el Estado", dice la resolución suprema 119-2024.

El objetivo declarado de estas reformas es ambicioso: enarbolar principios esenciales como la protección de los derechos humanos, la salvaguarda de la vida y el respeto por los bienes de los ciudadanos. Según el expresidente Duque, estas leyes buscan brindar “tranquilidad” a todos los sectores de la sociedad, desde campesinos hasta empresarios, asegurando que la propiedad solo pueda ser reclamada a través de la autoridad competente y cerrando “brechas a la criminalidad”. El ministro del Interior de la época, Daniel Palacios, complementó esta visión, destacando que la normativa busca “agravar las conductas que afectan a todos los ciudadanos y que el delincuente siempre vaya a la cárcel y no a la calle”. Este enfoque subraya una firme intención de reforzar la legalidad y la eficacia en la persecución del delito, al tiempo que se busca una mayor legitimidad y confianza en la fuerza pública.

Índice de Contenido

Un Nuevo Marco Legal para la Disciplina Policial

Uno de los pilares de esta transformación radica en la sanción de dos nuevos estatutos disciplinarios. Estos documentos legales son cruciales porque establecen las reglas claras de conducta y las consecuencias para los miembros de la Policía Nacional que incurran en faltas. La existencia de un estatuto dedicado a la institución en su conjunto y otro específicamente diseñado para el patrullero refleja un esfuerzo por diferenciar y particularizar las responsabilidades y expectativas a cada nivel dentro de la jerarquía policial. Esto permite una aplicación más justa y precisa de las normativas, reconociendo las distintas funciones y el impacto de las acciones individuales y colectivas. La disciplina es, sin duda, un eje central para la cohesión y el buen funcionamiento de cualquier fuerza armada, y en el caso de la policía, es indispensable para garantizar el respeto a la ley y a los ciudadanos.

La necesidad de estos nuevos estatutos surge de un contexto donde la confianza ciudadana en la institución ha sido puesta a prueba. Al actualizar y especificar las normas disciplinarias, se busca no solo corregir comportamientos indebidos, sino también prevenir su ocurrencia, fomentando una cultura de integridad y responsabilidad. Un marco disciplinario robusto es esencial para que la policía pueda operar con la autoridad moral necesaria, asegurando que sus miembros actúen siempre dentro de los límites de la ley y respetando los derechos humanos de todos los individuos. Estos nuevos estatutos son un compromiso con la mejora continua, buscando elevar los estándares de comportamiento y profesionalismo dentro de la institución, lo que a su vez se traduce en una mayor credibilidad y aceptación por parte de la población a la que sirven.

Reforzando la Rendición de Cuentas: El Inspector Delegado y el ESMAD

Una de las innovaciones más destacadas de los nuevos estatutos es la creación de la figura del Inspector Delegado para la Manifestación Pública y Pacífica. Esta nueva posición tendrá la vital función de priorizar y agilizar las investigaciones relacionadas con “conductas indebidas” por parte de uniformados en el contexto de protestas sociales. La relevancia de esta figura es inmensa, especialmente considerando el escrutinio público y las críticas que han recibido las actuaciones policiales durante eventos de alta tensión social. Al asignar un inspector delegado específico para este ámbito, se envía un mensaje claro sobre el compromiso de la institución con la transparencia y la rendición de cuentas en situaciones tan delicadas. Aunque aún no se ha dado a conocer quién ocupará este cargo, su mera existencia subraya una intención de asegurar que cualquier abuso de autoridad sea investigado de manera pronta y efectiva, lo que es fundamental para restaurar y mantener la confianza pública.

Paralelamente, se ha implementado una medida crucial para el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), ahora conocido como Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO). Los miembros de esta unidad deberán someterse a una certificación anual por parte de un Centro de Estándares. El propósito de esta certificación es validar sus competencias y, fundamentalmente, prevenir posibles casos de abuso de fuerza. Este requisito anual no es solo una formalidad; implica una evaluación continua de las habilidades, el entrenamiento y el apego a los protocolos de actuación. La profesionalización y el control en el uso de la fuerza son aspectos críticos para una fuerza que interactúa directamente con la ciudadanía en situaciones de conflicto, y esta medida busca asegurar que sus intervenciones sean siempre proporcionales, legítimas y en estricto apego a los marcos normativos vigentes. La certificación anual es un mecanismo para garantizar que los agentes estén siempre al día con las mejores prácticas y que su desempeño se ajuste a las expectativas de respeto por la vida y la integridad de las personas.

