05/04/2024
Más que un simple accesorio, la boina roja es un emblema cargado de historia y profundo significado en la España del siglo XX. Símbolo distintivo de los Requetés, las milicias carlistas, esta prenda representó un compromiso férreo con la tradición, la monarquía y la fe en tiempos de profunda agitación social y política. Adentrémonos en el fascinante origen, la evolución y el papel crucial de estos combatientes, así como el ambiente que los impulsaba, para comprender mejor una de las fuerzas más emblemáticas de la historia española contemporánea.

- Origen y Leyenda de un Símbolo
- El Requeté en los Inicios del Siglo XX: De la Juventud a la Milicia
- Consolidación y Preparación en la Segunda República
- La Boina Roja en la Guerra Civil Española
- Un Espíritu de Fe y Combate: El Ambiente en la Guerra
- Legado y Disolución: El Final de una Era
- Preguntas Frecuentes sobre la Boina Roja y los Requetés
- ¿Qué eran exactamente los Requetés?
- ¿Por qué se les conocía como "Boina Roja"?
- ¿Cuál fue el papel de las Margaritas y los Pelayos?
- ¿Dónde combatieron principalmente los Requetés durante la Guerra Civil?
- ¿Cuántos Requetés participaron y cuántos murieron en la Guerra Civil?
- ¿Qué significaba la boina roja para sus miembros?
Origen y Leyenda de un Símbolo
El nacimiento del término “Requeté” y su asociación con la distintiva boina roja se remonta a los albores de la primera guerra carlista, en el otoño de 1833. Según las crónicas y la tradición popular, los primeros batallones carlistas recibieron apodos singulares para distinguirse. Entre ellos, el tercer batallón navarro se ganó el mote de “Requeté”. La leyenda más difundida atribuye este peculiar nombre al precario estado de sus uniformes tras las escaramuzas en las montañas navarras. Sus compañeros de otros batallones, al ver sus vestimentas desgarradas, les cantaban burlonamente: “Tápate soldado, tápate, que el culo se te ve”. Para evitar escándalos al entrar en los pueblos, adaptaron la letra a un más recatado: “Tápate soldado, tápate, que se te ve el requeté”. Esta anécdota, recogida incluso por el británico William Walton en su libro de 1837, destaca el arrojo y la valentía de este batallón, que, liderado por Zumalacárregui, se hizo famoso por sus intrépidas cargas a la bayoneta, sembrando el terror entre los cristinos. Cantaban su propia canción, que comenzaba con las palabras “Requeté, que se te ve”, antes de cada combate. Tal fue su fama que el segundo batallón de Castilla, bajo el mando de Taus, adoptó el nombre de Requeté Castellano.
Otra teoría, propuesta por un Diccionario de términos carlistas en 1938, sugiere que la palabra “requeté” se originó en la contraseña de cornetín, que se expresaba con las sílabas “re-que-te”. Sea cual fuere su origen exacto, lo cierto es que el nombre arraigó y se convirtió en sinónimo de la milicia carlista.
El Requeté en los Inicios del Siglo XX: De la Juventud a la Milicia
Con el cambio de siglo, la denominación “Requeté” resurgió para identificar a diversas organizaciones carlistas y sus publicaciones periódicas en distintas regiones de España, como Cataluña, Aragón o Andalucía. Un hito importante fue la fundación por Juan María Roma de una organización juvenil del carlismo en Cataluña en 1907, cuyo órgano de expresión era el semanario manresano Lo Mestre Titas. Esta iniciativa sentó las bases para una evolución significativa.
A partir de 1913, bajo la dirección de Joaquín Llorens, el Requeté se transformó en la organización paramilitar del carlismo, siguiendo el modelo de los influyentes Camelots du Roi de Acción Francesa. Aunque su actividad fue limitada durante la Primera Guerra Mundial, experimentó una notable reactivación en 1920 bajo Juan Pérez Nájera, y de manera aún más contundente tras la proclamación de la Segunda República Española. Fue en Navarra donde el Requeté alcanzó su mayor desarrollo, llegando a contar con unos 10.000 miembros organizados. Su función principal en este período se centró en la vigilancia callejera y la custodia de edificios religiosos, círculos tradicionalistas y redacciones de periódicos afines, reflejando el clima de creciente tensión política y social.
Consolidación y Preparación en la Segunda República
Inicialmente, los requetés se mostraron cautelosos ante la instauración de la Segunda República. Sin embargo, su actitud cambió drásticamente tras la quema de conventos en mayo de 1931, un evento que encendió su fervor y motivación. En este contexto, se sintieron impulsados por la defensa de sus modos de vida tradicionales y su fe religiosa, percibidas como amenazadas por las fuerzas de índole revolucionaria.
