04/07/2024
La ciudad de Chachapoyas, en la majestuosa región de Amazonas, vio nacer a un hombre cuyo destino estaría marcado por el servicio y el sacrificio: Alcides Vigo Hurtado. Desde su tierra natal, este joven visionario emprendió un viaje a Lima, donde se forjaría en las aulas del prestigioso Colegio Nacional ‘Nuestra Señora de Guadalupe’. Su ambición era clara y noble: convertirse en policía, una vocación que abrazaría con una pasión inquebrantable y que, lamentablemente, lo llevaría a un encuentro fatal con el lado más oscuro de la sociedad peruana. Su historia no es solo la de un oficial, sino la de un héroe policial que personifica la valentía y el compromiso de las fuerzas del orden.

Alcides Vigo egresó de la Escuela de Oficiales de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP) en abril de 1959. Durante siete intensos años, primero como Vigilante y luego como Oficial 2º, este amazónico de corazón indomable se dedicó en cuerpo y alma a combatir la delincuencia más feroz que asolaba el país. Su carrera fue corta, pero impecable, caracterizada por la rectitud y la audacia. Sin embargo, el destino le tenía reservado un trágico desenlace a manos de uno de los criminales más infames de la época, un encuentro que conmocionaría a toda una nación y dejaría una huella imborrable en la historia de la policía peruana.
- Alcides Vigo Hurtado: Un Compromiso Inquebrantable con la Justicia
- Francisco 'Chupete' Manrique: El Rostro de la Delincuencia Organizada
- La Fatídica Noche del 11 de Agosto de 1966: Un Encuentro Mortal
- Una Cacería Sin Tregua: La Persecución de 'Chupete'
- El Adiós a un Héroe: El Entierro del Oficial Vigo
- La Caída en Tacna: El Fin de la Fuga de 'Chupete'
- El Regreso del Asesino y el Legado Inmortal de Alcides Vigo
- Preguntas Frecuentes (FAQs)
Alcides Vigo Hurtado: Un Compromiso Inquebrantable con la Justicia
La vida de Alcides Vigo Hurtado, aunque breve, fue un testimonio de dedicación y servicio público. Nacido en Chachapoyas, su espíritu aventurero y su deseo de contribuir a la seguridad de su país lo trajeron a la capital. Su formación en la PIP lo preparó para enfrentar los desafíos de una Lima en constante crecimiento, donde el crimen organizado comenzaba a tejer sus redes. Desde sus inicios como Vigilante primero, demostró una agilidad y una perspicacia excepcionales en la investigación criminal. Su ascenso a Oficial 2º en 1966 fue un reconocimiento a su arduo trabajo y a su valentía, consolidando su reputación como un agente confiable y eficaz.
A sus 29 años, a punto de cumplir los 30, Alcides Vigo tenía una vida plena y prometedora. Estaba casado y era padre de cuatro hijos pequeños, quienes representaban el motor de su incansable lucha por un Perú más seguro. Su compromiso no era solo profesional, sino profundamente personal, impulsado por el deseo de construir un futuro mejor para su familia y para la sociedad en general. La PIP lo consideraba uno de sus mejores elementos, un ejemplo a seguir por su intachable conducta y su inquebrantable moral frente al hampa. Su vocación era genuina, y su sacrificio posterior cimentaría su lugar como un mártir y un símbolo de la entrega policial.
Francisco 'Chupete' Manrique: El Rostro de la Delincuencia Organizada
En el otro extremo de la balanza moral se encontraba Francisco Manrique Masías, conocido en el bajo mundo como 'Chupete'. Nacido en Huancayo en 1946, su vida fue un oscuro contraste con la de Alcides Vigo. A los apenas 14 años, en 1960, ya había cometido su primer delito en el Callao, adonde su familia había migrado. Su apodo, 'Chupete', podía sonar infantil, pero no hacía justicia a la brutalidad y la sangre fría que lo caracterizaban.
