¿Por qué le sentaba mal a la policía?

Policía: Entre la Denuncia Social y el Realismo Humano

06/01/2025

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La labor policial, a menudo idealizada o estigmatizada, es una de las profesiones más complejas y vitales de cualquier sociedad. Su día a día está marcado por la tensión entre la expectativa pública y la cruda realidad de su trabajo. En ocasiones, esta tensión se manifiesta de formas inesperadas, como cuando una valiente denuncia ciudadana pone en jaque la percepción de su eficacia, o cuando sus propios miembros alzan la voz para mostrar el lado más humano y sacrificado de su compromiso. A través de dos relatos aparentemente dispares —la audaz campaña de una asociación gallega en los años ochenta y la mirada introspectiva de un agente de hoy—, exploraremos las múltiples facetas de la policía, su relación con la sociedad y los desafíos inherentes a una profesión que, en el fondo, está compuesta por personas.

¿Por qué los policías no dejan de ser trabajadores?
González, según ha explicado, también ha querido reflejar la vertiente humana de unos policías que "no dejan de ser trabajadores": se quejan de sus condiciones laborales y se exponen a riesgos por la naturaleza de su trabajo.

Índice de Contenido

La Denuncia que Escandalizó a Vigo: Érguete y la Verdad en la Calle

Corría el año 1987. Galicia, una tierra marcada por la ría y el mar, se enfrentaba a una plaga silenciosa pero devastadora: el narcotráfico. En este contexto de creciente preocupación social, emergió una voz valiente y decidida: la asociación Érguete. Nacida en 1985, esta organización de familiares y amigos de drogodependientes se propuso desenmascarar la impunidad con la que la droga campaba a sus anchas, especialmente en la ciudad de Vigo.

Una de las acciones más impactantes y recordadas de Érguete fue su estrategia de denuncia directa. ¿La táctica? Colocar carteles en las puertas de los bares donde se sabía que se vendía droga, proclamando sin tapujos: “Aquí se vende droga”. La presidenta de la asociación, Carmen Avendaño, recordaba años después la reacción de uno de los dueños: un bofetón. Pero más allá de la reacción de los traficantes, lo verdaderamente significativo fue la reacción de las autoridades. Avendaño afirmó que a la policía “les sentaba mal porque los dejábamos en evidencia”. Esta frase encierra una profunda verdad sobre la relación entre la sociedad civil y las fuerzas del orden: la denuncia pública, aunque necesaria, puede generar fricción cuando expone deficiencias o inacciones percibidas.

El 20 de marzo de 1987, Érguete dio un paso más. Convocaron a la prensa en Vigo para hacer oficial lo que era un secreto a voces. Entregaron una lista detallada, con nombres y direcciones, de 27 bares, cafeterías y pubs de Vigo y su comarca señalados como puntos de tráfico de drogas. Esta lista, que incluía establecimientos tan conocidos como el Bar Abanico (la Casa da Collona), donde también se ejercía la prostitución, o locales de la vibrante Movida viguesa, fue entregada a diputados del Congreso, generando una conmoción pública sin precedentes. La información, publicada en La Voz de Galicia el 21 de marzo de 1987, puso el foco en la inacción o la dificultad de las autoridades para controlar una situación que estaba destrozando vidas.

La valentía de Érguete no se limitaba a señalar locales. Su determinación se enmarcaba en una campaña más amplia. Cada lunes, organizaban manifestaciones frente a los juzgados de Vigo, exigiendo firmeza en la represión del tráfico y medidas efectivas para la recuperación y reinserción de los afectados. Eran tiempos difíciles, no solo por la tragedia familiar del consumo de drogas, sino también por una sociedad que, aunque golpeada, todavía no había desarrollado una conciencia colectiva fuerte contra el narcotráfico. Esto comenzó a cambiar, en parte, tras la Operación Nécora en los años noventa.

Curiosamente, la denuncia de Érguete de que las redes de contrabando de tabaco, históricamente aceptadas en Galicia, habían diversificado sus operaciones para introducir drogas blandas y duras, parecía sacada de un guion de ficción. Sin embargo, la realidad, como a menudo ocurre, superaba la fantasía, y los guionistas de series como “Fariña” hurgarían en estos mismos archivos periodísticos para construir sus relatos. Érguete no solo reivindicaba la persecución legal de los traficantes, sino también la adopción de medidas jurídicas y sociales para la reinserción de los toxicómanos. Este objetivo, impulsado por madres desesperadas, se materializó incluso en acuerdos con empresarios de Vigo para dar oportunidades laborales a jóvenes recuperados, siempre bajo un estricto anonimato, demostrando que la lucha contra la droga iba más allá de la represión, abrazando la esperanza de una segunda oportunidad.