Impulso a la Carrera Policial y Modernización

La transformación también contempla cambios significativos en la carrera policial, buscando atraer y retener talento de calidad. Una de las iniciativas más sobresalientes es el beneficio de ‘matrícula cero’ para jóvenes de estratos uno, dos y tres que deseen unirse a la institución. Esta inversión del Gobierno, que asciende a 22.000 millones de pesos, tiene un doble impacto: por un lado, democratiza el acceso a la carrera policial, permitiendo que jóvenes de escasos recursos económicos puedan formarse profesionalmente sin la barrera del costo de la educación; por otro, busca diversificar el perfil de los futuros uniformados, enriqueciendo la composición social de la fuerza. Al facilitar el ingreso de una base más amplia de la población, se espera no solo aumentar el número de aspirantes, sino también fortalecer la conexión de la policía con las comunidades que representa, promoviendo una institución más inclusiva y representativa de la sociedad colombiana.

¿Qué le pasó a los policías en retiro?
La fiscal Mónica Silva consiguió la detención preliminar por el plazo de 10 días contra 21 investigados, de las cuales 16 son policías en actividad y uno en retiro. A ellos, se les atribuye el presunto delito de concusión, cohecho pasivo propio en el ejercicio de la función policial, tráfico de influencias y crimen organizado.

Además de atraer nuevos talentos, la ley busca retener a los mandos experimentados. Se ha establecido una bonificación de permanencia para los mandos del nivel ejecutivo que, a pesar de haber cumplido su tiempo de servicio, decidan continuar en la Policía. Esta medida es vital para mantener la experiencia y el conocimiento acumulado dentro de la institución. Los mandos ejecutivos son cruciales para la formación de nuevas generaciones y para la continuidad de las estrategias operativas. Incentivar su permanencia garantiza que la experticia no se pierda, contribuyendo a la estabilidad y eficacia de la fuerza policial en el largo plazo. La acumulación de experiencia en roles de liderazgo es fundamental para la toma de decisiones estratégicas y operativas, y esta bonificación reconoce el valor de esa trayectoria.

Finalmente, la modernización de la Policía Nacional también se materializa en una robusta inversión económica. El Ejecutivo ha destinado más de 300.000 millones de pesos para dotar a la entidad con 11.000 cámaras corporales para vigilancia y para el mejoramiento de infraestructura en las estaciones policiales, en un plazo de cinco años. Las cámaras corporales son una herramienta invaluable para la transparencia y la rendición de cuentas, ya que registran las interacciones entre los uniformados y los ciudadanos, proporcionando evidencia objetiva en caso de incidentes y disuadiendo comportamientos indebidos. El mejoramiento de la infraestructura, por su parte, no solo dignifica las condiciones de trabajo de los policías, sino que también mejora la capacidad operativa y de atención al ciudadano en las estaciones, que son puntos clave de contacto entre la comunidad y la institución. Estas inversiones demuestran un compromiso con la tecnificación y la optimización de los recursos, esenciales para una policía del siglo XXI.

La Controversial Ley de Seguridad Ciudadana

Conjuntamente con los estatutos policiales, se sancionó la Ley de Seguridad Ciudadana. Esta legislación, presentada en el contexto de las protestas de 2021, fue calificada por el presidente Duque como un “triunfo de la legalidad”. Sin embargo, ha sido objeto de considerable polémica, principalmente porque “abre la puerta al uso de armas en defensa propia”. Esta particularidad de la ley ha generado un intenso debate sobre los límites de la autodefensa y el monopolio de la fuerza por parte del Estado. Mientras el gobierno la justificó como una medida para dar “tranquilidad” y seguridad ciudadana a quienes se sienten amenazados en su propiedad, críticos argumentan que podría derivar en un aumento de la violencia y la justicia por mano propia. La ley busca, según sus promotores, agravar las penas para ciertas conductas delictivas, enviando un mensaje de contundencia contra la criminalidad y brindando “mayores herramientas a los jueces para sancionar a los violentos que perturban su tranquilidad”. Este es un elemento clave que, si bien no afecta directamente la estructura o funcionamiento interno de la policía, sí redefine el marco legal en el que opera la seguridad en el país y la interacción entre ciudadanos y delincuencia, generando un impacto significativo en la percepción de la justicia y el orden.