'Chupete' pasó por el notorio Instituto de Menores de Maranga, popularmente conocido como ‘Maranguita’, pero lejos de reformarse, salió de allí más avezado y con una peligrosa convicción de invencibilidad. A los 20 años, la edad en que segaría la vida del oficial Vigo, su prontuario era extenso y aterrador: experto en robos al paso ('al escape'), participación en atracos a bancos, casas residenciales y locales comerciales. Tenía una larga lista de delitos y sus antecedentes policiales crecían año tras año. Incluso, era investigado por el homicidio de un futbolista, un caso que nunca llegó a esclarecerse por completo.
Los testigos de la época lo describían como un hombre dominado por la paranoia, desconfiado de todos y siempre armado. Había estado en libertad condicional y había escapado del penal El Sexto, lo que intensificaba su temor a ser detenido o asesinado. A pesar de esto, se jactaba de que nunca lo atraparían, aunque sabía que tanto la policía como otros delincuentes, incluso de su propia banda por el mal reparto de los botines, le seguían los pasos. Se le acusaba de haber disparado contra dos de sus propios compañeros, conocidos como ‘Mono Cau’ y ‘La India Salguero’, demostrando su absoluta falta de escrúpulos. El oficial Alcides Vigo, por su parte, sabía que 'Chupete' se dedicaba a la extorsión y al proxenetismo, convirtiéndose en una pieza clave para desmantelar estas mafias que asolaban la capital. Meses antes, 'Chupete' incluso había tenido la audacia de llamar por teléfono al Sub Inspector PIP Néstor Zúñiga Taboada para amenazarlo de muerte, un acto que sellaría su destino.
Héroe vs. Criminal: Un Contraste de Destinos
| Característica | Oficial Alcides Vigo Hurtado | Delincuente 'Chupete' Manrique |
|---|---|---|
| Origen | Chachapoyas, Amazonas | Huancayo, Junín |
| Formación/Carrera | Escuela de Oficiales PIP, dedicación policial | Instituto de Menores 'Maranguita', carrera criminal |
| Edad al Momento del Crimen | 29 años | 20 años |
| Estado Civil/Familiar | Casado, padre de cuatro hijos | Tenía convivientes que lo protegían |
| Reputación | Oficial intachable, comprometido con la justicia | Criminal avezado, violento y escurridizo |
| Legado | Héroe póstumo de la PNP | Símbolo de la delincuencia de los años 60 |
La Fatídica Noche del 11 de Agosto de 1966: Un Encuentro Mortal
La noche del jueves 11 de agosto de 1966 se tornó en tragedia en el jirón Ramón Cárcamo, en el Cercado de Lima. 'Chupete' se sentía acorralado, y en efecto, lo estaba. El Oficial 2º Alcides Vigo y su valiente apoyo, el Auxiliar PIP Wilmer Gutiérrez Rodríguez, ambos miembros de la entonces Brigada de Investigación Criminal de la PIP, tenían la misión de capturar al escurridizo delincuente. A los numerosos delitos de Manrique se sumaba un reciente robo de joyas valorizadas en un millón de soles.
Los agentes sabían que 'Chupete' solía visitar a su conviviente, Doris López Valverde, en la cuadra tres de ese jirón los jueves por la noche. Vigo y Gutiérrez llevaban horas esperando. Sin embargo, esa noche, 'Chupete' no llegó solo; lo acompañaban dos compinches, uno de ellos José Mejía Reyes, alias “Torito”, también conocido por los agentes. En medio de la oscuridad de la calle, los policías decidieron actuar rápidamente para interceptarlos. Según el relato de El Comercio del viernes 12 de agosto de 1966, “a la sola voz de ‘¡Están detenidos!’, los hampones volvieron la cara e inmediatamente dos de ellos sacaron sus revólveres. Fue el delincuente ‘Chupete’ quien disparó, casi a quemarropa, al oficial PIP Alcides Vigo, cayéndole la bala en el corazón”.