Más Allá del Uniforme: El Realismo Policial en la Ficción

Si la historia de Érguete nos muestra la policía desde la perspectiva de la sociedad que la observa y la interpela, la mirada de Xus González nos lleva al interior del uniforme. González, un Mosso d'Esquadra con una década y media de experiencia en la División de Investigación Criminal, es también escritor y ha publicado su segunda novela negra, 'Un trabajo limpio' (Roja&Negra). Su objetivo no es otro que el realismo policial.

En una entrevista, González explica su deseo de que “si otro policía cogiera el libro, pudiera saber que el escritor también lo es”. Esto implica reflejar la realidad de las investigaciones, que a menudo son mucho más “farragosas” y lentas de lo que se ve en la ficción. “Yo no haría nunca que el detective consiguiera tener pinchado un teléfono en una tarde, nunca funciona así”, asegura. Esta búsqueda de verosimilitud no riñe con el ritmo narrativo, sino que lo enriquece, dotando a la trama de una credibilidad que solo puede aportar quien vive la profesión desde dentro.

La novela de González se adentra en un atraco frustrado y la investigación que lleva a una mossa a explorar el mundo de las plantaciones ilegales de marihuana y la corrupción policial. Pero más allá de la trama, el autor se propone reflejar la vertiente humana de los agentes, desmitificando la figura del policía para mostrar que “no dejan de ser trabajadores”. Se quejan de sus condiciones laborales, se exponen a riesgos inherentes a su profesión, y enfrentan desafíos personales que la sociedad a menudo ignora.

Uno de los puntos clave que aborda González es el envejecimiento del cuerpo policial y cómo esto afecta la compatibilidad entre la vida profesional y la personal. Con el tiempo, muchos agentes tienen familia, cargas y obligaciones que antes no tenían, haciendo que “este trabajo cada vez cuesta más de compatibilizar”. La novela explora la dificultad de separar lo personal de lo profesional, especialmente cuando los agentes viven y trabajan en las mismas zonas que investigan, conociendo de primera mano los puntos más conflictivos y las realidades delictivas.

El tráfico de marihuana, que aparece de forma recurrente en la trama de 'Un trabajo limpio', es una “gran problemática” actual en Cataluña, según confirma González. España, y en particular Cataluña y Málaga, se han convertido en la “huerta de la marihuana en Europa”. La experiencia diaria de las investigaciones policiales revela la constante aparición de naves con centenares de plantas, lo que, al ser un negocio de exportación, conlleva la existencia de organizaciones criminales y violencia asociada, como los “narcoasaltos”.

La fascinación de González por el 'true crime' no es casual. Antes de su auge, ya le atraían estos documentales por “curiosidad e interés profesional”. Entiende que el público se sienta atraído por ellos porque “las personas que salen no son actores, te están explicando una situación real y, a la vez, consiguen tener la misma intriga de una novela de ficción”. Esta afirmación subraya la necesidad humana de entender la realidad, de buscar la verdad detrás de los titulares, y la conexión intrínseca entre la ficción que busca el realismo y la realidad que a menudo supera la ficción.

¿Qué pasó con las fotos de las policías?
La investigación comenzó hace un mes tras aparecer las primeras fotos. Tras confirmarse que efectivamente eran ellas, las policías fueron apartadas.

Cuando la Sociedad y la Policía se Encuentran: Desafíos y Percepciones

Las historias de Érguete y Xus González, aunque separadas por décadas y contextos geográficos, convergen en un punto crucial: la compleja relación entre la policía y la sociedad, y la constante búsqueda de la verdad. La denuncia pública de Érguete, que “sentaba mal” a la policía por la evidencia que generaba, ponía de manifiesto una tensión inherente a la labor policial. ¿Era la incomodidad una señal de inacción o de la dificultad de operar bajo el escrutinio público en un momento de escasos recursos y marcos legales aún en desarrollo? Probablemente una mezcla de ambos.

La labor de Érguete, al señalar directamente los puntos de venta, obligó a la sociedad a confrontar una realidad incómoda y, por extensión, presionó a las autoridades. Esta presión social es un motor de cambio fundamental en una democracia, empujando a las instituciones a ser más transparentes y efectivas. La asociación no solo visibilizó el problema, sino que también propuso soluciones, desde la represión del tráfico hasta la reinserción social, demostrando una visión integral de la problemática.

Por otro lado, la perspectiva de Xus González nos invita a mirar al policía no solo como un agente de la ley, sino como un individuo. Al enfatizar que los policías “no dejan de ser trabajadores”, González humaniza la profesión. Muestra que detrás del uniforme hay personas con vidas, familias, problemas laborales y el desgaste emocional que implica enfrentarse diariamente a la delincuencia y la miseria humana. Esta vertiente humana es crucial para entender por qué ciertas denuncias pueden generar incomodidad o por qué la eficacia policial puede verse afectada por factores internos y externos.