En un ambiente de polarización creciente en España, muchos sectores derechistas vieron en los requetés una garantía de seguridad y orden. Su organización era notable, con un aparato logístico bien estructurado que incluía la participación de mujeres, conocidas como Margaritas, y niños, los Pelayos, lo que les confería una gran cohesión y motivación. Aunque al inicio de la República contaban con cientos de guerrilleros con entrenamiento militar, carecían de armamento.
La militarización del Requeté se consolidó a partir de 1932, cuando el coronel José Enrique Varela asumió la jefatura. Varela estructuró la milicia de manera rigurosa, estableciendo unidades claras:
| Unidad | Composición |
|---|---|
| Patrulla | Cinco boinas rojas y un jefe |
| Compañía | 246 hombres |
| Tercio | Tres compañías |
En 1935, Ricardo Rada tomó las riendas de la organización, y para julio de 1936, los requetés ya sumaban 30.000 hombres, listos para la acción. Su preparación no se limitó al ámbito nacional. En marzo de 1934, una delegación de la Comunión Tradicionalista, encabezada por Antonio Lizarza, junto a representantes de la Unión Militar Española y Renovación Española, viajó a Roma. Allí se reunieron con Benito Mussolini, quien, tras escuchar su plan para derrocar a la República, les proporcionó dinero y armamento. Además, se acordó el envío de jóvenes requetés a Italia para su adiestramiento militar. Cerca de 500 de ellos, en grupos de 30, viajaron secretamente a Italia, donde recibieron instrucción en el manejo de armamento moderno durante aproximadamente un mes. Este adiestramiento se intensificó bajo la dirección de Manuel Fal Conde, quien asumió la dirección de la Comunión Tradicionalista.
Un claro ejemplo de su creciente fuerza y organización fue el “acto del Quintillo”, celebrado el 15 de abril de 1934 en Dos Hermanas, Sevilla. Este evento consistió en una presentación pública y desfile de 650 boinas rojas andaluces, completamente uniformados e instruidos militarmente. Fue una exhibición sin precedentes que contó con la asistencia de los dirigentes carlistas nacionales, destinada a demostrar la capacidad del Requeté más allá de sus feudos tradicionales.

La Boina Roja en la Guerra Civil Española
Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, los requetés se integraron activamente en las fuerzas del bando sublevado, formando sus propios tercios que combatieron junto al general Franco. Su actuación fue destacada en toda la contienda, aunque la temprana muerte de los generales Sanjurjo y Mola, con quienes habían fraguado la conspiración, fue un duro golpe para sus mandos.
El Requeté adoptó la Cruz de Borgoña como su bandera, un símbolo que encapsulaba su espíritu tradicionalista. Es importante señalar que en sus filas no solo se integraron los carlistas tradicionalistas, sino también los monárquicos alfonsinos. Figuras como Jorge Vigón y José Ignacio Escobar llegaron a afirmar que la boina roja se convirtió en el “símbolo del monarquismo español, uno y sólidamente compenetrado, borradas todas las diferencias que a lo largo de un siglo le habían dividido”.
En total, se constituyeron 42 tercios de requetés, distribuidos geográficamente de la siguiente manera:
| Región | Número de Tercios |
|---|---|
| Navarra | 10 |
| País Vasco | 8 |
| Castilla | 8 |
| Andalucía | 7 |
| Aragón | 6 |
| Asturias | 2 |
| Cataluña | 1 |
| Total | 42 |
Entre estas unidades, el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat se destacó como uno de los más famosos y laureados. Los nombres de todos los tercios están grabados en las estaciones del vía crucis de Montejurra, un lugar de gran significado para el carlismo. Se calcula que alrededor de 60.000 requetés participaron en la Guerra Civil, de los cuales aproximadamente 6.000 perdieron la vida. La vasta mayoría de estos combatientes eran campesinos de extracción humilde, lo que subraya la base popular de este movimiento.
Los requetés se distinguieron por su acentuado españolismo y su profunda religiosidad. Contribuyeron de manera decisiva a la victoria del bando sublevado, entrando en todas las ciudades que se habían resistido a los carlistas en el siglo anterior, incluyendo San Sebastián, Bilbao, Madrid, Barcelona y Pamplona.