El ataque fue tan repentino y brutal que los policías apenas tuvieron tiempo de reaccionar. Mientras Vigo se desplomaba, mortalmente herido en el pecho, Gutiérrez caía gravemente en el estómago y el cuello. Los criminales no les dieron oportunidad de defenderse. Aunque los reportes iniciales indicaban que los policías no pudieron disparar, más tarde se confirmaría que uno de los agentes de la PIP logró efectuar un disparo. Caídos y ensangrentados, Vigo perdía la vida lentamente, mientras Gutiérrez, aferrándose a la vida, logró ser salvado en el Hospital de Policía. Los vecinos, alertados por los disparos, llamaron a la Guardia Civil de Monserrate. En cuestión de minutos, el carro patrullero Nº 51 llegó y trasladó a los heridos al Hospital de Policía. Trágicamente, en el trayecto, el oficial Alcides Vigo dejó de existir. El auxiliar Gutiérrez, por su parte, tuvo que ser sometido a una operación de emergencia de la que afortunadamente se recuperaría.
Los asesinos, por su parte, habían logrado escapar de la escena del crimen, dirigiéndose hacia la avenida Argentina, rumbo al Callao. La policía no descansaría hasta detenerlos. La PIP y la Guardia Civil iniciaron una de las cacerías humanas más intensas que se recuerden en la historia del país. Cientos de agentes fueron movilizados, con la orden explícita de capturar a los delincuentes “vivos o muertos”, dada su peligrosidad y el hecho de que escaparon fuertemente armados. 'Chupete' y sus compinches eran conocidos por su crueldad y por no valorar la vida ajena, una realidad que impulsaba con más fuerza a los agentes en su búsqueda.

Una Cacería Sin Tregua: La Persecución de 'Chupete'
La noticia de la muerte del joven Oficial 2º PIP Alcides Vigo Hurtado, a sus escasos 29 años, causó un dolor profundo en todo el país. La sociedad peruana exigía justicia, y las fuerzas del orden respondieron con una movilización sin precedentes. La mañana del sábado 13 de agosto de 1966, el diario decano tituló: “Quinientos detectives buscan al peligroso asesino ‘Chupete’”. Cien equipos, cada uno con cinco agentes, se desplegaron silenciosamente por Lima, el Callao y los balnearios, en un operativo masivo que reflejaba la decidida voluntad de la policía de capturar al asesino de su compañero caído.
Horas después del crimen, en la madrugada del 12 de agosto, alrededor de las 4 de la mañana, la PIP logró una primera victoria. Capturaron a José Mejía Reyes (a) ‘Torito’, uno de los cómplices de Francisco Manrique y el que, según se sospechaba, golpeó a Vigo en el piso mientras agonizaba. Esta captura fue crucial, ya que confirmó una pieza vital de información: uno de los agentes había logrado disparar su arma. Según el diario El Comercio, fue el Auxiliar Gutiérrez quien, a pesar de sus graves heridas, logró disparar su revólver, hiriendo a 'Chupete' en la pantorrilla derecha con una bala calibre 32. Esta noticia era un rayo de esperanza para la PIP: el homicida estaba herido, y aunque no de gravedad, era una pista tangible a seguir.
'Chupete', auxiliado por otros compinches, logró escapar con la bala incrustada en su pierna, subiendo a un auto negro que, al parecer, los esperaba en la avenida Argentina. Durante el mismo viernes 12 de agosto, los agentes de la PIP regresaron a su estación principal con otro sujeto esposado, cuya importancia en el caso era evidente, aunque no se reveló su identidad de inmediato. El jefe de la División Criminal de la PIP estaba seguro de que tendrían noticias de Manrique en las siguientes horas, confiando en que su herida le impediría ir muy lejos. Se especuló que los delincuentes podrían haber secuestrado a personal médico para tratar la herida de 'Chupete', ya que no había rastro de él en ningún centro asistencial de Lima o el Callao.