El realismo que busca González en su novela es un contrapunto necesario a la imagen a menudo unidimensional del policía en los medios. Nos recuerda que las investigaciones son largas y complejas, que la corrupción puede infiltrarse en cualquier institución, y que los agentes luchan constantemente por mantener un equilibrio entre su compromiso profesional y su bienestar personal. El auge del 'true crime', que ambos mencionan, es un reflejo de esta sed social por la autenticidad y la verdad, por comprender las complejidades del crimen y la justicia más allá de las narrativas simplificadas.

En última instancia, ambas historias subrayan la necesidad de una comunicación y comprensión mutuas entre la policía y la ciudadanía. La sociedad demanda eficacia y transparencia, mientras que los agentes necesitan el reconocimiento de su labor, sus desafíos y su humanidad. Solo a través de este diálogo honesto y la búsqueda conjunta de la verdad se pueden construir puentes para enfrentar los complejos problemas de la delincuencia y garantizar una justicia más efectiva y cercana.

La Lucha Antidroga: Ayer y Hoy

AspectoAños 80 (Galicia - Érguete)Actualidad (Cataluña - Xus González)
Tipo de Droga PredominanteDiversas, blandas y duras; conexión con contrabando de tabaco.Principalmente marihuana (cultivo y exportación), cocaína, etc.
Método de Denuncia/VisibilizaciónSeñalamiento público de locales, carteles, listas de establecimientos.Investigación policial interna (corrupción), narrativa de ficción realista.
Rol Social de la LuchaMadres y familiares de drogodependientes (Érguete), lucha por reinserción.Agentes como 'trabajadores', enfoque en el realismo de la investigación y desafíos personales.
Percepción de la PolicíaPresionada, 'sentaba mal' la exposición pública y la evidencia.Desafíos de conciliación, envejecimiento del cuerpo, impacto psicológico del trabajo.
Problemáticas AsociadasContrabando, prostitución, falta de recursos para reinserción.Organizaciones criminales, narcoasaltos, corrupción, dificultad de separación vida personal/profesional.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué la policía se sentía “mal” ante las denuncias de Érguete?
Según Carmen Avendaño, les sentaba mal porque los 'dejaban en evidencia'. Esto sugiere una incomodidad por la exposición pública de una problemática que quizás no estaba siendo abordada con la suficiente contundencia o visibilidad por parte de las autoridades, generando una percepción de inacción o deficiencia.

¿Qué buscaba Érguete con sus denuncias públicas?
Érguete buscaba denunciar la impunidad con la que se traficaba droga, presionar a las autoridades para una mayor represión del narcotráfico y, al mismo tiempo, reivindicar medidas sociales y jurídicas para la recuperación y reinserción de los toxicómanos, así como sensibilizar a la sociedad.

¿Qué significa que los policías “no dejan de ser trabajadores”?
Esta frase, utilizada por Xus González, busca humanizar la figura del policía. Significa que, más allá de su uniforme y rol, son personas con las mismas preocupaciones laborales y personales que cualquier otro trabajador: salarios, horarios, conciliación familiar, estrés, riesgos laborales y el deseo de un equilibrio entre su vida profesional y privada.

¿Cómo aborda Xus González el realismo policial en su novela?
Xus González lo aborda reflejando los tiempos reales y a menudo farragosos de las investigaciones, la complejidad de las tramas (como el tráfico de marihuana y la corrupción interna), y mostrando la vertiente humana de los agentes, sus desafíos personales, sus quejas laborales y la dificultad de separar su vida personal de la profesional.

¿Es el tráfico de marihuana un problema actual en España?
Sí, según Xus González, el tráfico de marihuana es una “gran problemática” en España, especialmente en Cataluña y Málaga, consideradas “la huerta de la marihuana en Europa”. Esto implica la constante detección de plantaciones ilegales, la presencia de organizaciones criminales y la violencia asociada, como los “narcoasaltos”.

En síntesis, la función policial es un espejo de la sociedad a la que sirve. Las presiones externas, como las audaces denuncias de Érguete que sacudieron la Galicia de los ochenta, y las realidades internas, como las que explora Xus González en su ficción, revelan una profesión en constante evolución y adaptación. Comprendiendo la complejidad de ambos lados —la expectativa social y la vertiente humana del agente—, podemos aspirar a una relación más constructiva y transparente con quienes velan por nuestra seguridad. Al final, la verdad, en todas sus formas, es lo que nos permite avanzar como sociedad.

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