15/11/2025
En el panteón de las leyendas del fútbol, pocos nombres resuenan con la fuerza y el misticismo de Diego Armando Maradona. Pero más allá de sus hazañas en el campo, su vida estuvo llena de episodios tan inverosímiles como cautivadores. Uno de los más extraordinarios, y quizás menos conocido, ocurrió en la fría Moscú de 1990, una ciudad aún bajo el velo de la Unión Soviética, donde un encuentro inesperado con la policía local lo llevaría a protagonizar un suceso sin precedentes en uno de los lugares más emblemáticos del mundo: la Plaza Roja.

Esta es la historia de cómo el genio argentino, en medio de un viaje caótico, se encontró en el corazón del poder soviético, desafiando normas y creando una anécdota que hoy forma parte de su inmortal legado.
Un Viaje Turbulento al Corazón de la Unión Soviética
Noviembre de 1990 marcaba un punto álgido en la carrera de Diego Armando Maradona. Su club, el Nápoles, llegaba a Moscú para enfrentarse al Spartak en los octavos de final de la prestigiosa Copa de Campeones. Maradona, que había liderado al Nápoles a su segundo Scudetto la temporada anterior, era, sin duda, la figura más esperada. La ciudad estaba expectante, los aficionados soviéticos soñaban con ver al astro en persona, y los medios de comunicación preparaban sus cámaras y micrófonos.
Sin embargo, la llegada del campeón estuvo lejos de ser convencional. Los primeros informes desde el aeropuerto de Moscú indicaban una ausencia notoria: Maradona no se había bajado del avión con el resto del equipo. Rápidamente, se propagó el rumor, luego confirmado, de que el ’Pibe de Oro’ había pasado una noche de excesos y, como resultado, había llegado tarde al aeropuerto, perdiendo su vuelo. La noticia fue un alivio para el Spartak, que veía una posible ventaja en la ausencia del rival, pero una decepción profunda para los jugadores y la inmensa afición soviética que anhelaba conocer a la leyenda.
La incertidumbre duró solo unas horas. Poco después, otro rumor comenzó a circular con la velocidad de un rayo por la capital soviética: Diego Armando Maradona volaba hacia la Unión Soviética en un avión privado. Y, para sorpresa de muchos, el rumor era cierto. Su aeronave aterrizó a las 11:00 de la noche en Moscú, apenas 18 horas antes del inicio del crucial partido. A los 40 minutos de la medianoche, se registró en el lujoso Hotel Berlín (hoy conocido como Saboya), donde lo esperaba su esposa, Claudia Villafañe. Pero la aventura apenas comenzaba.
La Noche Que la Militsiya Abrió sus Puertas
Una vez en su habitación, Maradona, agotado por el viaje y los acontecimientos, pidió algo para cenar. Sin embargo, la rígida estructura soviética y el avanzado de la hora jugaron en su contra: la cocina del hotel había cerrado hacía tiempo y no había posibilidad de conseguir alimentos. La decepción del astro fue palpable. ¿Cómo consolar a una figura de su calibre en una situación tan inusual?
La solución que se le ofreció fue tan inesperada como memorable: un viaje exclusivo por las calles desiertas de Moscú en un coche de la militsiya soviética, como se conocía entonces a la policía. Eran las 2:10 de la mañana cuando Maradona salió del hotel, rodeado de una improvisada multitud de admiradores y, lo que es más sorprendente, de policías sonrientes que parecían tan emocionados como los fans. Se subió al vehículo policial, listo para una inusual exploración nocturna de la capital soviética.
Para una figura acostumbrada a los lujos y las comodidades, la experiencia de recorrer una ciudad extranjera en un coche de policía, en medio de la noche y en un país tan enigmático como la Unión Soviética, debió ser una mezcla de surrealismo y aventura. Las calles de Moscú, normalmente bulliciosas, se mostraban silenciosas y casi místicas bajo la luz de las farolas, ofreciendo a Maradona una perspectiva única y privilegiada de la ciudad.
El 'Pibe de Oro' en la Plaza Roja Prohibida
Lo que sucedió a continuación fue un acto de audacia que desafió todos los límites y se convirtió en el punto culminante de su excéntrica visita. El día siguiente, 7 de noviembre, era una fecha de gran significado en el calendario soviético: el aniversario de la Revolución de Octubre. Tradicionalmente, este día se celebraba con un grandioso desfile militar y civil en la icónica Plaza Roja, la cual permanecía estrictamente cerrada al público general y a los vehículos no autorizados durante la preparación y celebración de los eventos.