El Adiós a un Héroe: El Entierro del Oficial Vigo
A las 10 de la mañana del sábado 13 de agosto de 1966, tras un emotivo velatorio en el nuevo local de la PIP en la avenida Aramburú, los restos del Oficial Vigo fueron llevados a su última morada en el Cementerio ‘El Ángel’. Su madre, Soraida de Vigo, y su joven viuda, junto a sus cuatro pequeños hijos y demás familiares, demostraron una “dignidad y valentía” conmovedoras ante el doloroso adiós. El sepelio fue un acto de profundo respeto y reconocimiento. Estuvieron presentes importantes figuras como el entonces Ministro de Gobierno y Policía, doctor Javier Alva Orlandini; el presidente de la Corte Suprema, Augusto Lengua; el director de la PIP, Javier Campos; y otros altos jefes policiales y militares.
Los discursos destacaron las cualidades del ya ascendido póstumamente Oficial 1º PIP Alcides Vigo Hurtado: una corta pero intachable carrera policial y un sacrificio inolvidable en aras de la tranquilidad pública. La ceremonia concluyó con el tradicional ‘toque de silencio’, un momento que intensificó el dolor de la familia Vigo, antes de que el cuerpo del héroe policial fuera inhumado. Más allá de la amargura del entierro, la Guardia Civil y la PIP no descansaron en la búsqueda de su asesino. 'Chupete' era ahora el hombre más buscado del país, con una alerta nacional e internacional, pues se preveía un intento de fuga más allá de las fronteras. Francisco Manrique contaba con una extensa red de contactos en Lima y el Callao, una cadena de cómplices que lo protegía y encubría, incluyendo varias de sus convivientes.
La PIP siguió de cerca a una de estas mujeres, dueña de un auto rojo que fue intervenido e incautado en el Callao. Dentro del vehículo, se halló un grupo de delincuentes, entre ellos los ‘hermanos Candela’, amigos cercanos de 'Chupete', quienes habrían sido los primeros en esconder al homicida del Oficial Vigo. La cadena de complicidad se extendía, y aunque decenas de sospechosos fueron cayendo, todos parecían tener la consigna de despistar a los agentes. Se buscó a otros criminales de la época como “Felipe Córdova Casso (a) ‘Lobo’ y a otro hampón conocido como ‘El Cuto’”. Incluso se detuvo al cuñado del asesino, Jaime Urrutia Canales, quien, forzado o no, colaboró con la policía indicando algunos escondites en la ciudad. Ya entonces, la PIP tenía información de que Manrique ‘Chupete’ estaba en compañía de una mujer, Doris López Valverde, quien lo camuflaba en un auto. La policía confirmó que, tras las numerosas detenciones y allanamientos, 'Chupete' ya no tenía la bala en la pierna, habiendo recibido apoyo médico de una “enfermera empírica” y un suministro de antibióticos. La habilidad de 'Chupete' para escurrirse y su red de apoyo eran impresionantes, pero la persistencia de los investigadores estaba a punto de dar sus frutos.
La Caída en Tacna: El Fin de la Fuga de 'Chupete'
La noche del domingo 14 de agosto de 1966 marcó el fin de la fuga del hombre más buscado del Perú. Desde las 10:15 de la noche, en el ‘Hotel Arequipa’ en pleno centro de Tacna, Francisco Manrique 'Chupete' se resistió como una presa acorralada, dispuesto a morir antes de ser atrapado. Se había registrado con el nombre falso de Juan Pérez Mendoza.