Preguntas Frecuentes sobre la Transformación Policial

¿Cuáles son las leyes principales de esta transformación?
Se sancionaron dos nuevos estatutos disciplinarios para la Policía Nacional (uno para la institución y otro para el patrullero) y la Ley de Seguridad Ciudadana.
¿Cuál es el propósito general de estas nuevas legislaciones?
Buscan transformar la Policía Nacional, enarbolando principios como los derechos humanos, proteger la vida y honrar los bienes de los ciudadanos, así como cerrar brechas a la criminalidad y asegurar que los delincuentes vayan a la cárcel.
¿Qué es el Inspector Delegado para la Manifestación Pública y Pacífica?
Es una nueva figura creada para dar prioridad a las investigaciones por “conductas indebidas” de uniformados en medio de protestas sociales, buscando mayor transparencia y rendición de cuentas.
¿Cómo afecta la nueva ley al ESMAD?
Los miembros del ESMAD (ahora UNDMO) deberán ser certificados anualmente por un Centro de Estándares para validar sus competencias y prevenir el abuso de fuerza, asegurando una actuación más profesional y apegada a los derechos humanos.
¿Qué beneficios se ofrecen para quienes deseen ingresar a la Policía?
Jóvenes de estratos uno, dos y tres que deseen ser miembros de la institución serán beneficiados con ‘matrícula cero’, una inversión de 22.000 millones de pesos por parte del Gobierno.
¿Hay incentivos para que los policías permanezcan en la institución?
Sí, se estableció una bonificación de permanencia para los mandos del nivel ejecutivo que, a pesar de cumplir su tiempo de servicio, decidan continuar en la Policía, buscando retener la experiencia.
¿Qué inversión se ha hecho en tecnología e infraestructura?
Se invertirán más de 300.000 millones de pesos para dotar a la entidad con 11.000 cámaras corporales para vigilancia y para el mejoramiento de infraestructura en las estaciones policiales, en un plazo de cinco años.
¿Cuál es el aspecto más polémico de la Ley de Seguridad Ciudadana?
Su aspecto más polémico es que “abre la puerta al uso de armas en defensa propia”, lo que ha generado debate sobre la autodefensa y el monopolio de la fuerza.

Conclusiones: Hacia una Policía Renovada y más Cercana al Ciudadano

La batería de leyes sancionadas por el presidente Iván Duque representa un esfuerzo concertado por reconfigurar la Policía Nacional de Colombia. Desde la actualización de los estatutos disciplinarios, que buscan una mayor transparencia y rendición de cuentas, hasta la implementación de medidas para la profesionalización y el control del uso de la fuerza en unidades especializadas como el ESMAD, la dirección apunta hacia una institución más moderna, eficaz y, sobre todo, más legitimada ante los ojos de la ciudadanía.

Las inversiones en educación, con la ‘matrícula cero’, y en retención de talento, con la bonificación por permanencia, son estrategias a largo plazo que buscan asegurar una base sólida de personal capacitado y comprometido. La dotación de cámaras corporales y la mejora de la infraestructura son pasos concretos hacia la modernización tecnológica y la optimización de las condiciones de trabajo, lo que a su vez se traduce en una mejor capacidad de respuesta y una mayor confianza pública.

Si bien la Ley de Seguridad Ciudadana ha generado controversia por sus disposiciones sobre el uso de armas en defensa propia, su inclusión en este paquete legislativo subraya una visión integral de la seguridad que va más allá de la mera acción policial, buscando empoderar a los ciudadanos en la protección de sus bienes. En conjunto, estas reformas aspiran a construir una Policía Nacional más adaptada a los desafíos contemporáneos, capaz de garantizar la seguridad con pleno respeto a la ley y a los derechos de todos los colombianos, sentando las bases para una institución que no solo combate el crimen, sino que también fomenta la confianza y la convivencia pacífica. La efectividad de estas medidas se medirá con el tiempo, en la capacidad de la Policía para adaptarse, evolucionar y, en última instancia, fortalecer su vínculo con la sociedad a la que sirve.

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