Pero los policías que escoltaban a Maradona hicieron lo impensable. Con un “incumplimiento de los protocolos sin precedentes”, lograron llevar al astro a dar una vuelta por la Plaza Roja, que en ese momento se encontraba completamente cerrada y desierta, a excepción de los preparativos para el desfile. La imagen es poderosa y casi inverosímil: el Pibe de Oro, vestido con un largo y grueso abrigo de piel, recorriendo en un coche policial el corazón simbólico de la Unión Soviética, un espacio normalmente inaccesible, en una noche que quedará grabada en la historia de su leyenda personal.
Este gesto de los agentes, motivado quizás por la fascinación hacia el futbolista o por un deseo de ofrecerle una experiencia verdaderamente única, ilustra la magnitud de la figura de Maradona, capaz de romper barreras culturales y burocráticas con su sola presencia. La fotografía tomada por Alexánder Jakovlev de la agencia Tass, que inmortalizó a Maradona con su abrigo de piel, se convirtió en un testimonio visual de este suceso extraordinario, capturando la esencia de un momento donde la política y el deporte se entrelazaron de la manera más inesperada.
Entre el Castigo y la Aclamación: El Partido
Con la noche moscovita detrás, la atención se volvió hacia el partido. Esa tarde del 7 de noviembre, el Estadio Lenin (hoy conocido como Luzhnikí) esperaba el choque entre el Spartak y el Nápoles. El entrenador del Nápoles, Albertino Bigon, se encontraba en una posición difícil. Después de los excesos y la falta de entrenamiento de Maradona, ¿debía hacerlo jugar o castigarlo por violar las reglas de conducta del equipo? Incluso en el Spartak, la confusión era palpable: ¿jugaría Maradona o no después de todo lo ocurrido?
Finalmente, la decisión fue salomónica: Maradona comenzó el partido en el banquillo, como suplente. Era un claro castigo por su comportamiento y la falta de preparación. Sin embargo, la presión de los más de 100.000 aficionados que habían acudido al estadio bajo la gruesa aguanieve de noviembre era inmensa. En el minuto 65 del segundo tiempo, para el deleite de la multitud, Maradona hizo su entrada al campo. Aunque no pudo marcar ningún gol, jugó bien y tuvo un par de buenos intentos, mostrando destellos de su genialidad a pesar de las circunstancias.
El partido terminó 0-0, lo que obligó a jugar la prórroga y, posteriormente, una tanda de penaltis. Maradona no falló su tiro, ejecutando su lanzamiento con la maestría habitual. Sin embargo, su acierto no fue suficiente para que el Nápoles se impusiera al equipo soviético, y la participación de Maradona en esa Copa de Campeones llegó a su fin.
A pesar de la derrota, la visita dejó imágenes imborrables. El fotógrafo de Tass, quien había capturado la icónica imagen de Maradona en el hotel Berlín, confesó que su foto favorita era otra: aquella en la que se veía al defensa del Spartak Borís Pozdniakov haciendo una entrada decisiva a Maradona para detener un ataque peligroso, un testimonio de la intensidad del encuentro.
Esa noche de noviembre, los periodistas soviéticos tuvieron la oportunidad de entrevistarlo, y los jugadores del Spartak, rindiéndole homenaje, le hicieron regalos y formaron fila en los vestuarios para estrechar su mano y expresarle su aprecio. Fue un final digno para una visita tan caótica como memorable.
Un Legado Inolvidable
Poco después de este viaje, en marzo de 1991, la estancia de Maradona en Italia también llegaría a su fin tras dar positivo en un control de cocaína y “escapar” de Nápoles. El destino quiso que Maradona falleciera en otro mes de noviembre, exactamente treinta años después de aquel loco viaje a Moscú, cerrando un círculo en su extraordinaria vida. Pero su historia y su leyenda permanecen: la de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos; un futbolista que, con un abrigo de piel, paseó por una Plaza Roja desierta, escoltado por la policía soviética.

Este episodio no es solo una anécdota más en la vida de Maradona; es un testimonio de su capacidad para trascender fronteras, culturas y protocolos, dejando una marca indeleble en la memoria colectiva. La imagen del Pibe de Oro en la Plaza Roja, un icono del fútbol en el corazón de un imperio en declive, es un recordatorio de que, para Diego, lo imposible era solo un punto de partida.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Maradona fue llevado por la policía en Moscú?
Maradona fue llevado por la policía soviética (militsiya) en Moscú porque, al llegar tarde en la noche a su hotel y no poder cenar debido a que la cocina estaba cerrada, los oficiales le ofrecieron un tour exclusivo por las calles desiertas de la ciudad como consuelo y una forma de mostrarle la capital.
¿Qué era la “militsiya” soviética?
La “militsiya” era el nombre oficial de la policía en la Unión Soviética. Era la fuerza de seguridad pública encargada de mantener el orden y hacer cumplir la ley en el país durante la era soviética.
¿Qué significa que la Plaza Roja estaba “cerrada” cuando Maradona la visitó?
La Plaza Roja estaba cerrada porque era el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución de Octubre, una fecha en la que se celebraba un gran desfile militar y civil en la plaza. Por razones de seguridad y preparación, la plaza se cerraba al público. Los policías que lo llevaron a dar una vuelta por ella rompieron los protocolos de seguridad de forma inédita.
¿Jugó Maradona el partido después de este incidente?
Sí, Maradona jugó el partido entre el Nápoles y el Spartak de Moscú. Aunque debido a su retraso y falta de entrenamiento, comenzó en el banquillo, entró en el minuto 65 del segundo tiempo.
¿Cuándo visitó Maradona Moscú por primera vez?
Diego Maradona visitó Moscú por primera vez en noviembre de 1990, para disputar los octavos de final de la Copa de Campeones con el Nápoles contra el Spartak de Moscú.
¿Hubo consecuencias para los policías que llevaron a Maradona a la Plaza Roja?
El texto proporcionado no especifica si hubo consecuencias o sanciones para los policías involucrados en llevar a Maradona a la Plaza Roja. Sin embargo, sí se menciona que fue un “incumplimiento de los protocolos sin precedentes”, lo que sugiere que fue una acción fuera de lo común y no autorizada.
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