Un Espíritu de Fe y Combate: El Ambiente en la Guerra
El ambiente que envolvía a los boinas rojas durante los primeros días de la Guerra Civil fue descrito con gran viveza por el requeté aragonés José María Resa. Su testimonio revela la intensidad de su fervor y la profunda raigambre religiosa que los caracterizaba. Resa narra que “Por doquier se oían los fuertes ¡Vivas a Cristo Rey y a España! acompañados de nuestros himnos carlistas y todos los grupos eran portadores de la Cruz de Cristo y la Bandera Nacional. Allí estaban también nuestras mujeres, las Margaritas, en pie de guerra, alentándonos a todos para la victoria, al mismo tiempo que nos colocaban en el pecho detentes del Sagrado Corazón de Jesús, Escapularios y medallas de la Santísima Virgen”.
Esta descripción pinta un cuadro de una milicia donde la fe y la patria se entrelazaban indisolublemente. Los "vivas" a Cristo Rey no eran meros gritos de guerra, sino expresiones de una convicción profunda, mientras que los símbolos religiosos, como la Cruz de Cristo y las imágenes del Sagrado Corazón, no solo adornaban sus pechos sino que se sentían como escudos protectores. La presencia de las Margaritas, al pie del cañón, infundiendo ánimo y dotándolos de amuletos sagrados, refuerza la imagen de una lucha que era tanto militar como espiritual, una verdadera cruzada en defensa de sus valores más arraigados.
Legado y Disolución: El Final de una Era
A pesar de su crucial participación en la victoria del bando sublevado, la organización política de los requetés, la Comunión Tradicionalista, fue oficialmente disuelta por Franco tras el Decreto de Unificación en abril de 1937. Este decreto forzó la integración de todas las fuerzas políticas del bando nacional en una única formación, la Milicia Nacional de FET y de las JONS, lo que generó no pocos roces y tensiones con los falangistas.
Sin embargo, a pesar de la disolución formal, los requetés continuaron combatiendo bajo la insignia de la boina roja, llevando consigo su espíritu y su legado hasta el final de la contienda. La boina roja, por tanto, trasciende su origen como prenda de vestuario para convertirse en un potente símbolo de la determinación y la lealtad carlista, un recordatorio de una fuerza que, arraigada en la tradición y la fe, dejó una marca indeleble en la historia de España.

Preguntas Frecuentes sobre la Boina Roja y los Requetés
¿Qué eran exactamente los Requetés?
Los Requetés eran las milicias armadas del movimiento carlista español. Defendían la monarquía tradicional, la fe católica y un ideario conservador, y desempeñaron un papel significativo en las guerras carlistas del siglo XIX y, especialmente, como fuerza paramilitar durante la Segunda República y la Guerra Civil Española.
¿Por qué se les conocía como "Boina Roja"?
La boina roja era la prenda distintiva de los requetés, adoptada desde el siglo XIX. Aunque el origen exacto del apodo “Requeté” tiene varias teorías (desde una canción popular hasta una contraseña de cornetín), la boina roja se convirtió en su símbolo más reconocible y en el emblema de su identidad militar y política.
¿Cuál fue el papel de las Margaritas y los Pelayos?
Las Margaritas eran la sección femenina del carlismo, que apoyaban a los requetés en labores logísticas, asistenciales y de propaganda. Los Pelayos eran la sección juvenil, encargados de la formación y adoctrinamiento de los más jóvenes en los principios carlistas. Ambos grupos fueron fundamentales para la cohesión y el apoyo moral de la milicia.
¿Dónde combatieron principalmente los Requetés durante la Guerra Civil?
Los requetés combatieron en todos los frentes de la Guerra Civil Española, formando 42 tercios que participaron activamente junto al bando sublevado. Tuvieron una presencia notable en Navarra, el País Vasco, Castilla, Andalucía, Aragón, Asturias y Cataluña, contribuyendo decisivamente a la toma de importantes ciudades.
¿Cuántos Requetés participaron y cuántos murieron en la Guerra Civil?
Se estima que alrededor de 60.000 requetés participaron en la Guerra Civil Española, de los cuales aproximadamente 6.000 perdieron la vida en combate o a causa de la contienda. La mayoría eran campesinos de origen humilde, lo que resalta su compromiso popular con la causa carlista.
¿Qué significaba la boina roja para sus miembros?
Para los requetés, la boina roja era mucho más que un uniforme; era un símbolo de su identidad, su compromiso con la tradición, la monarquía legítima y la fe católica. Representaba su lealtad inquebrantable a sus ideales y su disposición a luchar y sacrificarse por ellos, convirtiéndose en un emblema de honor y orgullo.
En definitiva, la boina roja y los Requetés no son solo un capítulo más en la historia militar de España, sino un testimonio de la fuerza de las ideologías y la profunda convicción personal. Su historia es la de hombres y mujeres que, impulsados por la fe y la tradición, buscaron influir en el destino de su nación, dejando un legado que sigue siendo objeto de estudio y debate en la rica y compleja narrativa española.
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