Cuando el Oficial PIP Raúl Molina realizaba una inspección en una de las habitaciones, se encontró cara a cara con el homicida, quien ya tenía una pistola en la mano. Con una agilidad felina, Molina logró esquivar el disparo a boca de jarro, y en ese instante, ‘Chupete’ decidió huir por los techos del hotel. Tras escapar de allí, el maleante se refugió en el ‘Hotel Florida’ y finalmente terminó dentro de la casa de Víctor Liendo Moreno, en la calle Deustua. Treinta agentes, entre personal de la PIP y la Guardia Civil, lo rodearon, cerrando toda posible vía de escape. Con la intención de evitar su muerte, le dispararon con proyectiles no letales, logrando que cuatro balazos impactaran en el cuerpo del criminal.
Antes de ser reducido, 'Chupete', armado con dos pistolas, logró herir al Inspector General PIP Víctor Mantegazza (con un rebote de bala en la mejilla), al Mayor GC Napoleón León Velarde, comisario de Tacna, y al dueño de la casa, el señor Liendo, quien fue baleado al intentar proteger a sus dos hijos. Liendo quedó grave con tres disparos (en el hemitórax, región lumbar y columna vertebral), aunque afortunadamente logró recuperarse. Las heridas, el profuso sangrado y un roce de bala en la muñeca derecha finalmente impidieron que el delincuente siguiera disparando. Fue en ese momento que el personal de la PIP logró reducirlo. Solo, herido y sin balas, “el asesino invocó a Dios y que le perdonaran la vida por su hijita”, suplicó cobardemente, un contraste con la brutalidad que había mostrado. Manrique ‘Chupete’ llevaba consigo 100 mil soles en efectivo y su plan era fugarse a Chile, pero su fuga terminó en una violenta balacera y su esperada captura. Su amante, Doris López Valverde, quien lo había acompañado en parte de su huida, lo abandonó en Moquegua. Al enterarse con claridad de la magnitud del crimen que había cometido (asesinar a un Oficial PIP), no dudó en denunciarlo a la policía.
“Yo fui obligada a viajar al sur por Francisco Manrique. Me llevó en un automóvil expreso hasta la ciudad de Ica. Dormimos en un hotel, y al día siguiente viajamos primero a Arequipa y luego a Moquegua. En este último lugar Manrique me embarcó rumbo a Lima”, declaró la mujer a la Policía. Y añadió: “Cuando me enteré del crimen que había cometido, lo primero que hice fue venir a informar a la policía”. Sus declaraciones fueron claves para la captura. El feroz delincuente fue trasladado al Hospital Regional de Tacna, donde los médicos confirmaron que estaba “fuera de peligro”, una ironía considerando su peligrosa forma de vida. El director del hospital, doctor Marino Nazar, comentó que Manrique se había mostrado huraño, soberbio y cínico. La Policía supo luego que había llegado a Tacna el sábado 13 de agosto desde Arequipa, manejando una camioneta robada.

El Regreso del Asesino y el Legado Inmortal de Alcides Vigo
Tras ser evaluado por el personal médico en Tacna, se determinó que Francisco Manrique no requería una operación y estaba en condiciones de ser trasladado a Lima, como deseaba la Policía. El martes 16 de agosto de 1966, 'Chupete' fue custodiado en el hospital por cuatro guardias civiles fuertemente armados, dada su extrema peligrosidad y el temor a un posible intento de rescate por parte de sus cómplices.
Finalmente, el asesino del Oficial Alcides Vigo Hurtado regresó a Lima el miércoles 17 de agosto de 1966. Su figura era la del vencido, pero su rostro reflejaba un profundo resentimiento hacia la sociedad. Bajó del avión en camilla, esposado a la muñeca de un “corpulento investigador”, ante la mirada de la prensa y el público. Llegaba, según describió el diario decano, “con el brazo y la pierna derecha entablillados y una venda que le envolvía el tórax”. El viaje duró tres horas y media, y durante todo ese tiempo, Manrique solo murmuraba quejidos. El cronista de El Comercio que viajó en el avión intentó entrevistarlo, pero 'Chupete' se negó a hablar, limitándose a quejarse de dolor. Las fotografías publicadas al día siguiente revelaban el odio que el delincuente sentía por la Policía, la prensa y la sociedad en general. Fue bajado del avión en el montacarga, como un paquete de relativo peso, una imagen que simbolizaba su derrota.
Tras un proceso judicial breve, contundente e irrefutable, Francisco Manrique Masías (a) ‘Chupete’ fue condenado a una “pena de internamiento absolutamente indeterminado no menor de 25 años”. Fue recluido inicialmente en el Pabellón 1 del “Centro de Inculpados de Lurigancho”, donde pasó largos años de encierro. Los medios de prensa lo perdieron de vista, hasta que en octubre de 1973, dio señales de vida al iniciar una “huelga de hambre” exigiendo la revisión de su caso. Para mayo de 1975, ‘Chupete’ cumplía su larga condena en la “Colonia Penal de El Sepa”, en la selva peruana (hoy departamento de Ucayali), un lugar inhóspito donde finalmente encontró la muerte antes de que acabara ese mes.
Mientras tanto, el legado de Alcides Vigo perduraría. Postumamente, fue ascendido a Oficial 1º PIP por una Resolución Suprema de 1966. Su valentía y su sacrificio lo consagraron como uno de los más grandes héroes de la actual Policía Nacional del Perú. Su historia es un recordatorio constante del riesgo inherente a la labor policial y del valor de aquellos que, como él, entregan su vida por la seguridad y la tranquilidad de sus compatriotas. El impacto de su muerte no solo generó un intenso operativo para capturar a su asesino, sino que también reafirmó el compromiso de la institución con la justicia y la memoria de sus caídos.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Quién fue Alcides Vigo Hurtado?
Alcides Vigo Hurtado fue un valiente oficial de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP) nacido en Chachapoyas, Amazonas. Se destacó por su impecable trayectoria en la lucha contra la delincuencia, ascendiendo a Oficial 2º. Estaba casado y tenía cuatro hijos, y es considerado un héroe de la actual Policía Nacional del Perú por su sacrificio en servicio.
¿Cómo murió Alcides Vigo?
El oficial Alcides Vigo Hurtado fue asesinado a balazos el 11 de agosto de 1966 en el jirón Ramón Cárcamo, Cercado de Lima, durante un intento de captura del peligroso delincuente Francisco Manrique, alias 'Chupete'. 'Chupete' le disparó a quemarropa, hiriéndolo mortalmente en el corazón. Vigo falleció en el trayecto al Hospital de Policía.
¿Quién era 'Chupete' y por qué era tan peligroso?
Francisco Manrique Masías, alias 'Chupete', fue un notorio delincuente huancaíno que a los 20 años ya tenía un extenso prontuario que incluía robos, atracos a bancos, extorsión y proxenetismo. Era conocido por su crueldad, su habilidad para escapar de la justicia (incluyendo una fuga del penal El Sexto) y por andar siempre armado. Su peligrosidad lo convirtió en uno de los criminales más buscados de su época.
¿Qué pasó con el asesino de Alcides Vigo?
Francisco Manrique 'Chupete' fue capturado el 14 de agosto de 1966 en Tacna, tras una intensa cacería nacional y una balacera en la que resultó herido. Fue condenado a una pena de internamiento indeterminado no menor de 25 años. Cumplió parte de su condena en el penal de Lurigancho y luego en la Colonia Penal de El Sepa, en la selva peruana, donde falleció en mayo de 1975.
¿Por qué Alcides Vigo es considerado un héroe policial?
Alcides Vigo es considerado un héroe policial por su dedicación inquebrantable a la justicia y por haber entregado su vida en el cumplimiento de su deber. Su asesinato mientras intentaba capturar a un peligroso criminal simboliza el sacrificio de aquellos que protegen a la sociedad. Fue ascendido póstumamente a Oficial 1º PIP y su nombre es un referente de valentía en la Policía Nacional del Perú.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Alcides Vigo: El Sacrificio de un Héroe Policial puedes visitar la categoría Policía.
